Solsticio

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Si la técnica no me falla, este artículo ha sido publicado justo el 21 de diciembre de 2009, a las 17:48 horas en tiempo universal (18:48 en España). Justo a la misma hora en que el sol llega al punto más sureño de todo el año: el solsticio de invierno. Aunque sería más correcto decir solsticio de diciembre, ya que en el hemisferio sur marca el inicio del verano.

Huelga decir que el sol es el cuerpo celeste más importante, el 100% de la energía que consumimos los organismos vivos proviene de él. También la mayoría de las fuentes de energía industriales (honrosas excepciones son la energía nuclear, la geotérmica y mareomotriz).

Además, es la fuente de luz natural que nos permite ver. De hecho, nuestros ojos se han adaptado para ver frecuencias (colores) cercanas a la que emite el sol con más potencia. Por lo tanto, la posición del sol en el cielo es muy importante para nuestra capacidad de ver en buenas condiciones. Cosa, por supuesto, más que imprescindible para la seguridad vial.

La ciencia que estudia el movimiento del sol (o cualquier otro cuerpo celeste) es la astronomía de posición. Sus matemáticas son algo complicadas, y sobre todo muy tediosas, ya que hay que describir las posiciones de los cuerpos sobre una esfera imaginaria (la bóveda celeste), en vez de un plano. Para ello, es necesario utilizar la trigonometría esférica.

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Como la tierra va girando al rededor del sol, a razón de una vuelta por cada 365.25 días, nos parece que a lo largo de los meses el sol se va moviendo en relación a las estrellas de fondo. Al cabo de un año, cierra toda una vuelta aparente a la bóveda celeste. Dicha trayectoria se se llama eclíptica.

Dado que el eje de rotación de la tierra está inclinado unos 23 grados, dicha trayectoria aparente del sol no es recta, sino que sufre un par de ondulaciones norte-sur cada año. Hoy, como ya hemos dicho, está en el punto más bajo de dicha trayectoria.

En consecuencia, para los que vivimos en el hemisferio norte, es el día del año en que el sol está en su punto más bajo del cielo. Y como el punto máximo es más bajo, tarda menos en subir y volver a bajar: es decir, estará menos tiempo en la parte visible de la bóveda. Es el día más corto del año.

Este hecho tiene diversas consecuencias para la seguridad vial. Al estar más bajo el sol, la probabilidad del deslumbramiento es más elevada. Si habéis conducido por las mañanas estas últimas semanas, seguro que lo habréis notado. Si en verano, el sol sale muy pronto y enseguida gana altura; ahora pasa al contrario: sale mucho más tarde y le cuesta horas remontar. Y al atardecer, tres cuartos de lo mismo. Puede llegar a muy molesto y peligroso.

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Algo a tener en cuenta es que la luz del sol no nos llega de forma directa, sino que para llegar hasta nosotros atraviesa muchos kilómetros de atmósfera. Eso desvía y distorsiona la luz. De hecho, la desvía de forma que nos parece que el sol siempre está un poquito más alto de lo que está realmente.

Una consecuencia de esto es que cuando el sol real está por debajo del horizonte, durante unos minutos a nosotros nos sigue pareciendo que está por encima (sol aparente). En definitiva, el día es algo más largo de lo que debería ser.

Seguramente os habréis dado cuenta que cuando el sol se pone, sigue habiendo bastante luz durante algo de tiempo. Antes de la salida del sol, ocurre lo mismo. Este fenómeno recibe el nombre de crepúsculo.

De hecho, se suelen utilizar tres tipos de crepúsculos diferentes, según la cantidad de luz que queda. El primero es el crepúsculo astronómico, durante el cual aún hay demasiada luz para que podamos ver a simple vista todas las estrellas del cielo. Se considera que termina cuando el sol está unos 18º por debajo del horizonte (es decir, cuando está más bajo, ya podemos ver todas las estrellas posibles).

El segundo crepúsculo es el náutico, durante el cual aún no son visibles las estrellas más brillantes y las principales constelaciones. Este tipo de estrellas eran de extrema importancia para la orientación en alta mar, de ahí el nombre. Es algo mas corto, termina cuando el sol está solo 12º debajo del horizonte. Antaño, los aventureros del mar tenían que aguardar hasta que terminara el crepúsculo para poder orientarse.

Para terminar, tenemos el crepúsculo civil, que termina cuando el sol está 6º por debajo del horizonte. Durante este periodo, las personas aún podemos funcionar con bastante normalidad sin iluminación artificial. Se utiliza para determinar cuando se enciende la luz de la calle, o cuando los navegadores GPS pasan a modo nocturno para no deslumbrar, por ejemplo. Si alguna vez habéis visto coincidir estos dos eventos (a mi me ha pasado), ahora sabéis que no es casualidad.

Una excepción a todo esto es la normativa de tráfico, que nos obliga a encender las luces tras la puesta del sol, sin esperar a que termine el crepúsculo civil. A mi, personalmente, me parece bien por dos motivos: primero, por que ne seguridad vial cualquier precaución extra es bienvenida.

Y segundo, determinar a simple vista cuando la luz deja de ser suficiente es difícil. Sobre todo, porque no se trata sólo de iluminar la carretera, sino de hacernos visibles; no podemos saber si el próximo con el que nos vamos a cruzar ve un poco peor en la oscuridad que nosotros.

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Una última curiosidad histórica. Como hemos dicho, en cada solsticio el sol está en un extremo de su trayectoria aparente a lo largo de la eclíptica, y empieza a dar la vuelta. Tarda unos días en hacerlo; de hecho, en los tres días siguientes sale prácticamente por el mismo punto.

Las culturas antiguas, dependientes del astro rey para sobrevivir, al ver que el sol parecía no moverse, decían que «había muerto». Por supuesto, tres días más tarde «revivía», y lo celebraban. Este es el motivo por el que tres días después de cada solsticio hay importantes festividades, que han durado hasta nuestros días: noche buena en diciembre (de ahí el «nacimiento»), y San Juan en junio.

También es el origen histórico del mito de la «resurrección tras tres días». Son celebraciones que existen desde hace muchos milenios, aunque en los últimos dos han adquirido connotaciones que no tienen nada que ver con la astronomía.

En definitiva, resulta bastante obvio que el sol es sumamente importante en todo lo que nos ocurre. Incluso en la seguridad vial. Cuando no está, necesitamos alumbrado artificial en nuestro vehículos para movernos. Aunque paradógicamente, si nos alumbra directamente, tiene el efecto contrario y nos puede cegar.

Por todo esto, y mucho más, es muy importante ser conscientes siempre de su posición en el cielo, y actuar siempre de la mejor forma para maximizar las probabilidades de llegar de forma segura al próximo solsticio.

Fotos | >Lucas<, Sabbut, Claudio Nuñez, NASA

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