La relación entre el riesgo de accidente y la antigüedad del coche

coche antiguo

¿Crees que existe relación entre el riesgo de sufrir un accidente con la antigüedad del vehículo? La DGT, así lo piensa, según los datos arrojados en su último estudio, los cuales determinan que el riesgo de fallecer o sufrir una lesión con hospitalización es 1,6 veces superior en los turismos de 10 a 14 años, en comparación con los turismos de hasta 4 años.

Una proporción que va en incremento de manera exponencial a medida, que el automóvil aumenta su antigüedad. De hecho, en los turismos de 15 a 19 años el riesgo de fallecimiento es 2,2 veces superior.

Y eso no es todo, pues en los seis primeros meses de 2016, también ha aumentado hasta los 14 años, respecto a los 12,3 años de 2014, la antigüedad media de los vehículos en los que viajaban las víctimas mortales de accidentes en carretera.

Entonces, ¿un vehículo antiguo es más peligroso que uno nuevo?

Esto al menos así lo apunta el RACE en su informe sobre antigüedad del parque de vehículos, al comparar los ratios de accidentalidad de un vehículo con más de 15 años con uno nuevo. De estos datos se desprende que, el riesgo de mortalidad es hasta cuatro veces superior en turismos antiguos, con respecto a uno que cuenta con hasta cuatro años desde su primera matriculación.

Con tales datos la pregunta que nos surge es: ¿Por qué es más seguro? Es más seguro, porque según indica el citado documento, los vehículos más modernos incorporan elementos que intervienen en la conducción antes de que se produzca una situación de riesgo, como es el caso de los controles de estabilidad (ESP) y de tracción (TCS), el antibloqueo de frenos (ABS), etcétera.

También son más seguros porque protegen mejor y más a sus ocupantes, como así lo demuestran los distintos test de evaluación, como los llevados a cabo por EuroNCAP, organismo europeo encargado de evaluar la seguridad de los vehículos del mercado automovilístico actual.

Accidente entre dos coches

En seguridad todavía queda un largo camino por recorrer

Cierto es que la seguridad con la que cuentan los últimos modelos y los últimos avances tecnológicos en la materia, pueden marcar la diferencia, como hemos visto con anterioridad. No obstante, la situación no puede ser todo lo determinante que uno podría imaginar.

El estudio realizado por el Área de Prevención y Seguridad Vial de la Fundación MAPFRE, que lleva por título ‘El Precio de la Seguridad’, muestra que aún queda un largo camino por recorrer para que los vehículos nuevos cuenten con los últimos sistemas de seguridad. Sistemas inteligentes de última generación, que podrían salvar vidas.

El citado estudio revela que en el segmento de los vehículos utilitarios se encuentran modelos ‘low cost’ – de bajo coste- en los que el equipamiento en seguridad está por debajo de los estándares mínimos marcados por la legislación, en todas sus versiones. Tanto que ni pagando, podemos acceder a un equipamiento en seguridad más completo.

En el lado opuesto, encontramos modelos que sí disponen de un nivel superior en cuanto a equipamiento en seguridad, incluyendo algunos extras, que repercuten en un importante sobrecoste del vehículo. Tanto, que el informe resalta, que si queremos acceder al nivel de seguridad deseado, el precio final se puede ver incrementando hasta en un 73 por ciento.

Ojo, porque no siempre el coche nuevo es más seguro respecto al antiguo

Aunque te cueste creerlo, puede ocurrir. En el siguiente vídeo se pueden observar una pruebas realizadas en circuito por la Fundación Línea Directa, en la que se puso en situación dos coches nuevos y dos antiguos con los amortiguadores y neumáticos en buen estado y en mal estado. ¡No te lo pierdas porque los resultados son, cuanto menos, sorprendentes!

Pongámonos en situación: imaginemos que tenemos un coche de más de diez años, perfectamente cuidado. Vamos, con todas las revisiones indicadas por el fabricante realizadas. Y por otro lado, uno de menos de cuatro años, aunque con los neumáticos desgastados ¿cuál crees que será más seguro?

Según el test de Línea Directa, a 70 km/h, las prestaciones del coche antiguo en perfecto estado de revisión llegan a ser el doble mejores que las del nuevo en mal estado de mantenimiento. Tanto que el antiguo, llega a alcanzar una distancia de frenado inferior, en 6,3 metros, respecto al nuevo.

Por lo tanto, si comparamos un coche antiguo con los neumáticos desgastados, con uno nuevo bien mantenido, lógicamente, la situación es más desfavorable al primero hasta en un 53 por ciento superior, con el riesgo añadido de llevarse por delante a un peatón en un paso de peatones.

En los vídeos que hemos incluido, podéis observar las comparativas entre coches antiguos bien y mal mantenidos, aunque también se hicieron comparativas con dos coches nuevos bien y mal mantenidos, al igual que combinaciones de coches nuevos y antiguos.

La seguridad siempre se decanta por el vehículo nuevo

Has visto como un coche antiguo bien mantenido es más seguro que uno viejo con neumáticos desgastados. Una cuestión que resulta vital a la hora de prevenir un accidente. Otra concepto que hay que tener en cuenta es lo relativo a la seguridad pasiva. Aquí, los coches nuevos tienen todas las de ganar, pues vienen más y mejor equipados, con airbags y otros dispositivos de los que carecen los coches antiguos.

Las citadas pruebas dejan bien a las claras la importancia de un buen mantenimiento, con el que evitaríamos accidentes tanto en los automóviles ‘viejos’ de más de diez años como en los modelos actuales de hasta cuatro años.

Consejos para tener un vehículo en buen estado ya sea nuevos o antiguo

  • Mantén las ranuras principales de los neumáticos por debajo de 1,6 mm. Un buena referencia es cambiarlos cada 40.000 kilómetros.
  • Revisa el estado de los amortiguadores entre los 15.000 y 18.000 kilómetros y sustitúyelos cada 75.000 kilómetros. No olvides que unos amortiguadores en mal estado, incrementar la probabilidad de sufrir ‘aquaplaning’ la distancia de frenado.
  • Revisa el estado de pastillas y zapatas cada seis meses y cambia las mismas cada 50.000 kilómetros.
  • Revisa el limpiaparabrisas cada año y el nivel del líquido una vez al mes.
  • Comprueba el nivel del líquido de frenos cada 3.000 kilómetros y cambia el circuito cada 2 ó 3 años.

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