Siete razones para no ser ‘tan’ guay con tu ciclomotor

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Si usas ciclomotor, hay algunos gestos en los que a lo mejor ni te has parado a pensar, pero que pueden significar la diferencia entre llegar a tu casa bien… o llegar a un hospital no tan bien. Ya sabes que si llevas ciclomotor, tu cuerpo es tu carrocería, y aunque te parezca que una caída no tiene más consecuencias que alguna que otra magulladura, lo cierto es que si caes las consecuencias pueden ser de todo tipo: desde unos leves roces hasta una fractura o algo mucho peor.

Hay algunas acciones que te pueden poner en riesgo con mayor facilidad. Y hay algunas acciones que pueden hacer que sufras daños más graves si te caes del ciclomotor. Esta es una recopilación de las más importantes. Léetelas bien, porque te afectan:

1. Aunque seas algo duro de mollera, tu cabeza no es taaan dura como tú te crees

Hay quien pone la excusa de que es incómodo, da calor… ¡incluso dicen que despeina! La verdad es que en caso de tener un siniestro vial el casco te protege la cabeza, hasta reducir en un 30 % la probabilidad de sufrir lesiones mortales. Y si lo llevas bien puesto y abrochado, la probabilidad de evitar cualquier daño, incluso golpes, cortes y desgarros en la cara, aumenta en un 20 %. Como comprenderás, es mejor despeinarse un poco que quedar desfigurado pero con un peinado monísimo.

2. Si tu casco se casca, la puedes cascar si te caes

Para que realmente te proteja, el casco debe encontrarse en buen estado. Si ha sufrido una caída desde una altura de más o menos 1,5 metros, o si lo llevabas puesto cuando tuviste una caída y se golpeó, la estructura de ese casco puede estar en mal estado, aunque por fuera parezca estar todo bien. Tampoco sirve de mucho que lo lleves a medio poner, o sin abrochar, ya que en caso de salir despedido por un golpe el casco puede salir volando y dejar de protegerte.

3. ¿Crees que los demás te ven? Una pista: NO

Yendo en ciclomotor eres muy poco visible a los demás conductores. Si ya el ciclomotor es un vehículo relativamente pequeño, a este factor de riesgo se le añade que muchos conductores, sobre todo de turismos y furgonetas, van pendientes de cualquier cosa menos de la circulación, así que puede ocurrir (y ocurre) que no te vean a tiempo mientras realizan sus maniobras. Hazte ver con tu ropa, con el color de tu casco, con las luces. No seas confiado y, antes de moverte cerca de otros vehículos, asegúrate siempre de que sus conductores se han percatado de que estás ahí.

4. Cuidado con tu velocidad… y con la de los otros

Aunque te hayan contado que tu ciclomotor se puede trucar para ir a velocidades mucho más elevadas que la legal, no pierdas de vista que cuando aumentas la velocidad aumentas tu riesgo vial. Verás las cosas más tarde y tardarás más en frenar. Además, puede que el resto de tu ciclomotor no haya sido diseñado para circular a altas velocidades. Por otra parte, ten en cuenta que los conductores de vehículos más potentes van a mayor velocidad y que en muchas ocasiones no respetan la separación lateral mínima que tienen que dejar cuando te adelantan. Vigílalos y si es necesario reduce la velocidad y apártate hacia la derecha para evitar mayores riesgos.

5. Sabemos que eres el mejor; no lo demuestres

Sabemos que te gusta hacerte el interesante. Pero ¿sabes una cosa? Ya sabemos que eres el mejor, así que no es necesario que nos lo demuestres. No, porque haciendo un caballito, un invertido, tumbando el ciclomotor o haciendo cualquier otra cosa similar, más de uno y más de dos han acabado sufriendo una caída grave y a partir de ese momento se han quedado condenados a vivir en una silla de ruedas para el resto de sus vidas. Y por lo que cuentan, no les mola nada.

6. La lluvia moja y el cansancio adormece

Vale, sí. Que la lluvia moja ya lo sabías. ¿Pero sabías que una gran parte de las caídas de ciclomotor ocurren cuando está lloviendo? No sólo por el estado del asfalto, que resbala más, sino porque la visibilidad disminuye y es más fácil que el resto de conductores dejen de verte. Por otra parte, conducir un vehículo de dos ruedas cansa más que conducir uno de cuatro ruedas. El cansancio lleva a la fatiga y la fatiga lleva al adormecimiento. Y el adormecimiento lleva a que estemos menos atentos a la carretera y al resto de conductores. Además, si nuestros músculos están fatigados reaccionan peor. Total, un panorama bastante complicado. Ante el cansancio, la única solución realmente efectiva es descansar.

7. Alcohol y drogas, bien lejos de la carretera

Por supuesto, sabes que el alcohol y las drogas son incompatibles con la conducción. No te dejes marear por lo que te cuenten, porque aunque se tomen en muy bajas cantidades pueden darte unos efectos que no te permitirán conducir con seguridad. Pensar que no hay para tanto al grito de “yo controlo”, tener prisa por llegar a casa y así dormir hasta que se te pase, o hacer cosas raras para llamar la atención de los demás, son algunos de los síntomas que te pueden indicar que no, no estás como para conducir. La parte positiva es que los efectos del alcohol y las drogas se pasan. Pero piensa que si tienes un golpetazo, quizá no te recuperes nunca.