Seguridad vial de serie

Una serie de televisiones Serie de televisiones

Cuando los sociólogos del futuro analicen los años en que vivimos, a parte de reflejar la profunda mella de la salvaje crisis que nos azota, una de las cosas que probablemente destacarán es la vuelta de las series de televisión como forma hegemónica de entretenimiento.

Tampoco es que hubieran llegado a quedar en el olvido, pero si que es cierto que, años atrás, el peso recaía principalmente en largometrajes y música. Fueron las primeras industrias víctima de la digitalización de la vida moderna… Es lo que dicen ellos. A otros nos parece que más bien tuvieron una oportunidad para reinventarse que no han llegado a aprovechar del todo todavía.

Con la inexorable evolución tecnológica, en el mismo tiempo que hace unos años conseguíamos una película, con la que disfrutar dos horas y esperar años por si se digan a sacar una secuela; hoy en día podemos hacernos con toda una temporada de nuestra serie favorita, con la que disfrutar semanas y meses enteros (o puede que días, dependiendo del apego que uno tenga con su almohada).

Siendo este un blog de seguridad vial, y tras haber introducido torpemente el tema de las series televisivas, supongo que más de uno de vosotros estará temiendo que empiece a discurrir sobre las flagrantes imprudencias y abusos a las leyes de la mecánica que se ven a diario en series como el Coche Fantástico, por poner un ejemplo paradigmático. Pues… no exactamente.

No es que no tenga ganas de hablar de KITT y sus boosts. Sin embargo, doy por sentado que en obras en que la conducción en si es un elemento central en la ficción es de esperar que los autores se otorguen ciertas libertades dramáticas.

Seria como decir que Superman incita a los niños a tirarse por las ventanas para volar. Los poderes del hombre de acero son tan de fantasía como las maniobras imposibles del coche parlante, incluyendo su modo de super persecución. Son claros elementos de ficción; sin ellos, no hay serie. Cualquier persona adulta aprende a discernir que no pertenecen a la realidad cotidiana.

Mula

De hecho, sobre lo que quería reflexionar hoy contigo son las series (y otras obras de ficción) que, sin girar entorno a la conducción en si, incluyen escenas que transcurren en carretera. Como la conducción no es la protagonista de la trama, sino una acompañante más, lo que pase en ella puede sibilinamente ser percibido como normal.

El ejemplo que me viene a la cabeza es una conocida serie de investigación forense, aunque lo que diré se puede ver en multitud de otros ejemplos. Prácticamente en cada capítulo hay un par de escenas en que el aguerrido policía y la científica general discurren sobre los pormenores del caso mientras se trasladan en coche a la escena del crimen. A menudo, la discusión en que tienen la idea que resuelve el caso.

Es un recurso bastante utilizado por diversos motivos. En primer lugar, ayuda a dar sensación de realismo y continuidad a la historia. Sin estos interludios parecería que los protagonistas, se teletransportan de escenario en escenario por arte de magia. Además, estas escenas se ruedan en plató, sin apenas atezo. Mucho más barato que ese mismo diálogo en localización exterior.

No voy a ser yo quien diga que no se deben tener debates con elevados requisitos intelectuales al mando del vehículo. Bueno, que diablos, sí que lo voy a decir. Pero eso no es lo principal.
TV

Lo que siempre me ha sacado de quicio de este tipo de escenas es la interpretación del personaje que, supuestamente, conduce. Obviamente, el actor en estas escenas está concentrado en soltar su línea y aparentar la reacción correcta al recibir la réplica. No obstante, podría por lo menos, hacerlo mirando a la carretera de vez en cuando.

O, como mínimo, girando el volante vez en cuando. No conozco las calles de la zona, pero dudo que las carreteras sean tan rectas como para no necesitar tomar ninguna curva en dos o tres minutos. Pero, claro, yo si tuviera la seguridad de que la dirección está tan bien alineada como para aprovechar esa eterna recta, yo también preferiría mirar a Emily Deschanel.

Todo esto, sin mencionar por supuesto, las numerosas ocasiones en que hay algún pasajero sin cinturón. Porque le quita libertad expresiva al actor, el guión exige que se mueva, etc. En cualquier caso, inexcusable.

Diréis que exagero la importancia de estos detallitos. Bueno, quizá. Pero las series, como otro material de ocio consumido masivamente, se acaban convirtiendo en lo cotidiano, en lo que define la normalidad para muchos de nosotros. Es en estos detalles en que se puede conseguir educar subliminalmente, poco a poco.

Y no es que esté inventando nada… ¿Veis muchos cigarrillos en labios de los protagonistas de las series modernas?

Fotos | Urbanora, Yerkom, Medhi

  • 50674

    Ten en cuenta que, según el estado en el que te encuentres, puede no ser obligatorio que un pasajero lleve el cinturón si va sentado detrás, estar permitido el uso del teléfono, o incluso circular en moto sin casco. A nosotros nos choca porque lo tenemos muy asimilado, pero ellos viven en un país muy distinto, con leyes que pueden no tener nada que ver con las nuestras. No obstante, desde el punto de vista de la seguridad, no te quito ni un ápice de razón. Saludos.

    • escargot

      A mí, por lo menos, no me cabe en la cabeza que haya sitios en los que esté permitido hacer eso. 

      Y me repatea ver negligencias en las series y en las películas. La del cinturón es la más frecuente.