¿Sabes el riesgo que tiene contestar un mensaje mientras estás conduciendo?

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Los smartphones hoy en día nos proporcionan infinitas posibilidades de comunicación y entretenimiento, a veces, incluso resulta difícil despegarse de ellos y nos generan verdadera dependencia. Al volante, sin embargo, resultan un problema (evitable). ¿Sabes que atender a los mensajes conduciendo multiplica por 20 el riesgo de accidente? La distracción que suponen en el conductor provoca que este desvíe la mirada de la calle o la carretera con el riesgo que ello conlleva. Un mal hábito que sin duda nos puede costar la vida.

En Estados Unidos cada año ocurren más de 100.000 accidentes relacionados con este motivo, principalmente relacionados con el uso de la mensajería, las redes sociales y la conversación telefónica. Por ello, ya se han elaborado campañas para ponerle freno a este enorme riesgo y organizaciones como ItCanWait.com («Puede Esperar») se involucran día a día en su objetivo por evitar el conflicto entre la tecnología moderna y la conducción segura.

Leer o enviar mensajes puede multiplicar por 20 la probabilidad de siniestro y en nuestro país, instituciones como la DGT ya han alertado de su peligrosidad. La tragedia de un joven que murió en carretera mientras escribía un mensaje que decía “No puedo hablar ahora de eso”, fue la razón principal en la búsqueda de posibles soluciones.movil volante conduciendo

En la última campaña de concienciación de la DGT se denunciaron a 8.711 conductores por hacer uso del teléfono móvil al volante, un total del uno por ciento de los vehículos que se controlaron. Gracias a más de 75 millones de cuentas de Twitter, Facebook y YouTube, se pudo distribuir el mensaje de forma realmente efectiva. El popular lema de «Si bebes, no conduzcas» también puede aplicarse en el «Si conduces, no envíes mensajes», porque estamos de acuerdo en que «No hay un SMS por el que merezca la pena perder la vida».

En clave de humor y con la colaboración del grupo de teatro Tricicle, la DGT lanzó una nueva campaña de concienciación sobre los peligros de la distracción al volante, haciendo hincapié en el uso del teléfono móvil. Pero este no es el único riesgo que cometemos sin motivo. Por desgracia hay ciertas actitudes al volante que seguimos realizando sin caer en la cuenta y aquí os resumimos algunas de las más habituales y peligrosas.

Sacar el brazo por la ventanilla

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Una actitud de libertad, frescor y comodidad que puede suponer un riesgo de amputación o aplastamiento. En verano es habitual ver personas que descuidan su seguridad exponiendo sus miembros a través de la ventanilla del coche. Pero la herida por colisión en antebrazo o en codo es un traumatismo terriblemente frecuente en el mundo. Ni siquiera tiene por qué producirse exclusivamente cuando el conductor saca el brazo o la mano, sino por el simple hecho de apoyar el codo en la ventanilla abierta.

Por supuesto que también tiene consecuencias económicas. En España puedes recibir una multa por reposar el brazo fuera de la ventanilla o poner los pies sobre el salpicadero, por ejemplo. El Reglamento General de Circulación en su Artículo 3.1 establece que “los conductores deberán estar en todo momento en condiciones de controlar sus vehículos” (Artículo 17,1). Y eso supone tener las dos manos sobre el volante.

Comer o beber al volante

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Un tipo de práctica habitual que pueden alterar la propia libertad de movimientos, el campo necesario de visión y la atención permanente a la conducción. Mientras se come o se bebe, existen más posibilidades de salirse del carril y por tanto el conductor debe realizar más correcciones al volante. Esto se debe, principalmente, por la carga cognitiva que requieren ambas acciones, ya que se demanda mayor atención visual para desenvolver un alimento o apuntar la botella a la boca, desviando la atención de la conducción.

Una distracción, que se castiga con una multa leve de hasta 100 euros, sin retirada de puntos. En caso de que el conductor sienta la necesidad de beber o comer durante trayectos largos la mejor idea será la de realizar una parada en alguna estación de servicio para descansar y reponer fuerzas.

Fumar y tirar las colillas

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Fumar al volante es considerado como una distracción durante la conducción y desde luego un peligro que también puede matar, al igual que el maquillarse o el controlar los dispositivos electrónicos, aunque realmente es poco frecuente que se multe por ello. En cualquier caso la ley sí es estricta con la actitud de arrojar a la vía objetos que puedan producir incendios o accidentes de circulación. Por lo tanto, tirar una colilla está prohibido y supone una multa de 200 euros y 4 puntos en el carnet de conducir. ¿Te vas a arriesgar?

Apoyar la mano sobre la palanca de cambios

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Puede que este hábito tan común entre los conductores siga cometiéndose por desconocimiento. En términos de seguridad y mantenimiento no debemos sujetar la palanca de cambios ni dejar la mano muerta sobre el pomo. En primer lugar, las dos manos siempre deben estar en el volante a excepción de cuando sea necesario cambiar de marcha, ajustar el climatizador o el equipo de música, por ejemplo. La velocidad de reacción ante un imprevisto concreto es tan fugaz que debemos mantener en todo momento el control de la dirección.

En segundo lugar resulta esencial para preservar la integridad de la mecánica de nuestro coche. Al apoyar la mano sobre la palanca, estamos ejerciendo cierta presión que se transmite a la caja de cambios. Esto a la larga puede crear cierto desgaste en engranajes y rodamientos, lo cual nunca va a ser conveniente para el mantenimiento adecuado de nuestro automóvil. Aunque sea un desgaste menor es cierto que no nos cuesta cambiar esta mala costumbre y además ganaremos en seguridad.

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