Signos para saber que tu coche ya no está para viajes largos

Se acercan las vacaciones más largas del año y quizás nos planteemos, una vez más, desplazarnos lejos de casa confiando en nuestro ya algo veterano coche. El calor veraniego, la carga, las varias horas sin parar de conducir, y los kilómetros añadidos, suponen para muchos coches un trabajo más intensivo que el realizado en el uso diario, que puede destapar o activar fallos latentes en la mecánica de nuestro coche provocando una avería a cientos de kilómetros de nuestro hogar y en plena carretera.

Por otro lado hay que pensar en la seguridad, de si nuestro coche mantiene aun sus características de estabilidad para poder afrontar con seguridad una situación de peligro, estando además cargado con pasajeros y equipaje.

A continuación se expone un sencillo chequeo para hacernos una idea sobre la aptitud de nuestro vehículo para poder afrontar un largo viaje de turismo con bajo riesgo de averías y con suficiente seguridad.

No pesan los años, pesa la falta de mantenimiento

El riesgo de averías de un coche de más de 8 años o 150.00 0 Km está mucho más afectado por falta de mantenimiento que por la edad o el kilometraje. Aceite, filtro de aceite, filtro de aire, filtro de combustible, bujías, paradójicamente son los elementos generalmente mejor atendidos, y sin embargo es muy difícil que puedan dar lugar a averías o accidentes aunque se descuiden. Hay otros elementos, que repasamos a continuación, de los que depende más directamente la fiabilidad y seguridad de un vehículo.

¿Cómo es posible que un vehículo clásico de más de 80 años de antigüedad pueda participar en un rallie de varios cientos de kilómetros sin averiarse? La respuesta es sencilla: gracias a un adecuado mantenimiento. Realmente, la vida útil de un coche puede ser ilimitada y el final de ella depende de cuándo un propietario tome la decisión de que ya no merece la pena seguir invirtiendo en mantenimiento.

Otros propietarios descuidan el mantenimiento por desconocimiento. Confían en su mecánico habitual pero nunca le han especificado que se sustituyan elementos como el líquido de frenos o el refrigerante o las correas de accesorios.

Un test básico de fiabilidad

Si contesta afirmativamente una o más de las siguientes cuestiones, su coche debe ser revisado en el taller antes de emprender el viaje por tener alto riesgo de avería. Recordar también que las averías conllevan alto riesgo de accidente si el vehículo se para en carretera.

  • ¿Hace más de 4 años que no se han sustituido el líquido refrigerante ni la bomba de agua del motor?
  • ¿El líquido refrigerante es de un color marrón rojizo, y hay depósitos barrosos de ese color en la botella de expansión?
  • Hace más de un año que no se revisan los niveles de los líquidos vitales: aceite de motor, y líquidos refrigerante, de la dirección, de frenos.
  • ¿No recuerda cuando se cambió la última vez la correa de distribución? ¿La correa lleva más kilómetros sin cambiarse de los recomendados por el manual? Ídem para las correas de accesorios.

  • El vehículo tiene más de 8 años o 150.000 km y no se han averiado aún ciertos elementos. Hay elementos mecánicos que frecuentemente son causantes de averías pero que no necesitan mantenimiento y tampoco se puede saber si van a fallar y cuando lo harán. Sencillamente, un día fallan de forma imprevisible y toca sustituirlos y cuanto más edad tenga un vehículo más posibilidades hay de que fallen si no lo han hecho ya; aunque dependiendo de la marca y modelo pueden no fallar nunca o empezar a hacerlo a partir del quinto año de vida, poniéndonos en los dos extremos. No necesariamente es costosa su reparación, pero supone tener que prescindir del coche varios días con el consiguiente perjuicio especialmente si la avería nos sorprende en pleno viaje. Algunos ejemplos son el alternador, centralita electrónica, catalizador, filtro de partículas, los diversos sensores del sistema de inyección como el caudalímetro y la válvula EGR del turbo.

 

Un test básico de seguridad

Normalmente nuestros desplazamientos son con conductor sólo o un pasajero, sin equipaje, y a velocidades bajas si lo hacemos en desplazamientos urbanos. En ese caso no notamos nada anormal en el comportamiento del vehículo, que suele ser aparentemente estable, seguro y obediente. La situación puede cambiar radicalmente en caso de circular en autovía a plena carga y con un portaobjetos sobre el techo.

A continuación exponemos un test básico de seguridad. En caso de contestar afirmativamente a una o más cuestiones, el vehículo debería ser revisado en un taller antes de iniciar el viaje.

  • ¿El desgaste del dibujo de los neumáticos ha llegado al testigo de mínimo? En este caso la adherencia en mojado disminuye peligrosamente.
  • ¿Hace más de 8 años que no se sustituyen los amortiguadores?¿En cambios bruscos de dirección y baches y badenes, el movimiento da sensación de barca? ¿En caso de suspensión hidroneumática, la suspensión se ha endurecido? En estos casos las reacciones en maniobras bruscas como esquiva y frenadas, o la circulación en carreteras bacheadas empeoran notablemente la seguridad.
  • ¿Hace más de 4 años que no se sustituye el líquido ni se revisa el sistema de frenos por un profesional?
  • ¿El vehículo ya no tiene la misma capacidad de frenada de antaño?
  • ¿No mantiene la línea recta fácilmente, especialmente al pisar irregularidades de la calzada?
  • ¿Se notan holguras en la dirección?¿Hace más de 6 años que no se revisan ni se cambian articulaciones, rótulas y silent blocks de la suspensión y dirección? ¿Se escuchan golpes mecánicos al pasar por baches?
  • ¿Hace más de 5 años que no se revisan los airbag?

Él no lo haría

 Los defectos enumerados en este artículo son sólo algunos de los numerosos que pueden existir pero han sido elegidos por ser bastante comunes. Se recomienda buscar el manual de mantenimiento de nuestro vehículo y hacer que se siga a rajatabla. Aparte de eso, se debe acudir al taller cuando observemos fallos, ruidos o comportamientos extraños, aunque parezcan leves. Sólo entonces estaremos minimizando el riesgo de averías y evitaremos que nuestro coche se convierta poco a poco en un “cacharro”, manteniéndose en forma durante muchos años.

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