Read the Wave presenta un simulador de conducción que transmite sensaciones físicas reales al usuario

Simulador de conducción de coche

La semana pasada Evangelina nos preguntó si conocíamos algún tipo de simulador para coches como existe en el terreno de la moto el Honda Riding Trainer. Cosas de la casualidad, resulta que la empresa de Granada Ride the Wave acaba de dar a conocer un simulador de conducción que permite el mayor realismo logrado hasta la fecha, ya que transmite al conductor virtual las sensaciones físicas que obtiene un conductor real al circular por vías abiertas al tráfico… pero sin salir a la calle.

Frenazos, aceleraciones, cambios de dirección, curvas, choques e incluso vibraciones del motor pasan directamente al usuario gracias a la robótica, un terreno en el que es especialista la firma que ahora presenta este novedoso simulador.

Puede llegar al mercado en un par de años, y desde la empresa granadina aseguran que el aparato está preparado para simular todo tipo de circunstancias, recorridos e intensidades de tráfico. Por poder hacer, se puede llegar a cambiar el tipo de terreno por el que se transita: baches, asfalto, tierra, césped… lo que sea.

El mayor argumento de venta de la máquina está en la reducción de clases en vías abiertas al tráfico que según Ride the Wave necesitará el alumno de la escuela de conducción. Con este simulador el aprendiz de conductor invertirá en su formación menos dinero y dará lugar a menos atascos y por tanto a menos polución. Según los cálculos de la empresa que ha ideado el simulador, un alumno podría ahorrarse hasta la mitad de sus clases en vías abiertas al tráfico.

¿Será realmente así? Pues… depende. Cuando hablamos sobre Formación y Seguridad Vial sabemos que en el centro de la diana está el conductor con sus conocimientos, sus habilidades y sus actitudes. Para que el invento de Ride the Wave salga redondo, es necesario que el alumno tenga esas tres patas de su formación bien establecidas.

Cuando un alumno no conoce las señales o no sabe cuál es la forma correcta de cambiar de dirección hacia la izquierda en una calle de doble sentido, un simulador no le va a aportar nada nuevo. El aprendiz de conductor tendrá que volver a abrir el libro y estudiar un poquito más. Y si el mismo alumno es algo torpe, acabará sus sesiones de simulador tal y como las comenzó, haciendo que el vehículo vaya a trompicones. Eso sí, el dueño de la autoescuela se habrá ahorrado un buen pico en cambios de embrague y en sustituciones de volantes de inercia.

Ahora bien, cuando hablamos de actitudes cercanas a la conducción segura… eso no hay máquina que lo promueva. Y es precisamente ahí donde la labor de un formador adecuado resulta insustituible. Para comprender el tráfico, para aprender a llegar a los sitios con la debida agilidad y sin renunciar a unas premisas básicas de seguridad y de respeto por los demás no hay nada como un profesor que enseñe eso mismo en plena calle, donde las posibilidades son infinitas y donde se exige de nosotros como conductores la mejor de las reacciones.

Total, que el simulador puede resultar útil para las primeras clases, para cogerle el truquillo a menear un coche sin destrozar la mecánica del vehículo. Pero cuando las cosas se ponen interesantes, como la calle de verdad no hay nada. Y tanto mejor cuanto más difíciles se nos pongan las circunstancias: más aprenderá el futuro conductor.

Via | hoyMujer

Foto | alexeya

En Circula Seguro | Simulador de conducción Honda Riding Trainer