¿Y si eliminamos el aparcamiento en las ciudades? Estos ayuntamientos lo están probando

El problema del tráfico en las ciudades es uno de esos quebraderos de cabeza que todas las grandes urbes llevan buscando solución hace años. En algunas como Londres el consistorio ha impuesto tasas para acceder al centro de la ciudad y en otras, las alertas por alta contaminación ha llevado a restringir el acceso de los vehículos al núcleo urbano por el número de matrículas. Lamentablemente, estas ideas han terminado generando demasiado debate y no han solucionado el problema del tráfico.

Para solucionar este problema de movilidad en Oslo, la capital y ciudad más poblada de Noruega, han optado por una medida rápida, sencilla y efectiva: quitar los aparcamientos al aire libre de las calles del centro. Para llevar a cabo esta drástica decisión se tuvieron en cuenta algunos datos de movilidad urbana que señalaban que hasta un 30% de los coches que integran el tráfico de las calles centrales de la ciudad se encuentran buscando aparcamiento. Una circunstancia que puede llevar a los conductores a circular veinte minutos más de lo requerido. Tan sólo en el Reino Unido los conductores pasan cuatro días completos al año buscando aparcamiento.

En Oslo se permite el tráfico por el centro no el aparcamiento

La sorprendente decisión tomada por el ayuntamiento de Oslo viene de dos años atrás, concretamente en 2015, cuando propuso prohibir completamente el tráfico por el casco urbano de la ciudad, repleto de comercios, apartamentos y lugares de ocio El rechazo de habitantes y comerciales hizo recular al consistorio del plan inicial, hasta que la más sencilla de las ideas ha resuelto el problema. El tráfico se sigue permitiendo, pero no el aparcamiento en las calles, que han dado paso a carriles bici a la construcción de aceras más anchas en los lugares donde antes estacionaban coches.

Copenhague no llega a tomar una medida tan drástica, aunque ha estado reduciendo los aparcamientos en la zona céntrica de la ciudad. Así ha convertido las calles comerciales en peatonales, incrementando los precios del aparcamiento, las licencias y el desarrollo de instalaciones subterráneas en las afueras de la ciudad con el objetivo de reducir las plazas de aparcamiento en el centro de la ciudad. ¿El resultado? Una reducción de la proporción de las personas que van en coche a trabajar, que ha caído del 22 al 16 %.

La ciudad de París ha sido más agresiva que la danesa. A partir de 2003, comenzó a eliminar aparcamientos en las calles sustituyéndolos por instalaciones subterráneas. Desde entonces 15.000 plazas de aparcamiento han sido eliminadas.

Entre las ciudades más agresivas en cuanto a planificación urbana y aparcamiento se encuentra Zurich, que desde 1996 decretó que no había más aparcamiento. Así, las autoridades establecieron un límite sobre la cantidad de espacios para aparcar estableciendo un sistema de intercambios en el que pedían a los desarrolladores que necesitaran de nuevas plazas que eliminasen la misma cantidad de aparcamientos de las calles de la ciudad. El resultado ha sido que las calles se han vuelto más transitables para los peatones, ciclistas y usuarios de transporte público.

 

Madrid apuesta por los aparcamientos disuasorios

En Madrid el ayuntamiento presentó un Plan de Calidad de Aire y Cambio Climático en marzo del presente año que propone la creación de una gran zona residencial en el distrito Centro, que se pondrá en marcha el próximo año. También prevé el plan la instalación de un Área Central Cero Emisiones, que sustituya a las Áreas de Prioridad Residencial (PR) actuales y actúe en el resto del distrito con le mismo objetivo. La reforma conlleva también a ampliación de carriles bici y la construcción de aparcamientos disuasorios, entre otras medidas.

Esto aparcamientos contarán con una capacidad, en general, de 500 plazas y se encontrarán situados en el exterior de la zona metropolitana a unos 50 metros del transporte público al que irán ligados. Por ello, tendrán un coste asequible, entre 0,50 y 1,50 euros día o abono, pudiendo llegar a ser gratuitos, siempre y cuando el usuarios se encuentre en posesión del título de transporte con el que el aparcamiento estuviera conectado. Además, contemplan una estancia mínima entre 2 y 4 horas y un máxima de 16 a 24 horas.

Entre la batería de medidas que incluye dicho programa está la prohibición de circular por la ciudad a partir de 2025 a los coches gasolina y diesel matriculados, respectivamente, antes de 2000 y de 2006, que además no podrán aparcar en la zona de Servicio de Estacionamiento Regulado (SER) desde 2020.

Apostando por métodos alternativos de transporte

Lejos de Europa varias ciudades en todo el mundo están reconsiderando sus políticas de aparcamiento. San Francisco, por ejemplo cuenta con un inventario de aparcamientos con el objetivo de implementar mejoras en los espacios públicos, así como agregar calles para las bicicletas o pequeños espacios verdes a un costado de la calle.

Según Hank Willson, analista principal de la Agencia Municipal de Transporte de San Francisco (SFMTA) “en San Francisco podemos demostrar que la eliminación de 20 plazas de aparcamiento equivalen a eliminar el 0,1 % del total de las plazas que hay de corta distancia en la zona”.

 

Los resultados del censo ayudan a los planificadores a entender en qué nuevas construcciones deben proveer espacios de aparcamiento y en cuáles no es necesario. A menudo, la información demuestra que la ciudad no puede solucionar la escasez de aparcamiento construyendo más espacios y que la respuestas están en los métodos alternativos de transporte.

La ciudad implementó un sistema de precios dinámicos propuesto por Donald Shoup, eminente profesor de planificación urbana de la Universidad de UCLA. En su libro The High Cost of Free Parking, lo que traducido viene a ser el alto coste del parking gratuito explica que el aparcamiento gratis o muy barato en la calle contribuye a la congestión del tráfico.

Después de que San Francisco pusiera en funcionamiento un proyecto piloto en el que se informa al instante de la disponibilidad del sistema de precios dinámicos en los aparcamientos, la cantidad de tiempo que las personas pasan buscando un lugar para dejar el coche disminuyó un 43 %.

El crecimiento poblacional y todo lo que ello conlleva es el principal problema a afrontar por las grandes ciudades en los años futuros, sometidas a la alta contaminación generada por el tráfico. De momento algunas, ya han movido ficha con soluciones cuanto menos controvertidas.

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