Siempre podremos dar la vuelta

Ve el video en el sitio original.

Este fin de semana, he visto un par de burradas al volante, y me vino a la memoria el vídeo que encabeza esta entrada. No se porqué, pero la gente tiende a ponerse nervioso cuando se confunde, y entonces, realiza las mayores infracciones posibles.

Debemos diferenciar dos tipos de situaciones. La primera de ellas, se produce cuando buscamos un lugar o una calle y la encontramos en el sentido contrario. Aunque tengamos que parar la circulación en la principal arteria de la ciudad, daremos la vuelta, sí o sí. Debemos recapacitar. Más adelante, seguro que encontraremos una rotonda, o podremos hacer un cambio de sentido utilizando las calles adyacentes.

El segundo caso, no se si es igual o todavía más grave. Se produce cuando por pereza, vagancia o lo que es peor, pensar que somos más listos que nadie, realizamos una maniobra prohibida por no recorrer cien o doscientos metros más. Así, nos metemos en dirección prohibida para entrar en un garaje a cincuenta metros de la esquina, damos marcha atrás en autopista porque nos hemos pasado una salida, y otros innumerables ejemplos.

¿Qué ocurre si tenemos que dar ese pequeño rodeo? ¿Es comparable esa pérdida de tiempo al peligro que la maniobra conlleva? ¿Tenemos el derecho para poner en juego la vida de los demás? Creo que las respuestas están claras. Errar es de humanos, pero creerse más listo que el vecino, sin serlo, es de tontos.

Cuando nos encontremos en esta situación, parémonos a pensar un segundo. Analicemos la situación y busquemos un sitio para realizar correctamente la maniobra que pretendamos hacer. Es preferible que nos piten por estar diez segundos detenidos que cerremos los ojos y hagamos una locura.