La manía de cambiar de carril constantemente en un atasco, ¿sirve de algo?

Los atascos son una verdadera pesadilla para todo conductor. Hacen que perdamos el tiempo, que la mecánica de nuestro coche sufra, que aumentemos el consumo de combustible y que saquemos a relucir nuestro mal humor. Cuatro cosas que nadie quiere en su día a día.

Aunque no estamos contando nada nuevo, lo que está claro es que ante un atasco lo primero que hay que hacer es tener paciencia. El resto de conductores tampoco quiere estar ahí, por lo que más que enfadarse con el mundo, lo que hay que hacer es aguantar y colaborar en la medida de lo posible.

Sin embargo, hay mucha gente a la que eso de la paciencia no les termina de convencer. Ellos prefieren ir cambiando de carril continuamente, en busca del carril definitivo que les permita por fin salir de ese maldito tapón. El problema es que normalmente lo que se encuentran es otro carril lento e infestado de coches.

Pero, ¿de verdad, sirve de algo cambiar de carril en los atascos? ¿tiene sentido ese continuo cambio de carril que realiza mucha gente, con el riesgo que ello conlleva?

De dónde viene la necesidad de cambiar de carril

Lo primero, es necesario contar de dónde viene esa necesidad de cambiar de carril que sufren muchos conductores. El motivo es sencillo: siempre nos da la sensación de que nuestro carril es el más lento, ya que vemos cómo muchos coches nos adelantan continuamente.

Sin embargo, es necesario darle una explicación lógica a esto. Para ello utilizaremos el siguiente gráfico:

En el gráfico se puede ver el carril A y el carril B. Ambos están separados en zonas verdes y rojas. Las zonas verdes representan los tramos donde los coches se mueven rápido, mientras que las zonas rojas representan los tramos lentos.

Vamos a suponer que en los tramos rápidos los coches se mueven a 40 kilómetros por hora y tardan 1 minuto en recorrerlo, mientras que en los tramos lentos lo hacen a 5 kilómetros por hora y tardan 10 minutos.

Lo que ocurrirá es que dará igual el carril que elijamos, ya que pasaremos un total de 20 minutos viendo cómo nos adelanta el resto de vehículos mientras que solo pasaremos 2 minutos viendo cómo adelantamos a los demás.

En definitiva, nuestra percepción siempre es de que nuestro carril es más lento, ya que vemos durante mucho más tiempo cómo nos adelantan los demás.

Cambiar de carril no te hará ir más rápido, sino que empeorará el atasco

Generar un atasco es una tarea muy fácil, basta con que un coche que circula por una carretera congestionada decida hacer una frenada inesperada. En ese momento, toda la fila de coches tendrá que frenar, de tal forma que el atasco ya se habrá formado.

No obstante, para deshacer el atasco el proceso es más costoso. Primero tendrá que acelerar el primero coche de la fila, después el siguiente, el siguiente… En un kilómetro de cola esto se puede llegar a multiplicar hasta el punto de que el último coche arranca dos minutos y medio más tarde que el primero. Es lo que se conoce como “efecto acordeón”.

Si a este “efecto acordeón” le sumamos el hecho de cambiar de carril continuamente, hay que sumar las frenadas del resto de coches para permitir la incorporación de los más impacientes. Por no hablar del riesgo de que haya una colisión entre os coches, que aunque no será muy importante, complicará la situación. Por lo tanto, en lugar de solucionarse, el problema no hace más que agravarse.

Al final, lo mejor que puedes hacer para pasar un atasco es tratar de hacerlo lo más llevadero posible. Para eso, poner tu música o emisora favorita siempre mejora las cosas, además de ayudarte a distraerte y que el tiempo se pase lo antes posible. Una conversación amena con los pasajeros (si los hay) también es una gran opción.

Fotos | Pixabay

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