Seguridad activa y seguridad pasiva, los dos pilares de la seguridad de un coche

Focus-ESC-Test

La seguridad de los automóviles es un tema que nos interesa a todos y es algo que miramos mucho a la hora de comprar un coche, cuando no damos por sentado que nuestro coche es seguro.

Sin embargo, pocas veces nos hemos preguntado qué es un coche seguro. ¿Qué es mejor la seguridad activa o la seguridad pasiva? ¿Qué son estos dos conceptos?

La industria de la automoción ha progresado de forma extraordinario en los últimos 30 años y una de las áreas en las que el progreso ha sido más evidente es la seguridad de nuestros coches. ¿Cuales son esos avances? ¿Qué es lo hace que un coche sea seguro?

La seguridad de un coche está generalmente divida en dos categorías: la seguridad activa y la seguridad pasiva. La seguridad activa es la habilidad del coche para evitar un accidente, mientras que la seguridad pasiva es la que protege a los ocupantes en caso de accidente.

Seguridad pasiva

La mayoría de los usuarios asocian la seguridad de un coche con la seguridad pasiva, es decir cómo el coche nos protege en caso de accidente. En el fondo es normal ya que tanto las leyes y los organismos de seguridad automóvil, como el EuroNCAP, se concentran sobre todo en cómo reacciona el coche en caso de accidente.

Así, equipamientos como los airbags se han convertido en obligatorios si el fabricante quiere que su coche obtenga una buena puntuación en EuroNCAP. Aunque gradualmente, los equipamientos de seguridad activa están siendo gradualmente incorporados en las pruebas de EuroNCAP.
Además, las propias marcas de automóviles utilizan los equipamientos de seguridad pasiva como argumento de venta, para convencernos que su coche es mejor que el de la competencia.

Los progresos efectuados en el campo de la seguridad pasiva son extraordinarios. Basta con ver las consecuencias de un choque entre un coche con varias décadas a sus espaldas y uno de fabricación reciente. Algunos de esos elementos que han salvado vidas en las últimas décadas son los cinturones de seguridad, los airbags y sobre todo las zonas de deformación programada.

Los cinturones de seguridad son una maravilla tecnológica. Te dejan libertad de movimiento para conducir de forma cómoda mientras que en caso de accidente te sujetarán con fuerza al asiento, mediante tensores pirotécnicos que te ya te sujetan antes del propio choque gracias a sensores. Y todo ello ocurre en milisegundos.

Los cinturones de seguridad están diseñados para funcionar en tándem con los airbags (otra maravilla de la tecnología). No tienen nada que ver con esos globos hinchables que se ven en algunas películas. En realidad, se despliegan en cuestión de milisegundos, a una determinada velocidad y no se quedan inflados (se desinflan muy progresivamente). Se despliegan justo el tiempo necesario para protegernos del impacto junto con el cinturón de seguridad.

Es importante llevar el cinturón puesto siempre, pero todavía más en coches equipados con airbags. Un airbag se despliega a una velocidad de entre 150 y 200 km/h, si no llevas cinturón el choque contra el airbag es más letal que el propio accidente.

Sin embargo, en caso de accidente, el elemento de protección más importante sigue siendo la carrocería. Aquí también los progresos efectuados son enormes. En los años 50 y 60, los coches se doblaban al más mínimo choque y los ocupantes quedaban atrapados en su interior. En los años 70, se empezó a tener la concepción errónea que cuánto más dura la carrocería, mejor la protección. Era olvidarse un poco rápido de la energía cinética.

En caso de choque contra un árbol, por ejemplo, la energía cinética liberada por el coche será absorbida por los ocupantes si el coche no se deforma, provocando lesiones internas a los pasajeros. Desde los años 80, los fabricantes han ido desarrollando los coches con zonas de deformación programada. Éstas absorben la mayoría de la energía cinética en caso de choque para no llegue al habitáculo. Sí, el coche quedará hecho añicos con un percance a poca velocidad, pero por esa misma razón no le habrá pasado nada a sus pasajeros.

Todo eso es en caso de accidente, pero ¿no sería mejor evitar el accidente?

Seguridad activa

Si bien la seguridad pasiva es importante, considero que la seguridad activa lo es más. Y es que más importante que sobrevivir a un accidente es evitarlo. Y en este apartado, aunque las marcas no lo publiciten tanto, los progresos también han sido extraordinarios.

Los sistemas antibloqueo de frenos ABS y el ESP (control de estabilidad y de tracción), obligatorios en todos los coches nuevos desde hace unos años, son una de las invenciones que más muertes y heridos han evitado en la carretera. Estos sistemas suplen las carencias o errores que todos podemos cometer en la conducción.

El ABS evita que bloqueemos las ruedas al frenar y nos empotremos en el obstáculo con las ruedas chirriando y dejando dos huellas negras en el asfalto. El ESP es aún más extraordinario. Detecta cuando el coche no va a ir en la dirección que el conductor imputa en el volante. Frenando una o dos ruedas y/o cortando la aceleración, devuelve el coche a su rumbo en cuestión de segundos, evitando así que el coche se salga de la calzada o de su carril invadiendo el contrario.

Con el tiempo, nuevos sistemas han ido apareciendo, como el asistente de frenada de emergencia, los sistemas de frenado automático en ciudad (el coche frena sólo si un peatón, por ejemplo, se cruza en su camino) o bien los sistemas que leen la carretera y nos mantienen en nuestro carril, siendo el coche quién corrige nuestra trayectoria moviendo él el volante.

web_illustrations_tests_esc_v009

Sin embargo, la seguridad activa es algo más que un equipamiento tecnológico. La seguridad activa también pasa por el diseño del coche. Por ejemplo, un coche ligero responderá con mayor seguridad a un cambio de dirección brusco. Y si además, el reparto de peso del coche (la tara que soporta cada eje de un vehículo) es equilibrada, su respuesta será aún mejor. Por ejemplo, si el eje delantero debe soportar mucho peso (motor situado delante del tren delantero) y la trasera tiene poco peso, es más fácil que en un curva o en un cambio brusco hagamos un trompo. Un centro de gravedad lo más bajo posible también mejora la estabilidad del coche en las curvas. Lo ideal es diseñar un coche equilibrado y con un centro de gravedad (o momento polar de inercia) bajo.

En seguridad activa dependemos mucho del diseño del coche (equilibrio, suspensiones, un motor con mucha respuesta, equipamiento de ayudas a la conducción, etc), pero nos olvidamos demasiadas veces del elemento de seguridad activa definitivo: el conductor. Ante todo está en nuestras manos no poner a prueba las ayudas a la conducción del vehículo y menos aún sus airbags. Y es que no se podría entender la seguridad activa sin la pasiva.