
Seguro que todos hemos oído hablar de elementos de seguridad activa y pasiva. Sin embargo, aunque a menudo nos olvidemos de mencionarlo, hay un tercer tipo de elementos de seguridad vial, que se encarga de evitar que los efectos de un accidente se agraven después de haberse producido.
Hagamos un pequeño repaso teórico. Los elementos de seguridad activa, o primaria, entran en juego para evitar que se produzca un siniestro. La mayoría se basan en la suposición que las acciones del conductor son correctas, ayudándole a no perder el control. Es el caso del ABS y ESP, por poner dos ejemplos.
Con el progreso tecnológico, aparecen cada vez más sistemas de seguridad que advierten al conductor cuando sus acciones no son las adecuadas (avisadores de cambio de carril involuntario, lectores de señales de tráfico, alarmas anti-somnolencia, etc.), e incluso algún día serán comunes sistemas que lleguen a tomar el mando cuando las circunstancias lo exijan (por ejemplo, sistemas que detecten una frenada de emergencia en el coche predecesor).










