¿Quién vigila la seguridad vial en obras?

Lo que os contaré es un hecho tan real como la vida misma. Hace un par de días fue a la ciudad a ver un viejo amigo. Tan pronto como acababa de aparcar, recibí una llamada de mi señora progenitora.

Escuché al otro lado de la línea «Jaume, ¿estás bien?», con una voz… rara. Resulta que una conocida había llamado desde el coche, atrapada en en un gran atasco en la carretera N-II a su paso por mi pueblo. Había habido un grave accidente. Al parecer, una colisión frontal en una zona de obra. Mi madre sabía que tenía que salir, y se asustó.

La intervención es bastante necesaria, ya que un anacrónico y molesto semáforo, donde se formaban colas kilométricas, está siendo substituido por una rotonda. La intersección en concreto da acceso a una urbanización, el polígono industrial y a pequeña zona comercial (a lo equivalente en un pueblo pequeño: una gasolinera, dos supermercados, un «restaurante» de hamburguesas y un pequeño cine).

Antes de las obras, había una vía de servicio que distribuía los coches entre la gasolinera, los supermercados y el cine. Los que veníamos del pueblo, accedíamos a dicha vía a través de un desvío normal y corriente, unos 200m antes de la zona.

Los que vienen en sentido contrario, lógicamente tenían que cruzar la carretera para acceder al recinto. Lo hacían mediante la clásica raqueta lateral. Para permitirlo, obviamente, era necesario parar el tráfico principal, así que el semáforo era esencial.

Como veis, es un sitio donde realmente la colocación de una rotonda está más que justificada. Mucho más que la mayoría de las que hay por la zona. Yo siempre que pasaba por allí lo reclamaba.

Por supuesto, las glorietas no crecen con sólo plantarlas. Es necesario que se realicen obras. Y mientras duren la zona se encuentra en un estado de excepción. Para permitir los trabajos en la vía principal, lo que han hecho es desviar todo el tráfico por lo que era la vía de servicio. Para hacerlo posible, han puesto un doble zig-zag, con una pequeña rotonda provisional, hecha con conos.

El principal problema es que los desvíos, tal y como están, son difíciles de interpretar. Las tenues lineas amarillas se confunden con las antiguas, sobre todo cuando hay que atravesar un cebreado. En uno de los zig-zags, los carriles ni siquiera están delimitados… ¡y eso que es de doble sentido!

Además, el pavimento de lo que era la vía de servicio tiene edad como para ir al geriátrico. Se ha reasfaltado varias veces la carretera principal, pero la vía lateral está lejos de tener las condiciones necesarias para soportar el volumen de tráfico que se le ha venido encima.

Para colmo, esta zona enlaza con una doble curva ciega en pendiente, sin arcenes. Uno de esos tramos que si no es un punto negro es porque todos lo conocemos y vamos con ruedas de plomo.

En resumen, que haya pasado algo así no es de extrañar. Por una parte, es obvio que si la carretera está mal, somos los conductores los que tenemos que tomar precauciones extra, no hay excusa. Pero por otra parte, no lo han puesto nada nada fácil.

Yo, incluso antes del accidente, si fuera un obrero, se me caería la cara de vergüenza al dejar una zona de esa guisa mientras trabajo. A mi me parece que cualquier conductor se daría cuenta del peligro ocasionado, ¿es que ninguno de los trabajadores tiene carnet?

¿No hay un encargado en cada obra de supervisar el estado de los desvíos provisionales para que sean seguros? ¿Un experto en seguridad vial? Aunque quizá ni siquiera es necesario que sea experto, sólo que tenga sentido común. Si es que está todo inventado, no hay que hacer nada del otro mundo. Si no se pueden pintar líneas amarillas que se vean lo suficientemente bien, ponemos conos. Que no deben ser tan caros, oiga.

No sé en que punto exactamente se produjo el accidente, cómo ocurrió, sus causas… ni siquiera sus consecuencias. Pero sí se que con un poco más de sentido común, con unos cuantos conos más, hay al menos un par de conductores que hubieran podido entrar con mejor pié en el nuevo año.

Y, a todos vosotros, feliz 2010, y gracias por seguir aquí.

Fotos | My Buffo, Sergis blog