Si tu coche es añejo, no te juegues el pellejo

Rugby en Colombia

Cuando uno tiene 20 años puede aguantar eso de beber como un cosaco, no dormir, ir a un examen de empalmada y luego por la noche montar en bici. El que pruebe a hacer eso a los 40 años sin entrenamiento, le va a costar primero esfuerzo, puede que un disgusto de regalo.

La edad cambia nuestras características y capacidades “de fábrica”. Salimos de la cadena de producción con la pintura perfecta, pero con todo por rodar. Cuanto mejor nos funciona la centralita, más va achacando el desgaste la suspensión, motor… pero a mitad de vida, todo funciona óptimamente. Sí, hablaba de personas.

Con los coches pasa lo mismo. Son máquinas que sufren desgaste, y salvo una restauración concienzuda, un coche va envejeciendo y por tanto, perdiendo sus propiedades. No son como el vino, que cuanto más viejos mejor, tienen una fecha de caducidad que depende entre otras cosas del trato recibido y el uso.

Austin Maestro

Un instructor de cursos de seguridad avanzada me comentó que, si de él dependiera, los coches nuevos los permitiría ir a 140 km/h. Los que tengan de cinco a quince años, a 120 km/h, y a partir de ahí, como mucho 100 de tope. Los intervalos de edad no sé si eran exactos, pero la idea de base es la misma.

Aceptamos barco como animal acuático, no metemos al conductor en dicho cálculo, presuponemos un buen nivel de experiencia y responsabilidad al volante, pero ahora no me pretendo meter en eso. Los coches no están igual nuevos que con 10 años, por mucho que se cuiden, aunque el mantenimiento ayuda.

Con 20 años, mucho menos, y no digo nada si el mantenimiento es el justito o solo se lleva al taller cuando se rompe. Hoy mientras circulaba por la M-40 me he topado con un ejemplo muy gráfico de conductor que no es consciente de lo que lleva, ni de cómo lo lleva. Pongámonos en situación.

Renault 19 Coupe

Hay tráfico tirando a denso, de vez en cuando hay que adelantar. Por el retrovisor he visto venir unos faros muy rápido, así que me he apartado al carril central cuando he podido. Estábamos todos circulando a unos 100-110 km/h, el límite de la vía es 100 km/h. Pues bien, esos faros que se acercaron…

… resultaron ser de un Renault 19 Coupé, un modelo que ya tiene sus 20 añitos más o menos, quizás 18 tirando a lo bajo. Venía a unos 150 km/h y acabó pegado al culo de uno que iba delante, por el carril izquierdo. Vi cómo pasó por encima de una junta del asfalto. Fue apoteósico.

La suspensión pegó unos tres o cuatro botes, pero visto a velocidad de tiempo bala, el síntoma de unos amortiguadores hechos polvo, listos para tirar. Circuló pegado al coche de delante hasta que le perdí la vista, no estaba separado ni un metro. Y el que le precedía tampoco podía apartarse porque no había sitio.

Ford Sierra Cosworth

Nuestro “amigo” desconoce que para empezar, su coche no tiene, ni de lejos, la estabilidad de uno nuevo. Segundo, su equipo de frenos más que probablemente, por no decir con certeza total, no puede frenar de 100 a 0 km/h en un metro, independientemente de lo buenos que sean sus reflejos.

Por otra parte, circula en un coche que, como EuroNCAP no estaba ni en el ideario de los revolucionarios del sector, está totalmente desfasado. Es más, tiene peor seguridad pasiva que un Dacia Logan actual, y hablamos de un tres estrellas. Dicho de forma resumida, nuestro “amigo” es un aspirante a engordar las estadísticas de la DGT. ¡Y no lo sabe!

Tampoco sería correcto que circulase así con un coche nuevo, es cierto, pero sus oportunidades subirían bastante. Pero conduciendo así, con un coche viejo, es que uno está haciendo oposiciones a cadáver. Ejemplos como este los vemos todos los día. ¡Señor, perdónales, porque no saben lo que hacen!

Talbot Horizon

Normalmente la gente no es consciente del impacto de la edad en sus coches. Siento ponerme de ejemplo una vez más, pero como usuario de un coche de hace 20 años, y estando ya hartísimo de conducir coches nuevos, es que sería tonto del bote si no notase las más que evidentes diferencias entre uno como el mío y uno equivalente actual.

Siendo consciente de esa diferencia, guardo más distancia de seguridad de la normal, sé que ningún ESP va a salvarme las castañas sino mis manos, pienso que en caso de golpe voy mucho menos protegido, no tengo airbags… y córcholis, que es la inversión de mi vida, no quiero ni un arañazo.

Con un coche viejo hay que tomar más precauciones de las habituales, o estamos corriendo peligro. Un catedrático de la UPV enunció que con un coche viejo (10 años o más) el riesgo de accidente se duplica, y quizás se queda corto. Ni los avances en seguridad ni la edad pasan en vano, la diferencia en la vida real es sorprendente.

NOTA: He puesto imágenes históricas de varios modelos antiguos, cuando estaban nuevos. Hoy día, salvo que estén en muy buenas manos, no tendrán un aspecto tan juvenil.

Fotografía | Jim Ceballos