¿Aumentaría la seguridad del ciclista si las bicicletas llevasen matrícula?

Bicicleta y matrícula

La seguridad de los ciclistas es una de las principales preocupaciones en este 2017 ante el repunte de fallecidos en carretera que está experimentando el colectivo. Esto ha provocado que las autoridades hayan comenzado a acometer diferentes medidas enmarcadas dentro de un plan nacional de protección para los ciclistas. Eso sí, no todas las propuestas realizadas por los diferentes agentes sociales tienen previsto materializarse. Tal es el caso de la imposición de que la bicicletas lleven matrícula, que los ciclistas tengan que sacarse un carné para poder circular, aparte de imponer un seguro obligatorio.

Esto es lo que planteaba el Real Automóvil Club de España a principios de año. La mayoría de colectivos ciclistas rechazaban la idea por diferentes motivos, entre ellos, el de tratarse de unas medidas que ningún país del mundo aplica en la actualidad. Tras esto, quedó patente que obligar a los ciclistas a utilizar matrícula es un tema complejo, similar al de tratar de responder si aumentaría la seguridad en bicicleta.

El asunto coincide estos días con un nuevo informe proveniente de Reino Unido que insta de nuevo a aplicar esta medida drástica. Al igual que en España, en Reino Unido el número de accidentes y de fallecidos consecuencia de los mismos se está incrementando de forma preocupante. No es causal que esto coincida con el hecho de que la bicicleta como medio de transporte esté cobrando más popularidad, fruto en gran medida del apoyo institucional que esta práctica esté recibiendo.

Matrícula ciclista, ¿un paso hacia el futuro o hacia el pasado?

Ese cambio de hábito en el transporte que supone el uso de la bicicleta presenta una nueva situación, inédita en ciertas latitudes. Parece que las normas de convivencia entre los diferentes usuarios de la vía requieren ser objeto de revisión. El comportamiento de los mismos ciclistas es fundamental en lo que respecta a su seguridad, tanto en usos de movildiad urbana como a la hora de moverse por carreteras interurbanas.

Existe acuerdo a la hora de afirmar que se han de tomar medidas concretas. De ahí las acciones que contemplan el plan del Gobierno:  estudios de siniestralidad ciclista, un plan de vigilancia de los colectivos relacionados con la bicicleta, la puesta en marcha de varias campañas de concienciación, inversiones en la infraestructura viaria (como la última señal de protección para ciclistas de la DGT).

Quizá la obligatoriedad de matricular la bicicleta suponga ir un paso más allá. Desde el RACE se argumentaba que “no se puede tener sobre la vía publica vehículos a los que no se les aplique la normativa”, a la vez que pedían “unas mínimas garantías de seguridad para todos los usuarios que circulen”. De este modo, uno de las utilidades de esa matrícula consistiría en poder localizar y sancionar a los ciclistas que no respeten la normativa.

La matrícula podría desincentivar el uso de la bicicleta

Bicicleta por carril-acera

El rechazo total del colectivo ciclista a la matriculación y resto de medidas propuestas como el carné o seguro, tiene que ver con la desafortunada asunción de que los ciclistas son los únicos responsables del aumento de su siniestralidad. Se trata de un sentimiento común que comparten ciclistas y asociaciones cuando se les plantean este tipo de medidas más complejas.

Su argumento en respuesta conlleva cierto peso. Piensan que aplicar la matriculación implicaría desincentivar el uso de la bicicleta. De esta manera, el debate se centra en la verdadera practicidad de utilizar matrícula, carné y seguro. Y así surge una contradicción entre aplicar medidas restrictivas y al mismo tiempo pedir a los habitantes de las ciudades que no utilicen el coche en favor de formas de transporte más ecológicas.

Las matrículas en el siglo XXI

Y es que no hay Plan Urbano de Movilidad Sostenible en el que la bicicleta no tenga un papel protagonista. Vivimos un momento de transición para las ciudades. Cada vez nos acercamos más a un futuro en el que los vehículos movidos por motores térmicos van a desaparecer del centro y las inmediaciones de muchas ciudades. A la vez, los servicios de vehículos compartidos que no emitan emisiones contaminantes son los que prometen imponerse de cara a la próxima década.

Ante esta tesitura, la aplicación de una matrícula ciclista parece una medida que no se adapta a los tiempos que corren. Los propios fabricantes de bicicletas aseguran que no sería tan sencillo lograr una matriculación tan efectiva como del resto de vehículos. Otro asunto diferente, sería aplicar ciertas tecnologías de localización de bicicletas al servicio de la seguridad.

Bicicleta y smartphone

Es solo cuestión de tiempo que, al igual que ocurre con los coches, las propias bicicletas, comenzando por las compartidas, cuenten con sistemas de conectividad que puedan identificar su posición. Ante este panorama emergente, comenzar con un sistema de matriculación de bicicletas a estas alturas de siglo XXI se antoja poco práctico, sobre todo teniendo en cuenta las alternativas existentes.

Estos son los motivos por los que el asunto de la matriculación actual de bicicletas conlleva esa complejidad. Por eso, las autoridades siguen apostando por otro tipo de alternativas eficaces para reducir la siniestralidad de los ciclistas. Esta comienza por la concienciación para asimilar las nuevas experiencias de convivencia que viven los usuarios de la vía.

En Circula Seguro | Hábitos de uso de los usuarios de bicicletas: ¿Qué vías utilizan? ¿Cumplen las normas?

Imágenes | iStock/DutchSceneryiStock/RomanBabakiniStock/LDProd