Solidaridad con los minusvalidos

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Poliomelitis, esclerosis múltiple o distrofia muscular. Éstas, son tres ejemplos de graves enfermedades que pueden provocarnos alguna discapacidad. En España, hasta cuatro millones de personas sufren algún tipo de descapacidad y entre ellas 120.000 son conductores. Para desgracia de estos últimos, además de tener la fuerza de voluntad para luchar contra su enfermedad, en ocasiones tienen que luchar contra la falta de educación de la gente.

Para ayudar a los minusválidos en su día a día, todo aquel que cuente con una discapacidad en las extremidades inferiores puede ser beneficiario de un distintivo de aparcamiento que le permitirá aparcar en las plazas reservadas para discapacitados. Aquí es donde sufren la poca solidaridad de algunos conductores.

Desde mayo de este año, aparcar en este tipo de plazas reservadas para personas con movilidad reducida es una falta grave sancionada con 200 euros de multa. A pesar de ello, ciertos conductores siguen haciendo uso de estas plazas como si fueran suyas. Si tú no encuentras sitio donde aparcar, imagináte un minusválido. Él tendrá muchos mayores problemas que tu.

Aparcar en una plaza de este tipo porque vas a la vuelta de la esquina y vas a tardar 5 minutos no es ninguna excusa factible. Cómo te quedarías si alguien aparca en la plaza de parking que has comprado con tu dinero y cuando vuelve te pone la excusa de que tan sólo han sido 10 minutos de nada. Supongo que tu cara sería un poema y por tu mente no pasarían buena palabras…

No queda ahí la cosa. Las tarjetas de aparcamientos también permiten que los familiares hagan uso de ella, pero siempre y cuando que estén desplazando al titular de la misma. Ahí es donde comienza la picaresca y que continúa con en el uso de fotocopias o en la utilización de distintivos propiedad de personas ya fallecidas. Hecha la ley, hecha la trampa.

Pero si grave es hacer uso de este tipo de plazas de aparcamiento porque sí, peor es recurrir a la violencia, las amenazas o el destrozo porque has sido sancionado al hacer uso de las mismas. Cuando aparcas en una plaza con el distintivo azul corres el riesgo de ser sancionado, y eres consciente de ello, al igual que cuando superas el límite de velocidad. Nadie te está obligando. A veces la diferencia entre los hombres y los animales es menor de lo que pudieramos pensar.

Vía | Revista Tráfico