Sigue la ‘Onda’ (2): los semáforos no están en la onda

Árbol de semáforos

En la primera parte de esta miniserie vimos que una onda es el comportamiento colectivo que ocurre entre un gran número de entidades, tal que una perturbación se propaga de una a otra independientemente del movimiento de éstas.

Armados con esta definición, como prometí vamos a aplicarla a algunos fenómenos que podemos observar a diario en nuestras carreteras. El primer ejemplo que quiero comentar es la señalización semafórica en grandes avenidas de sentido único.

En muchos casos, los semáforos de las grandes vías están sincronizados de la siguiente forma. En un momento dado, un conductor observa que todos los semáforos al alcance de su vista están en fase roja. El primero en dar luz verde es el más cercano, justamente el que lo retenía. Tras arrancar, empieza a cubrir la distancia que le separa con la siguiente intersección.

A medio camino, observa que ese nuevo semáforo también se pone verde. Y, poco más tarde, también el siguiente. Y así sucesivamente. De forma que, si el conductor mantiene una velocidad adecuada (los semáforos deben estar programados para que la mayoría de conductores puedan mantenerla), el conductor se va encontrando todos los semáforos abiertos.

Por supuesto, ésto sólo es posible en avenidas de sentido único. Por lo menos, con buenos resultados para ambos sentidos. Si la vía fuera de doble sentido, para permitir el cruce con los vehículos de las calles perpendiculares los semáforos en cada cruce deberían ponerse en rojo al mismo tiempo para cada sentido. Dada esta restricción, la luz verde sólo puede avanzar en un sentido. El sentido contrario quedaría bastante fastidiado, ya que la luz roja avanzaría hacia él de cara.

Semáforo en el desierto, sincronizado con la Gran Vía

Lo dicho se asemeja mucho a la definición de onda que hemos dado. De hecho, recuerdo que siendo yo un mocoso, mi padre llamaba «onda verde» a este comportamiento. En efecto, tenemos una serie de entidades (los semáforos) que sufren una perturbación (el cambio de fase, de rojo a verde y viceversa). Y esa perturbación se traslada de unos a otros a lo largo del tiempo.

Sin embargo, en realidad en este ejemplo hay una pequeña gran trampa. Cuando hablamos de ondas, normalmente nos referimos a una perturbación que se transmite de una entidad a la siguiente mediante algún tipo de interacción. En el caso de los semáforos no es así. El primer semáforo no transmite el color al segundo; sino que están los dos programados de forma independiente de forma que el cambio de uno se produce poco después que el cambio del otro.Semáforos en una gran avenida

Si arrancáramos del suelo el segundo semáforo y nos lo lleváramos al centro del desierto del Sahara, su programación seguiría siendo la misma. Cambiaría de color poco después que el primer semáforo. Eso será así porque el cambio de fase no se debe a una interacción entre ambos semáforos, sino a sus programaciones independientes. Programaciones sincronizadas, sí, pero independientes.

Un caso muy diferente se daría si los semáforos fueran manuales, accionados por sendos policías. En este caso, la sincronización sería visual. El controlador del segundo semáforo vería con sus ojos (esto es una interacción real) el momento en que cambia la luz del primero, y usaría esa información para tomar su decisión.

Como veis, en el mundo de las ondas no es oro todo lo que reluce. Hemos aprendido una importante lección: una onda debe ser un comportamiento colectivo basado en las interacciones de las entidades que participan en ella. No es suficiente con que sea un comportamiento coordinado.

Espero que este pequeño contra-ejemplo no os haya desanimado. En la próxima entrega empezaremos trataremos un fenómeno del tráfico rodado que sí se comporta realmente como una onda.

Foto | wwarby, Alteregostudio, Mc Knoell

En Circula seguro | Sigue la ‘Onda’: 
 
  • hijodecain

    En realidad, dos o más intersecciones en vía urbana si mantienen una comunicación mediante una señal de sincronismo (por cable o por frecuencia) y en una onda verde resulta innecesario un cambio para cada una de las actuaciones de estas, ya que el patrón de trabajo se basa en mantener estable la velocidad media del recorrido independientemente de la intensidad soportado por el viario.
    Respecto a la coordinación de un viario en doble sentido, es correcta la complejidad de la actuación, pero en teoría el secuenciado de verde se parecería a una X, cambiando a verde desde los extremos al centro de la zona de trabajo.

  • Aqui en Bilbao se supone que han puesto asi algunos semáforos (con la onda verde) y la verdad es que yo no noto la onda ni nada. Igual es que al final no los pusieron porque ya no había necesidad después de plantar los dichosos badenes…

    Por otro lado, pienso que si hay mucho trafico al final dará igual la onda porque cogerás el atasco generado por el semáforo al que te acercas y que esta reteniendo a los que allí están parados. En ese caso igual seria mejor para la circulación que se activaran todos a la vez o de primero a ultimo.