¿Se lo digo? O cómo ser un buen copiloto (1)

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A veces les digo a los que se sientan a mi derecha en el coche que, como copilotos, comparten cierta responsabilidad en el manejo del coche. Más que nada, no poner la cabeza delante del retrovisor justo cuando tengo que comprobar si viene alguien, no poner el codo cuando voy a cambiar la marcha, y si pueden ayudarme con las señales para no perdernos.

Por ese mismo motivo, cuando me toca a mi sentarme lejos de los mandos del vehículo, procuro cumplir mis responsabilidades a rajatabla. Procuro importunar lo menos posible, y no hacer nada que ponga en peligro la seguridad. Pero en ocasiones, no puedo evitar ver algo que despierta en mi un debate interno sin solución: ¿se lo digo? ¿O me callo?

Como es costumbre, recurriré a un ejemplo. Bastante reciente, se dio en un viaje de hora y media a una capital de provincia. En cierto momento, era necesario tomar una bifurcación a la derecha. Si se nos pasaba la salida, nos hubiéramos encontrado en una carretera que desemboca en la capital de otra provincia.

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Al acercarnos al punto B (de bifurcación), nosotros íbamos por el carril de la izquierda, adelantando a buen ritmo a camiones y turismos algo más lentos. Veo la preseñalización de la salida. Quedan quinientos metros y seguimos por la derecha.

¿Lo ha visto? No puede ser que se la vaya a pasar, si va por aquí varias veces al mes. Si le digo algo me llamará pesado. Trescientos y descontando.

Veo la salida acercarse a marchas forzadas. De hecho, estamos llegando ya… y seguimos por la izquierda. ¿Se lo digo? Si nos lo pasamos, al final tendremos que dar una vuelta enorme. Y ya vamos tarde.

Llegamos a cincuenta metros de la salida. «Oye… ¿no se va por ahí?» ¡Zafarrancho! ¡Luces de alarma! Breve mirada al retrovisor, cruzamos la carretera en diagonal,… uno nos pita, y con razón.

Al final, logramos tomar la salida justo pasando por encima de la linea ya continua.

Desde luego no fue lo más seguro. Probablemente, hubiera sido preferible decir algo mucho antes, a riesgo de parecer pesado. Si ya lo tenía presente, no le debería importar que se lo recuerdes. Y si estaba en la inopia, nos lo agradecerá y le daremos tiempo de sobra para maniobrar.

Pero si se nos hace tarde y no hemos dicho esta boca es mía, permanecer callado. Como dicen las películas americanas, habla ahora o calla para siempre.

Pero hay otras situaciones en que tengo un debate interno similar. Por ejemplo, cuando observo que mi conductor realiza una infracción… Desde luego, no sé porqué aún se atreven, ¿no ven que acabarán siendo protagonistas de uno de mis artículos en Circula seguro? De eso hablaré en el siguiente artículo.

En Circula seguro | El papel de los acompañantes en la seguridad vial, ¿Se lo digo? O cómo ser un buen copiloto (2 y 3)
Fotos | tnarik, Conanil

  • Yo siempre aviso cuando el conductor ya se ha pasado el desvío, así evito al 100% esas maniobras tan arriesgadas…

  • Siempre se puede preguntar algo así como: ¿Salimos por la próxima salida o por la siguiente?

    Si el conductor va despistado (ofrece respuestas tartamudeantes) le comentamos que hemos visto el anuncio para la salida hacia la población X.

    🙂