¿Quién es responsable de enseñar Seguridad Vial en el entorno del colegio?

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Septiembre llegó y con él, la nueva temporada escolar. En estos momentos miles y miles de niños, padres y acompañantes pueblan los alrededores de los colegios mientras esperan entrar, por la mañana, para comenzar las clases, o los esperan a la salida, a mediodía. Si el centro no dispone de autobús escolar, o si dispone de él, pero no para todos los alumnos, habrá ‘tortas’ en sentido figurado por encontrar un buen sitio de aparcamiento. Si no, seguramente se irán amontonando los coches aparcados de mejor o peor manera.

En muchos colegios es un caos, y se convierten en el lugar idóneo para desaprender Seguridad Vial. Como hablamos en el artículo que acabo de referenciar, allá por noviembre pasado, hay tres situaciones, al menos, en las que los padres nos debemos hacer responsables de cara a nuestros hijos: buen aparcamiento, cruzar la carretera con prudencia y cómo entrar en el coche con seguridad. Esa es nuestra parte, ¿y la de los demás?

Padres, profesores y adultos en general son el puntal de la SV

En mi anterior artículo discutíamos (amigablemente, por supuesto) con Vicente un asunto que me viene ahora mismo como anillo al dedo para explicar la parte responsable que cualquier adulto generoso tiene con los más pequeños. Decía yo algo así: “¿No somos sino los padres, los profesores, los adultos genéricos quienes hacemos la seguridad vial más importante?“. Creo que la base fundamental de unos futuros adultos responsables y respetuosos está en los niños de ahora, pero sin la ayuda y el ejemplo sin ambigüedades de los adultos, no es posible conseguirlo.

Podemos querer delegar esa educación en los profesores, tanto en el colegio como en la autoescuela; podemos querer que los gobiernos lancen campañas de concienciación; podemos pedir que se mejore la infraestructura… pero como delante de nuestros hijos quitemos autoridad a profesores, gobiernos, normativas o lo que sea que se nos ponga por delante, habremos perdido cualquier avance que se hubiese conseguido. ¿Cuántas veces vemos a nuestros hijos imitar nuestros gestos, solo porque los hacemos nosotros, sus padres? ¿Cuántos niños “opinan” sobre temas que no entienden, tan solo porque absorben las opiniones de sus padres?

La mejor educación en seguridad vial para los niños se consigue colaborando entre padres, profesores y adultos anónimos. ¿Es que, porque no sean mis hijos, voy a dar mal ejemplo a unos niños saltándome las normas? Yo, que soy muy ñoño en esas cosas, no quiero cruzar la calle en rojo si hay algún niño cerca de mí. Llamémosle manía o llamémosle síndrome del caballero andante.

FUNDACIÓN MAPFRE por la seguridad en el entorno del colegio

Como es normal, la responsabilidad no puede recaer tan solo en las personas. Ha de hacerse hincapié en que cada colegio disponga de la infraestructura más segura, de accesoa acondicionados, de suficiente superficie de acera, de espacio de sobra para aparcar, de buena visibilidad y salidas… Las autoridades tienen que responder y deben conseguir un entorno seguro para los estudiantes y sus padres. Y los colegios deberían saber analizar sus entornos y decidir si son, o no, seguros. ¿Cómo hacerlo? ¿Qué ha de tenerse en cuenta para ello?

La FUNDACIÓN MAPFRE dio a conocer hace unos días, en La Coruña, un ‘Manual de Inspecciones de Seguridad Vial en Entornos Escolares’ que permitirá a los colegios (a sus dirigentes, se entiende) realizar auditorías de seguridad vial mediante la ayuda de una herramienta eficaz como ese manual, que les permitirá analizar lo riesgos a los que están expuestos los alumnos en el entorno escolar y proponer rutas seguras.

En resumen, todos somos responsables de enseñar Seguridad Vial en el colegio y su entorno. El colegio en sí mismo no está cubierto de una cúpula que nos impide a los demás, padres o adultos que pasan por allí, ser ejemplos activos en materia de seguridad. No vamos con los niños al colegio para entregarlos, sino que los llevamos al colegio y debemos cumplir con ellos porque somos su mayor ejemplo.

Foto | woodleywonderworks

  • enrique costa

    Todos somos responsables de la educación, tanto vial como de las demás habilidades para prosperar en la sociedad.
    Hasta el inocente peatón que cruza con roja a la vista de niños está “enseñando” que eso se puede hacer.Ni hablar de los padres que están “apurados” y cruzan con la roja o la amarilla, porque igual “no viene nada “.

  • Estimados,
    Mucho les agradecería poder dispone de un ejemplar de su Manual de Inspecciones de Seguridad Vial en Entornos Escolares a través de su oficina en Panamá.
    Nuestros teléfonos: 2215644 – 3992229 y 66632214
    Grupo Logística Panamá.

  • juano

    Hola Esteban. Con tu permiso quisiera dejar aquí también mi parecer, aunque ya sé que no es el oficial.
    Por supuesto que si los chavales aprenden de forma natural a desenvolverse con el tráfico desde la escuela, serán mejores conductores, más seguros y eficientes. Perfecto. Pero se habla de que los padres tienen que estar involucrados del todo, y aquí es donde empiezo a tener dudas, porque para enseñar lo primero es saber, y dudo muchísimo que los conocimientos que tiene un conductor medio alcance para tanto como esperas.
    Y es que desde que se casa el carné, casi nadie se preocupa de actualizar o simplemente recordar las normas, con todos los cambios que se producen continuamente. Y como la DGT de la Sra. Seguí no se preocupa en lo absoluto de difundir suficientemente las novedades, ni de recordar lo aprendido, sino que toda su labor divulgativa se limita a dar publicidad a las cuantías de las multas y los puntos que se van a perder, pues estamos como estamos. ¿Y encima queremos que enseñemos a los niños?, ¿el qué?, ¿cuántos puntos se pierden por ir a 140 en vez de a 120?.
    Tienen un medio público que pagamos entre todos como es la televisión. ¿A qué esperan para hacer programas amenos e interesantes que divulguen y formen, como por otra parte es su obligación (formar, informar, entretener)?. De pena, de verdad, de pena. Un saludo.

  • Vicente

    Hola a todos.

    Me gustaría compartir con vosotros una anécdota que creo que viene al caso. Justo ayer volví de vacaciones. Hemos estado una semana de visita en casa de mi padre para que pudiera disfrutar de nietos. Justo ayer, cuando esperábamos a que mi padre trajese el coche para acercarnos al aeropuerto, estaba con mi hijo de cuatro años recién cumplidos en el balcón cuando vimos un coche aparcar. El dueño lo dejo en un lugar en el que no se debe aparcar (no entraré en detalles, porque no vienen al caso), tanto es así que incluso mi hijo se dio cuenta. Muy poco después llegó mi padre y dejo el coche en segunda fila para que bajáramos, cargáramos el equipaje y nos fuéramos. El caso es que en ese momento mi hijo me dijo: «Papá ese señor a aparcado mal. Nosotros no hacemos eso. El iaio sí.»

    A parte del valor puramente anecdótico, el comentario me sirve para darme cuenta de que incluso con la abundancia de malos ejemplos que reciben por parte de terceros, nuestro ejemplo como padres es, en efecto, fundamental. También me sirve para comprobar que, pese a no tener siquiera conciencia de que existe un «código de la circulación», mi hijo va adquiriendo cierta noción intuitiva de qué es lo que se puede y lo que no se puede hacer.

    Para terminar, diré que el comentario de mi hijo me dio también ánimos puesto que pensé que no lo estaba haciendo tan mal, espero no ser demasiado indulgente conmigo mismo. Ahora me queda mejorar con los hijos de los demás y dar un mejor ejemplo a ellos también.