Reacciones negativas a la ley de limitación de velocidad en el acceso a Barcelona

actualidad_imatgecongestio_255x170_jzq_4405f167.jpg No ha hecho falta esperar demasiado para conocer las reacciones de los organismos y asociaciones de conductores frente a ley que limitará la velocidad a 80 km/h en los alrededores de Barcelona, afectando incluso a la AP-7.

Tanto la CEA(Comisariado Europeo del Automóvil) como el RACC(Real Automóvil Club de Cataluña) han declarado abiertamente sus posturas, y dan las razones que esgrimen para considerar un error esta medida, pues los beneficios que por un lado, teóricamente, se conseguirían en materia de conducción ecológica, traerían otros perjuicios como las molestias a los usuarios (que sí que se producirán, conociendo el temperamento del conductor medio español).

Según el CEA, en lugar del habitual esfuerzo censor, o más bien, de las prohibiciones sistemáticas, lo realmente eficaz sería financiar clases de conducción eficiente para todos los conductores que saquen su permiso, y clases de reciclaje (apunto yo) para todos los demás. Esto es algo trivial para casi cualquier persona, si en el momento de scar el permiso de conducción que sea, se complementa con uno de conducción eficiente y otro de conducción segura, las cosas serían diferentes. Pero esto es salirme del tema, y es un tema realmente caro de asumir para un gobierno.

Para el RACC, la cosa está también algo confusa por razones técnicas y de aplicabilidad de la medida. Respecto a la parte técnica, no cree que sea determinante ni que existan estudios demostrativos de que los niveles de contaminación atmosférica se reduzcan por reducir la velocidad de circulación máxima de 120 km/h a 80 km/h. Y de la aplicabilidad, la lógica indica que, si con los actuales límites de velocidad, hay un alto índice de incumplimiento de los mismos, una medida que los reduzca sin consenso, de manera autoritaria, no será demasiado popular.

Como alternativas, el RACC propone la señalización variable, que define de la siguiente manera:

La señalización variable supone la regulación de la velocidad de los vehículos en función de cuántos hay en la carretera. Se trata de una regulación limitada en el tiempo (momentos de congestión) y el espacio (lugares donde se produce la congestión) y no de una reducción indiscriminada de la velocidad. De la misma manera que se aplicará en la segunda corona, se podría aplicar en la primera.

No parece nada ilógico, pero está claro que es más complicado instalar señalización variable que poner 200 señales fijas de prohibición.

Vía | Motorpasion y RACC