Si sólo vamos aquí al lado

Seguridad vial

Este tipo de frases son un claro ejemplo de trivialización de la conducción. En otras palabras, da a entender que no le concedemos la importancia que se merece, lo cual puede llevarnos a circular de una forma más descuidada y, por ende, peligrosa.

¿Y qué importancia se merece? Quizá la forma más justa de valorarlo es pensar en qué ocurre cuando la conducción se desarrolla de forma no deseable. Por ejemplo, si fuéramos un poco melodramáticos, podríamos decir «si circulamos mal, muere gente».

Sin embargo, tampoco soy partidario de exagerar en el otro extremo. No debe hacersenos el culo “pesicola” en cada curva que trazamos. Un exceso de tensión y/o tensión al circular puede provocar un estrés que llegue a ser tan, o más, peligroso que la trivialización.

En este sentido, podríamos decir algo por el estilo de «cualquier actitud, propia o ajena, que no se ciña a los parámetros de la seguridad vial aumenta las probabilidades de que se produzcan consecuencias indeseables».

¿Qué entendemos por consecuencias indeseables? Pues, aquí, el espectro es muy amplio. Cuando pensamos en seguridad vial muchas veces lo primero que nos viene a la cabeza son estadísticas de fallecidos y heridos, con el drama humano que ello siempre comporta.

Pero lo cierto es que hasta el choque de chapa y pintura más tonto ya es una consecuencia indeseable. Para empezar, por lo menos tendremos que perder tiempo en rellenar el correspondiente parte al seguro. Después, perderemos el tiempo con mecánicos, con unas reparaciones que tendremos que pagar de nuestro bolsillo si hemos sido los causantes del siniestro. Además, a la larga, la broma se verá reflejada en la prima de nuestra aseguradora.

Y todo esto por no haber sido un poquito más prudente en un trayecto tan corto, porque sólo íbamos aquí al lado.

Revólver con el que jugamos a la ruleta rusa en cada imprudencia

Otra de las causas que, probablemente, puede contribuir a la trivialización de los desplazamientos de muy corta distancia es una percepción a la baja de los riesgos que comporta la circulación urbana (ya que, por lógica, si el trayecto es corto probablemente transcurra, en su mayoría, en núcleos de población).

En este sentido, parece muy común la creencia que, a la velocidad de ciudad, las consecuencias reales de cualquier colisión son relativamente pequeñas. Y aquí hago referencia a la expresión habitual de chapa y pintura (que yo mismo he utilizado hace un par de párrafos), como si un suceso así no fuera nada, sólo una molestia. Paradógicamente, esto lo suelen decir conductores que rebasan de forma rutinaria los limites en poblado.

A lo mejor es verdad. De hecho, es una verdad Física inapelable que las consecuencias de una colisión son menos graves a velocidades más reducidas, que con los avances actuales en seguridad pasiva reducen enormemente las probabilidades de sufrir daños personales (aunque aquí, el sexto Beatle de Circula seguro, el doctor Pere Serra, probablemente sacaría a relucir la palabra latigazo). Pero no parece muy sensato jugar en contra de las probabilidades.

Sin embargo, esto sólo puede ser verdad si nos centramos únicamente en colisiones entre vehículos con carrocería. Sin embargo, en áreas urbanas son increíblemente ricas en cuanto a variedad de usuarios de la vía, muchos de ellos sin la protección de chapa y pintura: motos, ciclomotores, bicicletas, peatones y bebés en cochecitos, por citar unos ejemplos. ¿De veras un accidente donde se vean involucrados estas personas tan desprotegidas es sólo una molestia?

En definitiva, como suelo decir, cada imprudencia equivale a presionar el gatillo del revolver en una ruleta rusa. Con la perversión adicional que no sólo apuntamos a nuestra sien, sino a la de todos cuantos nos rodean, propios y extraños.

Y, repito, cada imprudencia por si sóla equivale a un gatillazo ruso. Y el percutor acudirá al tambor para ver si esta vez hay bala o no en la recámara independientemente de si estamos dando la vuelta al mundo, o si sólo vamos aquí al lado.

Todo esto es especialmente significativo en las fechas que se nos avecinan. Como siempre recordamos cada año, el mayor numero de accidentes se producen en trayectos cortos. Porque si de verdad sólo fuéramos aquí al lado, iríamos andando.

Fotos | Joseangel_ap, Cliff1066,

  • 50799

    Muy buen post Jaume, como siempre. 😉 La verdad es que no se suele hacer hincapié en esta problemática que existe con la trivialización de ciertas actividades que entrañan riesgos.

    Un saludo,

    P.

  • s63aut

    Muchas veces me he negado a arrancar el coche porque la gente no se ponía el cinturón de seguridad, o bien, he parado pocos metros más adelante porque me decían “ahora me lo pongo”, pero lo iban dejando para llegar al destino sin abrochárselo.

    Ese “aquí al lado” cada vez se hace más largo si se deja pasar, un día son dos manzanas, otro día son diez, para al final pensar “si nunca hago esto o aquello, ¿qué me va a pasar por un día que voy lejos?, ¡si sólo es un día!”.