Sencillos consejos para ahorrar carburante

Atasco

Hoy me voy a tomar una pequeña licencia y entrar en el terreno de mi compañero Javier y daros algunos consejos que nos pueden servir para ahorrar carburante, tanto en nuestros desplazamientos diarios como los que vayamos a hacer durante nuestras vacaciones.

Lo primero que debemos tener en cuenta es no excedernos con el equipaje y empeñarnos en llevar todo lo que podamos, vayamos a necesitarlo o no. Según los estudios realizados, por cada 100 kilos de carga en el coche, el consumo del vehículo aumenta un 5% (lo bueno es que ya sabes cuanto cobrar a tu amigo pesado por llevarlo en coche). Si disponemos de baca pero no la vamos a usar, lo conveniente es retirar las barras ya que perjudican la aerodinámica del vehículo, incrementando el consumo en un 2% aproximadamente.

La temperatura en el interior del vehículo debe oscilar entre los 22 y los 23 grados. En mis dos coches siempre he llevado el climatizador a esta temperatura y menos en ocasiones muy puntuales, siempre he viajado cómodamente, tanto en invierno como en verano. Claro que, si eres de los que no se quita la chaqueta de verano al entrar el coche, acabarás pasando calor a esa temperatura, pero no es porque la hayas regulado muy alta sino porque a ti te sobra ropa. El no utilizar correctamente el aire acondicionado dispara el consumo hasta un 20%.

Por otro lado, tampoco es conveniente circular con las ventanillas bajadas si circulamos a más de 100 kilómetros por hora. Además de ser incómodo por el ruido y llegar despeinados, el vehículo nos puede gastar un 5% más ya que también perjudicamos la aerodinámica.

Cuando arranquemos el coche, no hace falta que pisemos el acelerador. Todos los coches actuales están tan bien puestos a punto y tienen una electrónica tan lograda que son capaces de ponerse en marcha y aguantar al ralentí sin trucos de ningún tipo. No es bueno ni para el motor ni para nuestro bolsillo.

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Con las retenciones, si vemos que nos vamos a detener de forma prolongada durante más de un minuto, lo aconsejable es parar el motor del vehículo. Conseguiremos un doble beneficio: por un lado, no consumiremos combustible de forma absurda y además evitaremos aumentar la contaminación de nuestra atmósfera.

Lo correcto es circular siempre en la marcha más larga posible. Por norma general y en terrenos llanos, con un vehículo de gasolina podremos circular entre 2 000 y 2 500 revoluciones sin ningún problema mientras que en caso de un diésel, el margen ser reduce hasta las 1 500 o 2 000 vueltas. Eso si, intentaremos no pedirme demasiada carga al motor, es decir, en caso de tener que realizar un adelantamiento o subir una cuesta, es mejor bajar una marcha antes de intentar sacar el pie por el otro lado.

La primera velocidad sólo sirve para poner en movimiento el coche. Si pensamos en unos datos orientativos, es aconsejable cambiar a segunda a los seis metros aproximadamente y a tercera cuando hayamos alcanzado los 30 kilómetros por hora. La cuarta podremos usarla desde los 40 km/h así que no es nada descabellado circular en esta marcha e incluso en quinta por ciudad para ahorrar combustible.

Con mi experiencia la volante, he visto que mantener una velocidad uniforme disminuye el consumo y además nos permite conseguir los tiempos más bajos en un viaje. Por un lado, frenar para volver a retomar la velocidad de crucero nos obliga a consumir más combustible. Esto deriva muchas veces de una distancia de seguridad inadecuada. Con más metros de margen respecto al coche que nos precede, podremos levantar el pie del acelerador en vez de frenar, haciendo que el vehículo pierda menos velocidad antes de poder volver a acelerar con suavidad.

Además, cuando no estamos acelerando y llevamos una velocidad engranada, el consumo del vehículo es nulo ya que el propio giro de las ruedas ayuda a mantener en marcha el motor. Sin embargo, si vamos en punto muerto, el consumo será de aproximadamente 0,3 litros de carburante a la hora.

Por último, dejo el detalle más importante: revisar la presión de nuestros neumáticos, tanto por nuestra seguridad como por nuestro bolsillo ya que una presión incorrecta aumenta el consumo y el desgaste de los neumáticos. Recordad que los fabricantes indican presiones recomendadas con equipaje y sin él. En caso de llevar el coche cargado, las ruedas traseras suelen llevar dos décimas más de presión que cuando circulamos en vacío.

Vía | Ion Comunicación
Fotos | RinzeWind, Hermenpaca
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