Sí a la globalización en materia de seguridad vial

Primer Encuentro Iberoamericano y del Caribe sobre Seguridad Vial

Durante la semana pasada tuvo lugar en Madrid el Primer Encuentro Iberoamericano y del Caribe sobre Seguridad Vial, a instancias de la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno. Con el lema “Protegiendo Vidas”, el congreso tuvo como punto de partida la cifra de 120.000 muertos anuales en las carreteras iberoamericanas. En sus alocuciones, los ponentes expresaron la necesidad de encarar el problema de forma eficaz, ya que esas vías registran la tasa de mortalidad más alta del Mundo.

De no hacer nada, los números podrían duplicarse hacia 2020. La Organización Mundial de la Salud considera que para ese año los tres mayores problemas sociales serán las lesiones cardiovasculares, las enfermedades mentales y la siniestralidad vial.

Pero… ¿la elevada siniestralidad de las carreteras iberoamericanas es un problema de América o se trata de una cuestión global que nos afecta a todos?

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La Vicepresidenta del Gobierno de España, que inauguró el Encuentro, dio con la clave del asunto al proponer la creación de una base de datos común en Iberoamérica para investigar la siniestralidad, impulsar medidas preventivas ajustadas a cada caso y entre todos aunar esfuerzos en las campañas de sensibilización ante la opinión pública.

Realmente, el problema vial es suficientemente complejo como para que lo abordemos entre todos. Si una sola muerte ya es demasiado, las cifras que se manejan al otro lado del charco son un absurdo escándalo que sólo disminuirá cuando todos los estados aporten su grano de arena en cuanto a conocimientos, experiencia y dedicación a la reducción de la siniestralidad.

Es un problema humano. Pero es que, aunque en un momento dado no nos moviéramos por altruismo, lo cierto es que este es un problema que a todos nos toca. En un mundo globalizado como el actual, donde los movimientos de las personas son continuos y cada vez mayores, no tiene sentido que unos demos la espalda a otros en materia de seguridad vial. Llegados al caso, ¿de qué serviría tener la mejor educación vial si quienes se incorporasen a nuestro entramado social no tuvieran un bagaje similar?

Dicho de otra manera, es necesario unificar criterios dentro y fuera de los estados para así emprender acciones comunes. Cada vez somos más quienes pensamos que la solución al problema vial no vendrá dada por una fórmula mágica venida de la Administración, sino que cada particular, cada empresa, cada asociación, cada medio de comunicación, tiene un papel crucial en la disminución de la siniestralidad. Pero todos debemos movernos en una misma dirección y aunados bajo un mismo paraguas, el de las administraciones de los estados. Y estas deben coordinarse para acabar con las grandes diferencias que nos separan. Ese es el papel que nos corresponde a cada cual, tanto aquí como allá.

Via | FUNDACIÓN MAPFRE