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Los neumáticos, esos trozos de goma negra que aguantan nuestro vehÃculo, suponen uno de los elementos más importantes en lo que a seguridad activa se refiere. No en vano, son el punto de contacto entre vehÃculo y asfalto, son los que nos ayudan a acelerar y a frenar, a tomar las curvas de una manera segura, a mejorar el confort de conductor y ocupantes absorbiendo irregularidades del piso…
Pero, aunque sea una de las cosas que más esfuerzo supone a los conductores, para poder efectuar todas estas funciones de una manera adecuada, los neumáticos precisan de un mÃnimo mantenimiento, que en el extremo podrÃa reducirse a una sencilla y rápida inspección visual, controlar la profundidad de los surcos (para evaluar el desgaste) y, muy importante, comprobar regularmente la presión de inflado.
En un estudio realizado por el Instituto de Tráfico y Seguridad Vial, se constató que entre 1992 y 2001, la cifra de muertes en España por fallos en los neumáticos era tan escalofriante como 1.620 personas. Y de estos, el 60% de los siniestros fue debido a unos neumáticos en mal estado. Aunque no seamos muy conscientes, un neumático en mal estado eleva el riesgo de que un accidente sea mortal al 50%.
Tras estos estudios, empezaron a desarrollarse nuevas tecnologÃas de neumáticos y sistemas enfocados a reducir los riesgos de accidente, como los ya muy comunes
neumáticos antipinchazo, que ante una pérdida de presión, permiten seguir circulando a velocidad reducida durante unos kilómetros.
Y ahora, la nueva tecnologÃa, que cada vez gana más terreno, consiste en los sistemas de monitoreo de presión de neumáticos (en inglés, TPMS). Como indica el nombre, consiste en un sistema que lee constantemente la presión de los neumáticos y alerta al conductor de las variaciones importantes de las mismas. Una presión incorrecta en los neumáticos tiene implicaciones directas en el consumo, la manejabilidad y, por supuesto, en la seguridad. Sin embargo, este tipo de sistemas todavÃa no se ha generalizado en la producción en serie, en buena parte debido a su juventud y a los elevados costes que suponen los nuevos proyectos.
Los TPMS desarrollados hasta la fecha pueden diferenciarse entre directos (leen directamente la presión de los neumáticos) e indirectos (calculan la presión a partir de otros parámetros), sin haberse alcanzado todavÃa un estándar en este tipo de tecnologÃa. Los dos sistemas tienen sus ventajas y sus inconvenientes, destacando que los directos son más precisos y rápidos de respuesta, pero con un coste significativamente mayor.
Según estudios de mercado, en Europa los TPMS sólo vendrán en un 29% de vehÃculos de serie en el año 2010, mientras que en Estados Unidos será el 100% de los coches que equiparán este sistema. No obstante, nadie sabe a ciencia cierta qué sistema será el que se imponga definitivamente.
VÃa | Tire Technology International
Imagen | Bluestd