#SlowDown o cómo reducir la velocidad salva vidas

La velocidad inadecuada o excesiva es uno de los factores determinantes en los accidentes de tráfico. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, la velocidad está implicada en un tercio de todos los accidentes de tráfico en los países desarrollados y hasta la mitad en los países de ingresos bajos y medianos. También, casi la mitad de los conductores, entre un 40 y un 50%, circula por encima de los límites de velocidad. Precisamente este factor de riesgo clave en los siniestros viales es en la que se ha centrado la Organización de Naciones Unidas (ONU) en su cuarta Semana Mundial de la Seguridad Vial, que tendrá lugar del 8 al 14 de mayo.

Con más de 300 actos programados en más de 100 países y bajo la etiqueta #SlowDown (reduce la velocidad) en las redes sociales, la citada semana mundial aspira a concienciar a los conductores sobre los peligros que entraña la velocidad excesiva, además de promover medidas, como la implantación de límites de velocidad adaptados a la vía y, la instalación de tecnologías adaptadas a los vehículos. Y todo bajo un objetivo: salvar vidas.

¿Sabías que los peatones tienen hasta un 90% más de probabilidad de sobrevivir a una atropello si el vehículo va a una velocidad de 30 km/h o menos. Sin embargo, a 45 km/h o más la probabilidad de vivir es menor del 50%? Esto solo es un ejemplo gráfico de los estragos que puede causar la velocidad, ya que cuanto mayor es esta, mayor es la distancia de frenado.

Está claro que la velocidad inadecuada o excesiva es uno de los factores de riesgo más determinantes en los accidentes de tráfico. Según los datos estadísticos de la DGT, este factor sería junto con las distracciones y el alcohol, una de las causas principales en los accidentes de circulación, pudiéndose relacionar con al menos uno de cada siete accidentes que se producen con víctimas.

La percepción no es la realidad

Los vehículos son cada vez más confortables, seguros y rápidos. Incluso dentro de su habitáculo el conductor percibe un menor ruido, a la vez que se han reducido considerablemente los niveles de vibraciones, mientras que la estabilidad ha aumentado con el paso de los años. Tanto es así que la sensación de seguridad o la impresión de que todo se encuentra bajo control, hace que el conductor no sea consciente del riesgo que acarrea el circular a una velocidad inadecuada.

Cuando se circula a una velocidad inadecuada, el hecho de encontrarnos con algún peligro en la carretera hace que se recorra una gran distancia durante el tiempo de reacción. Aquel que necesitamos desde que nos percatamos del peligro hasta que actuamos en consecuencia. También recorreremos una mayor antes de detener el vehículo, ya que es la que se recorre el frenar.

En el caso de producirse una colisión, la energía cinética que acumula el vehículo y que se disipa en la misma será mayor a medida que se incrementa la velocidad. Un ejemplo claro, que ya comentamos sobre este asunto en Circula Seguro, lo tenemos cuando la DGT comenta que un choque a 50 km/h equivale a caer de un sexto piso, lo que vendría a ser en España una altura de 14,4 metros. Mientras que de hacerlo a 120 km/h, equivaldría a una caer desde la planta 24, a una altura de 57,6 metros. Vamos, que a mayor velocidad, el impacto es significativamente mayor, teniendo como consecuencia lesiones más graves para los ocupantes del vehículo.

La Semana Mundial de la Seguridad Vial de Naciones Unidas, que cumple su cuarta edición, centrará su acción en este importante factor de riesgo con acciones y políticas que se pueden adoptar y que contribuyen a reducir las muertes en carretera producidas por la velocidad.

Entre las estrategias que se llevarán a cabo se encuentran:

  • Incorporar a la construcción o modificación de las vías elementos que reduzcan la velocidad.
  • Establecer límites de velocidad adaptados a la función de cada vía.
  • Hacer que se respeten los límites de velocidad.
  • Dotar a los vehículos de tecnologías apropiadas.
  • Concienciar de los peligros del exceso de velocidad.

Acciones que se llevarán a cabo para la consecución de unos objetivos que se alinean con los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) en sus metas reflejadas en ODS 3.6 y ODS 11.2 y que son:

  • Aumentar la sensibilización sobre las consecuencias nefastas que acarrea la velocidad y los beneficios que conlleva reducirla
  • Promover soluciones basadas en evidencias para controlar la velocidad
  • Lograr que los encargados de establecer políticas de seguridad se comprometan a encontrar soluciones para poner fin a la Semana Mundial de la Seguridad Vial.

¿Por qué ir despacio?

La campaña “Save Lives #SlowDown” de la OMS promueve los siguientes motivos:

  • El conductor cuenta con más posibilidades para mantener el control del vehículo.
  • El conductor se puede anticipar a los peligros inminentes.
  • La distancia recorrida es menor al circular a una velocidad reducida si se produce algún incidente o distracción.
  • La distancia de frenado del vehículo también es menor.

 

Atropellos que se pueden evitar

La velocidad no sólo es la responsable como factor recurrente en dos de cada diez siniestros mortales ocurridos en 2015, según la DGT, sino que además se hace aún más importante en zonas transitadas por usuarios vulnerables como niños y ancianos. Según un estudio elaborado por la Fundación MAPFRE y presentado este jueves en Madrid, siete de cada diez conductores no respeta los límites en estas zonas con velocidad más reducida que el resto de vías urbanas.

Se respetan los límites en pocas ocasiones, señala de manera contundente el informe, rebajados en los citados tramos a 20, 30, 40 y 50 km/h como máximo. A medida que “el límite de velocidad es menor, el grado en que se excede es mayor”, apuntan los autores del estudio. Un ejemplo: en vías con un límite de 20 km/h máximo, la velocidad media a la que se circula es de 15,6 km/h por encima de este límite. Nada menos que el 97% de los conductores supera el citado límite de velocidad en estas vías.

El citado informe que lleva por título “Velocidad y Usuarios Vulnerables” se ha presentado tras hacer 3.000 mediciones de vehículos en un total de diez ciudades españolas: Madrid, Tenerife, Ávila,  Barcelona, Córdoba, Las Palmas, Valencia, Zaragoza, Santiago de Compostela y Sevilla. Ávila fue la ciudad donde más se rebasaron los límites de velocidad fijados (100 %), seguida de Zaragoza (91,67%) y Madrid (87,76%). A los conductores de estas ciudades que hacen caso omiso de las recomendaciones de bajar los límites de velocidad en estas áreas se suman Santiago de Compostela (85,53%), Barcelona (83%), Valencia (74,34%), Córdoba (59,80%) y Sevilla (42,33%).

En el extremo opuesto, se situaron los conductores de Las Palmas y Tenerife, donde solo un 16% de ellos exceden los límites de velocidad.

Los responsables del citado informe detallan que para su elaboración se utilizó dos cinemómetros, capaces de calcular la velocidad a partir de la diferencia de frecuencia de las ondas que rebotan en el vehículo, lo que se conoce como efecto Doppler. El resultado de estas pruebas aisladas fue que alrededor del 65% de los conductores supera los límites de velocidad en vías con presencia de usuarios vulnerables.

La conclusión del informe es clara: muchos de los atropellos podrían evitarse si se respetaran los límites de velocidad.

Fotos | Fundación MAPFRE, Newspressonline

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