Recomendaciones para evitar la somnolencia al volante

Rupert-Ganzer

Hay muchas causas que nos pueden provocar somnolencia mientras conducimos, más aún con ritmos de vida muchas veces ajetreados, en los que a veces tenemos que madrugar mucho, otras veces terminamos de trabajar más tarde, o hay noches en las que no hemos podido dormir tanto como nos hubiera gustado.

El sueño al volante es un riesgo real y más habitual de lo que nos damos cuenta: aproximadamente casi 3 de cada 10 accidentes de tráfico se deben a la somnolencia y al sueño al volante. Lo más importante es que seamos conscientes de este riesgo y no lo ignoremos, porque el sueño acaba venciendo y sin darnos cuenta pasamos de tener sueño a quedarnos dormidos sin quererlo, aunque sea un par de segundos, suficiente para tener un accidente.

La recomendación más importante que debemos tener presente como conductores, y aún por obvia que resulte, es que debemos ser conscientes en cada momento de nuestra capacidad para conducir. Como con otros factores, si notamos que en ese momento no estamos en óptimas condiciones para conducir, lo mejor es no hacerlo.

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Nueve consejos que no debemos olvidar

– Debemos dormir bien cada noche, el tiempo que cada cual necesite para descansar correctamente y no sentir sueño en ningún momento del día siguiente. Habrá quien necesite dormir un poco más o un poco menos, eso ya depende de cada persona, pero en general lo normal vendría a ser entre siete y nueve horas. Si al día siguiente tenemos que hacer un viaje largo, este consejo es todavía más pertinente.

– Hay que tener cuidado con los medicamentos que puedan producir somnolencia, como antihistamínicos, relajantes musculares, antidepresivos, etcétera. Debemos leer el prospecto de los medicamentos que tomamos y si nos pueden producir somnolencia, no conducir mientras sigamos el tratamiento.

– Lo mismo se aplica a otras sustancias que deprimen el sistema nervioso, como ciertas drogas, como el cannabis o el alcohol. Para empezar la legislación prohíbe el consumo de estas sustancias si se va a conducir (drogas) o limita su consumo (alcohol), pero más allá de que nos puedan multar o no, y para aquellos conductores que opinan que por un porrito o una copita no pasa nada, está el hecho cierto y comprobado de que disminuyen nuestros sentidos, nuestra agudeza visual, nuestra capacidad de atención, nuestra velocidad de reacción y hasta nos provocarán sueño. El mejor consejo: no consumir absolutamente nada.

– Hay que evitar las comidas copiosas, pesadas y grasas. Llenarnos “hasta reventar” y las comidas de más difícil digestión, como las carnes, harán que nuestro cuerpo se adormezca. Para conducir después de comer mejor optar por una comida más ligera y frugal.

Evitar ciertas horas. Cada persona tiene sus ciclos circadianos, o sea, su propio reloj biológico diario. Así que cada cual siente sueño “a su hora”, lo más habitual es que sea a media tarde y por la noche. Siguiendo la rutina diaria el cuerpo empieza a adormercerse. El día que rompemos nuestra rutina, pongamos que conducimos de noche cuando normalmente estaríamos ya en la cama, lo más probable es que nuestro cuerpo no la rompa, y si insistimos en conducir, por inercia, el cuerpo tenderá a dormirse cuando tiene costumbre.

– Debemos ventilar bien el interior del coche, pues en un habitáculo poco ventilado se va viciando el aire, es decir, disminuye la cantidad de oxígeno y aumenta la cantidad de dióxido de carbono, fruto de la respiración, y eso hará que nos adormezcamos. Llevar una temperatura cómoda, ni con mucho frío ni con mucho calor, también es adecuado, mejor con un poco de fresco.

– Tenemos que descansar cada cierto tiempo. Todo conductor se cansa al conducir, aunque vayamos sentados y no nos lo parezca. Deberíamos parar cada dos horas o 200 km: detener el coche, bajarnos, estirar las piernas, dar un pequeño paseo y beber algo. Así se rompe la rutina y monotonía que supone conducir por algunas carreteras, entre otras cosas. Se ha comprobado que la capacidad de reacción de un conductor disminuye casi a la mitad después de conducir más de cuatro horas seguidas.

– Hay que beber con frecuencia. Podemos llevar una botella con tapón de rosca dentro del coche y vamos bebiendo de vez en cuando, aunque no paremos. Nos mantendrá hidratados. ¿Conviene tomar bebidas con cafeína, como refrescos de cola o café? Depende, la cafeína es una sustancia excitante que efectivamente tiene como efecto el reanimarnos y desperezarnos, sin embargo no hay que fiarse demasiado de ella, pues su efecto se acabará de golpe sin avisar y entonces nos puede sobrevenir el sueño cuando nos habíamos confiado pensando que ya nos habíamos “despertado”.

– Cuando nos está entrando sueño, lo mejor es no insistir ni arriesgarse a seguir conduciendo, sino detenernos en una zona segura y con vigilancia, y echar una pequeña siesta. Dormir 20 o 30 minutos nos ayudará mucho más que tomarnos un café, por cargado que esté.

No nos confiemos

No nos confiemos. En cuanto notemos los primeros síntomas de sueño, como que los ojos nos pican y escuecen (y nos los frotamos), que parpadeamos más de lo normal, que nos cuesta trabajo mantener los ojos abiertos, que nos sentimos cansados, que necesitamos cambiar de postura o que bostezamos varias veces, debemos actuar ya, y lo mejor es parar. El mejor remedio para el sueño es dormir (tan simple como eso).

El sueño tiene todas las papeletas de ganarnos y vencernos. Podemos bajar la ventanilla para que entre fresco, podemos subir el volumen de la música, podemos masticar un chicle, podemos agitarnos, pellizcarnos… mil “trucos”, pero nada servirá realmente, pues el sueño seguirá estando ahí, y podremos tener un susto o incluso un accidente. No merece la pena arriesgarse.

Imágenes | Rupert Ganzer (Flickr)
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