Sistemas para evitar el ángulo muerto de los espejos

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Cuando conducimos la visibilidad es un aspecto fundamental para poder realizar o no las diferentes maniobras que la conducción conlleva. En aquellas situaciones donde la visibilidad falla es cuando aparece un riesgo más o menos preocupante, en particular cuando de lo que se trata es de ver hacia atrás.

Desde hace más de 100 años, cuando Ray Harroun inventó el espejo retrovisor en 1911, se ha soñado con diferentes sistemas para ver hacia atrás, pero lo que todavía a día de hoy empleamos en nuestros automóviles es algo tan simple como un espejo, ni más ni menos. Ya sean dos, ya sean tres, los espejos retrovisores son facilitan ver cierta área detrás de nuestra espalda, pero claro, no nos permiten verlo todo.

Ajustar bien los espejos y girar la cabeza

Antes de entrar por completo a hablar de lo último, o no tan último, para evitar el ángulo muerto de los espejos retrovisores, y aunque sea una obviedad, conviene recordar algo muy básico: el primer consejo que podemos dar siempre, es que cada conductor debe ajustar adecuadamente los espejos retrovisores para ver lo más y mejor posible hacia atrás. Si compartimos nuestro coche, no debemos fiarnos de que los espejos “estén bien”, y antes de ponernos en marca siempre nos vendrá bien echarles un ojo.

Hoy en día casi todos los coches montan espejos con cierta curvatura (convexos), para mejorar un poco el ángulo de visión y abarcar más campo visual, dejándonos ver un poco más, y reduciendo todo lo posible el ángulo muerto. Aún así, algo de ángulo muerto va a haber. Sin nada de tecnología, y con mucho de sentido común, el mejor consejo es girar ligeramente la cabeza para echar un vistazo rápido al lateral del coche y ver directamente lo que el espejo no es capaz de mostrar.

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De todos modos muchos conductores se olvidan de esto, o pueden sentirse incómodos dejando de mirar al frente durante un segundo, o incluso puede haber circunstancias, por una lesión, o por la edad, donde girar la cabeza resulta complicado.

Es por eso que los fabricantes y técnicos no han parado de dar vueltas a los sistemas para evitar el ángulo muerto de los espejos.

Una evolución muy ingeniosa del espejo curvado convexo es el espejo de Hicks. Este matemático inventó un espejo con multicurvatura, pero apenas deformación de la imagen, que llega a cubrir un ángulo de visión de 45 grados.

Pero los espejos nos siguen resultado un tanto incómodos. De hecho desde hace más de medio siglo, cuando la televisión (y por ende el vídeo y las cámaras) comenzó su auge, los diseñadores han soñado con tener pantallas dentro del coche y cámaras que permitan ver lo que el conductor no alcance a ver.

Por cuestión de costes, por fiabilidad técnica, o por cuestión de reglamentación y homologación, lo cierto es que las cámaras retrovisoras, en sustitución de los espejos retrovisores, son por ahora solo un elemento de prototipos y concept cars. Pero la cosa podría cambiar con los años. Veremos qué deciden los legisladores.

Mientras tanto, y sin eliminar los espejos retrovisores, la tecnología nos permite tener sistemas que complementen y nos ayuden a evitar el ángulo muerto.

BLIS

Cámaras, radar y ultrasonidos

Los diferentes fabricantes de componentes, o las diferentes marcas de automóviles, han ido desarrollando en los últimos diez años sus sistemas de detección de ángulo muerto. Uno de los primeros fue Volvo, aunque le han seguido otros como Mercedes-Benz o generalistas como Ford, Opel, Citroën, Volkswagen y tantos otros cada vez más, aunque no siempre sea un equipamiento de serie, y todavía tarde en estar disponible en todos los modelos.

Los sistemas de detección de ángulo muerto suelen denominarse en inglés BLIS, por Blind Spot Information System (punto ciego dicen ellos). Consisten básicamente en un elemento electrónico que “ve” lo que el espejo no es capaz de “ver”, y una unidad de procesamiento que actúa en consecuencia emitiendo una alerta al conductor.

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A día de hoy se recurre a tres sistemas “para ver”:

Cámaras de vídeo

Estas pequeñas cámaras de vídeo pueden ir colocadas en el propio espejo retrovisor, por ejemplo en el brazo de soporte del mismo, y están orientadas hacia atrás, con cierto ángulo, para cubrir la zona del ángulo muerto. Este es por ejemplo el primer sistema de Volvo.

Más recientemente también se puede utilizar una cámara de visión trasera colocada en el portón del maletero, provista de un gran angular, que permite cubrir una gran anchura posterior. Así por ejemplo es el sistema que emplea Nissan.

“Lo que ven” estas cámaras es procesado con un programa de reconocimiento de imágenes, pero no necesariamente se muestra en una pantalla a color dentro del coche, aunque se podría, y en algunos modelos se hace.

Radar

Otra opción es montar un radar trasero en el paragolpes posterior, o bien dos pequeños radares en ambas “esquinas” del paragolpes, para cubrir el ángulo muerto. Las ondas de radio que emite el radar rebotan en los vehículos que se acerquen, y así se detectan. El radar puede tener bastante alcance, desde unos 10 metros hasta más de 100.

Sensores de ultrasonidos

Aunque los sensores de ultrasonidos suelen tener un alcance más bien corto, y se utilizan por ejemplo para ayudar a aparcar, también hay sensores con más alcance, que pueden cubrir esos aproximadamente 10 metros hacia atrás. Los sensores pueden ir colocados en los espejos retrovisores, o bien en las esquina de los paragolpes, tanto delanteros como traseros, para cubrir más superficie.

Luz, pitido o vibración

Bien, el sistema de detección de ángulo muerto, sea con el dispositivo que sea, “ya ve”. Lo siguiente es chivarse al conductor mediante una alerta. Dependiendo del sistema, y de cada fabricante, o de cómo decida configurarlo el conductor a su gusto, el sistema puede advertir de que hay un vehículo en el ángulo muerto hasta de tres maneras diferentes.

– Mediante una luz de advertencia. Esta suele ser un LED de color naranja (bueno, amarillo auto), que está, o bien en el interior del coche en el área de sujeción del espejo retrovisor, en la carcasa del espejo retrovisor, o en el propio espejo retrovisor. Cuando se detecta un vehículo en movimiento se enciende la luz, de manera fija, o parpadeante.

– Algunos sistemas suelen también advertir al conductor con una señal acústica, normalmente un pequeño pitido, si hay un vehículo en el ángulo muerto, según la marca pueden hacerlo siempre, o solo si el conductor ha puesto el intermitente (luz indicadora de dirección) con la intención de cambiar de carril o girar.

– Y por último algunos sistemas también pueden recurrir a la vibración, ya sea en el volante, en el asiento (menos habitual) o en el cinturón de seguridad, para llamar la atención del conductor. La vibración por ahora se emplea poco.

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Asistente de cambio de carril

Un sistema algo más sofisticado, evolución del sistema de detección de ángulo muerto, es el asistente de cambio de carril. Funciona de manera análoga, pero el campo de visión hacia atrás es mayor, cubriéndose perfectamente una anchura de un carril a cada lado del coche, y hasta unos 50 o 60 metros de distancia hacia atrás como mínimo.

La unidad de procesamiento no solo sabe si hay un vehículo o no en el ángulo muerto, sino que analiza la velocidad con la que se acerca ese vehículo, y aunque esté bastante alejado, y ni siquiera haya llegado al ángulo muerto, si entiende que vamos a cambiar de carril, porque el conductor ha puesto el intermitente, pero con la velocidad que trae el vehículo posterior, podrá darse una situación comprometida, advierte al conductor.

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En Circula Seguro | ¿Qué es el BLIS?