¿Seguridad vial o deber de confidencialidad médica? He aquí el dilema

Médico

Si un médico pasa el informe de un paciente a *Tráfico* por entender que esa persona no puede conducir, ¿está violando el *principio de confidencialidad* entre médico y paciente o le está haciendo *un bien a la seguridad vial*? Si simplemente informa a Tráfico de lo que ha detectado en una exploración rutinaria, ¿debe anteponer sus deberes para con el paciente a su sentido del deber como ciudadano?

Estas preguntas están siendo puestas de relieve en los últimos días, y todo a causa de un *proyecto* que está siendo evaluado por los ministerios de Sanidad, Justicia y Trabajo para integrar en la mejora de la seguridad vial el seguimiento de los profesionales facultativos a sus pacientes. El *debate* está abierto y no es sencillo posicionarse.

El nuevo *Plan Estratégico de Seguridad Vial* podría contar con una serie de medidas encaminadas a que médicos y familias de conductores mayores se pongan en contacto con Tráfico si detectan que sus mayores han perdido las facultades necesarias para conducir. Desde la *Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria* no lo ven nada claro y dicen que es “complicado” que los facultativos informen a Tráfico de estos menesteres.

¿Cuál debe ser la postura de un *profesional de la salud* en un tema tan peliagudo como este? Tampoco es que yo lo tenga muy claro. Por una parte, existe el principio de confidencialidad entre médico y paciente, y este es básico no ya solamente por la privacidad de quien se pone en manos de un facultativo, sino incluso para que la relación entre ambas partes sea fluida y sincera. ¿Quién le hablaría a su médico con sinceridad si sospechase que al cerrar la puerta de la consulta el galeno lo iba a traicionar?

Por otra parte, sin embargo, el médico es un *elemento fundamental* para detectar aquellos casos que no ven la luz en un control rutinario practicado cada x años con motivo de la *renovación del permiso de conducir.* Las enfermedades no consultan la agenda para presentarse, de manera que resulta absurdo desde la perspectiva de la necesidad de un cierto control sanitario de los conductores esperar unos años si una persona ha perdido las aptitudes para la conducción. Finalmente, a determinadas edades se dan con facilidad dolencias *de tipo degenerativo,* por lo que el seguimiento médico puede ser muy relevante de cara a la seguridad vial.

Entiendo que no es que los médicos estén en contra de que se lleve a cabo un control del estado de los conductores, sino que se molestan por ser ellos quienes tengan que denunciar los problemas que detecten en el ejercicio de su profesión. Me temo que en casos como este, *lo difícil no es diseñar este cascabel,* sino decidir quién se lo pone al gato. Y es ahí donde me da a mí que nadie está por la labor. Ni los médicos, ni Tráfico.

Vía | La Vanguardia
Foto | Throuout.org
En Circula Seguro | La dificultad de dejar de conducir