Sistema de localización global y navegadores (1)

Un plano con la típica señal de localización

Cuando era pequeño me intrigaban esos paneles en el zoo, donde podías ver la localización de cada una de las bestias, junto con una bola roja marcada con las palabras “usted está aquí”. Me preguntaba cómo sabían que yo estaba ahí,… si cuando me alejaba la señal también se desplazaba en el plano. Nunca lo puede comprobar, ya que para hacerlo siempre tenía que volver al mismo lugar, y en efecto “yo estaba allí” de nuevo.

Ese sueño infantil de un mapa que siempre te decía donde estabas hoy en día es una realidad para muchos conductores gracias a las nuevas tecnologías. Como toda la tecnología, será útil si se utiliza correctamente, pero un mal uso puede tener consecuencias indeseables: los navegadores son un elemento polémico en la conducción debido a la capacidad de producir despistes fatales. Utilizar responsablemente el navegador es muy importante para aumentar la seguridad vial al circular usando estos modernos gadgets.

Pero de ésto hablaremos en próximos artículos, empecemos por el principio: Los navegadores modernos se basan en combinar tres tecnologías: la cartografía digital, el cálculo de rutas y el posicionamiento por satélite.

Como su propio nombre indica, la cartografía digital consiste en presentar en la pantalla de un ordenador un mapa detallado de la zona deseada. Pero es mucho más que eso. No es simplemente un gráfico que representa el trazado de las carreteras, sino que el ordenador tiene la información exacta de las coordenadas por donde pasa la carretera en cada uno de sus tramos

Una vez localizados dos puntos del mapa, y con la información de toda la red de carreteras, el software de cálculo de rutas busca el recorrido óptimo según los parámetros definidos (menor distancia, menor tiempo teniendo en cuenta los límites de velocidad, la más barata teniendo en cuenta peajes y consumo de combustible, la ruta que pasa por puntos de paso como monumentos u hoteles, etc).

No es un cálculo tan sencillo como pueda parecernos. Cuando nosotros hacemos lo mismo mentalmente, sabiendo que debemos ir hacia un lugar, automáticamente seleccionamos las carreteras principales por las que tenemos que pasar y buscamos la forma de llegar a ellas. En seguida somos capaces de descartar recorridos obviamente ridículos, como por ejemplo girar hacia el este cuando nuestro destino está al oeste.

Pero un programa de ordenador no es capaz de hacer eso. Tiene que comparar todas las posibles trayectorias en cada cruce para encontrar la idónea, el criterio para descartar algo de entrada es muy difícil de programar. De hecho, este tipo de cálculos constituye una rama importante de las matemáticas, pero no nos vamos a extender en este tema.

Una versión digital de un mapamundi

Juntando estas dos tecnologías, tenemos un planificador de rutas, como los que podemos encontrar en algunas páginas webs, como por ejemplo Via Michelin, o google maps. Por si solos, los planficadores ya son una gran ayuda en los desplazamientos largos. Permiten no sólo tener un mapa de la zona, sino que nos dan indicaciones para cada intersección.

Pero utilizar planificadores de rutas basados en sitios web tiene dos limitaciones principales. En primer lugar, que no tenemos las indicaciones dentro del coche (salvo que las imprimamos, claro está). La segunda limitación es que no tienen en cuenta imprevistos. ¿Qué pasa si una carrera ciclista corta toda una carretera nacional? Cuando nos desviamos de la ruta prevista, las indicaciones ya no nos sirven.

La primera de estas limitaciones se solventa creando un aparato portátil con la capacidad de procesamiento suficiente para realizar los cálculos y almacenar todos los mapas. Hace unos años, esto parecía una quimera, pero en el mundo de la telefonía móvil y los ordenadores de mano, esta tecnología está al alcance de casi todos.

La segunda limitación se solventaría automáticamente si el aparato portátil fuera consciente en todo momento de donde se encuentra. Si detecta que nos hemos apartado de la ruta deseada, automáticamente recalcula como proseguir. Aquí es donde entra el sistema de localización global, o GPS, del que os hablaré extensamente en el próximo artículo.

Foto | Obragruesa, irontec