¿Qué tipo de campaña de seguridad es mejor?

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Con las recientes épocas de vacaciones y desplazamientos masivos por las carreteras, me hice una pregunta: ¿qué tipo de campaña de seguridad es mejor? ¿Cuál es más efectiva para minimizar los accidentes? Puede ser que las informativas sean algo aburridas; las pre vacacionales, predecibles y basadas en los números; puede que las que buscan la educación vial no alcancen el objetivo; que las emocionales sean sensibilizadoras… Lo que parece obvio es que las campañas morbosas o las que acusan directamente, y casi de manera única al conductor, son las peores.

Como tantas veces comentamos, un incidente en una vía puede suceder por múltiples causas, y normalmente contribuyen varias a que se produzca un siniestro. Está el estado de las vías, está el clima, el tráfico en ese momento, el factor humano y el factor coche, por decir los principales (y creo que todos los importantes). En ocasiones el conductor es temerario y “busca” el problema; en otros casos la vía tiene una deficiencia que provoca un fallo, en otros es un tercero el que inicia el accidente.

Las campañas buscan destacar algo puntual en un momento determinado


Partamos de la base de que una campaña de seguridad vial tiene mucho de campaña de publicidad, pero en el buen sentido. Es decir, se pretende comunicar a un determinado público objetivo unas premisas, unos valores, unas indicaciones o como queramos llamarlos: unos consejos. Mantener la distancia de seguridad, utilizar bien el intermitente, ponerse el cinturón, respetar los límites de velocidad, descansar cuanto toca… todos estos son algunos de los mensajes que recibimos.

Claro, decir “la velocidad mata” es algo que se puede coger con pinzas por algún sector, deformando la cosa para que parezca que nadie quiere que vayamos rápido, o que la culpa de todo la tiene la velocidad. Quizás sería mejor explicar eso durante cinco minutos, con todos sus matices y sus puntualizaciones, pero una campaña debe ser concisa, al grano, y su anuncio correspondiente debe durar poco, unos 20 o 30 segundos en la mayor parte de los casos. ¿Cómo condensar en 30 segundos las razones por las que una velocidad inadecuada puede tener un efecto grave en nuestra salud, en la vida de los demás? El eslogan, a lo mejor, debería ser “La velocidad inadecuada mata”, o lo podemos relajar con un “puede matar”.

Nunca va a llover a gusto de todos. Los factores por los que se produce un siniestro van a ser los mismos de siempre, quizás algo minimizados si entre todos conseguimos que calen los mensajes, si aplicamos el sentido común siempre, si por fin se ponen las cosas como para mantener en mejor estado las carreteras. Volviendo al tema principal, ¿cómo debería ser la campaña de seguridad vial perfecta? Creo que todavía nadie lo sabe, pero voy a aportar mi granito de arena al asunto (y si queréis lo comentamos luego).

Creo que la mejor campaña de seguridad vial es la que nos motive a planificar bien nuestro viaje, a asegurarnos de que todo el mundo está bien sujeto por los sistemas de retenciones que tocan, la que nos hace pensar que, efectivamente, no hay prisa y que podemos dejar paso a los demás, y que si no queremos encontrarnos en un atasco que nos saque de quicio, podemos planear rutas alternativas o salir “escalonadamente”. Las mejores, para mí, serían las que tienen un componente emocional claro.

Con todo esto, yo no creo que exista la campaña vial perfecta porque para eso hace falta que todos tengamos la predisposición para hacer las cosas bien.