Seguridad vial, también en los rallyes

rallyes.jpg

España tiene mucha tradición en el mundo de los rallyes. El norte de España, Cataluña o las Islas Canarias son algunos de los puntos neurálgicos de esta disciplina automovilística en nuestro país. pero contrariamente a lo que pasa en otras competiciones disputadas en circuitos, lugares creados por y para correr en ellos, en los rallyes, el público casi puede tocar los vehículos.

Es ahí en dónde tenemos que hacer hincapié. Como hemos dicho, en España hay mucha afición a este tipo de competiciones. Afición equivale a tramos llenos de gente y debido a la peculiaridad de la especialidad, mucha gente es sinónimo de peligro. Un coche circulando por velocidad de vértigo por carreteras muchas veces limitadas a 80 km/h o menos es un elemento muy peligroso. Por ello, los aficionados tienen que ser muy cuidadosos a la hora de escoger el lugar en donde ubicarse para verlos pasar. Prudente, ese sería el primer adjetivo que debe tener cualquier buen aficionado a los rallyes.

A la hora de llegar al tramo, debemos ser conscientes de que no podemos aparcar en cualquier parte. Recordamos que los pilotos toman notas antes de pasar por cada tramo. De esa forma, pueden pasar los más rápido posible a la hora de la verdad. Así que un coche mal situado en una cuneta es un obstaculo no conocido que puede equivaler a un accidente. Piloto y copiloto están bien protegidos por una jaula de seguridad, pero un coche convertido en un objeto sin control es algo muy peligroso para el público.

En cada rally, por muy pequeño que sea, los organizadores con ayuda de las fuerzas de seguridad se encargan de habilitar las zonas en las que el público podrá ubicarse. Si aún así creemos que una zona no señalizada es mejor para ver pasar los coches, los comisarios están ahí para pensar por nosotros.

Un lugar muy importante a tener en cuenta son las escapatorias. Los pilotos tratan de pasar por las curvas a la máxima velocidad posible, aún así, no están libres de cometer errores. El espacio de seguridad se convierte en algo fundamental. Por ello, situarnos en un lugar elevado es sin lugar a dudas el mejor consejo. Es donde mejor se ve todo y es donde más seguros vamos a estar. Del mismo modo, no es conveniente situarse tras un cambio de rasante.

Tampoco es conveniente que decidamos a mitad de tramo que queremos cambiar de posición. Caminar por un tramo es jugarse la vida. Por la misma razón que un coche mal aparcado es una variable nueva, el público caminando por la pista también lo es. El lugar que escogemos para ver un tramo es el lugar en donde tenemos que quedarnos. Si hay dos pasadas, ya tendremos tiempo entre una y otra de cambiarnos con seguridad.

Por último, cuando todos los coches han pasado y el tramo continúa cerrado, eso no significa que sea vía libre para que cogamos nuestros coches y nos pongamos a emular a los pilotos que acabamos de ver pasar. ¿Quieres correr? Vete a un circuito. Es seguro para todos, e incluso podrás correr mucho más que en un tramo.

Son cuatro consejos, aunque como he dicho, el mejor consejo que puede seguir un aficionado es la prudencia. Disfrutaremos de nuestro deporte favorito con seguridad y sobre todo disfrutando. A fin de cuentas, un rally es un fiesta.

  • VICTORIANO F. FLORES CORZO

    Los rallyes tienen el problema de que utilizan un espacio público donde es compartido por aficionados, curiosos y gente que por casualidad (ya que pasaba por aquí…), éstos suelen ser los peores por no conocer la organización del evento, pues miran para ambos lados sin saber si bienen de un lado u otro. Después están los amantes de la foto o del “youtube” y si consiguen la del morbo mejor que mejor, aunque cueste un resbalón por el campo a través o como si de rociero se tratase, el polvo del camino justifica la primera fila bien sufrida y todo por el reportaje. Si fueramos a un circuito hablaríamos de una fiesta, como cuando se compra una vaquilla para una fiesta entre colegas, todo queda en casa, pero cuando hablamos de terrenos sinuosos de tierra acordonados hablamos de botellona sin control y si te cae una botella en la cabeza no te puedes quejar pues es la zona del libertinaje, que tiene respaldo social cuando se define una zona para evitar la descordinación y todos juntitos es un solo problema y no varios. Por todo ello haciendo una comparación entre circuito-sala de fiesta y rallies-botellona, prefiero pagar mi entrada y en caso de conflicto siempre tengo a quien reclamar.
    Con esto he dado mi opinión sobre los dos eventos e incluso mi inclinación por la seguridad que prima sobre el espectáculo.