¿Qué pasa si entramos muy rápido en una curva?

Chevrolet Kalos

Alguna vez en nuestra vida como conductores nos enfrentaremos a este problema, unas veces por no respetar el límite de velocidad, *otras por confiarnos demasiado*. Puedo citar ejemplos de carreteras que circulando al límite legal de velocidad las ruedas chirrian en las curvas. Recordemos que los límites de velocidad hablan de velocidad máxima, pero de ahí hacia abajo *siempre tenemos que juzgar si es seguro o no*.

Pongámonos en el supuesto de entramos en una curva más deprisa de lo que debemos. En primer lugar vamos a notar como si nos empujase algo, esto es debido a la fuerza centrífuga, que _intenta echarnos_ hacia fuera. Los neumáticos del coche tienen una capacidad de agarre lateral limitada, cuando esta se ve superada, *empieza a desviarse* de la trayectoria deseada por el conductor.

El agarre lateral depende de la velocidad, el tarado de suspensión, el estado de amortiguadores y neumáticos, el tipo de calzada, la temperatura, etc. Si el exceso de velocidad es notable, el coche empezará a _hacer un recto_, como si no respondiese a la dirección. Un conductor novato girará más el volante *lo cual empeora la situación*: está siendo víctima de un subviraje: *el coche gira menos de lo esperado*.

Chevrolet Kalos

Podemos librarnos de un buen _guantazo_ *si mantenemos la calma* y físicamente es posible, ya que si entramos a 100 Km/h en una curva de 40 con lluvia poco podremos hacer. Para controlar un subviraje, en vez de girar más volante hacia el lado de la curva, hay que hacerlo al revés y con mucha suavidad. *Esto es contraintuitivo*, pero se trata de lograr que las ruedas delanteras recuperen tracción, si no, no obedecerán al volante.

La forma adecuada de hacerlo *es no tener la vista fija hacia delante*, sino hacia donde queremos ir, el final de la curva. Así podremos deshacer volante sin que el sentido común nos diga lo contrario. Es imprescindible mantener la calma, pero quien no ha practicado esto en un curso de conducción segura lo tiene *harto difícil*. Quien pierde los nervios se va a la cuneta.

Ya hemos visto que hay que mirar al final y deshacer volante, pero hay otra cosa a tener en cuenta: los pedales. *No hay que pisar el embrague, tampoco el acelerador*. Hay que pisar el freno, pero de forma moderada, *no a fondo*. Además de perder velocidad, conseguimos trasladar peso al eje delantero, ayudando a las ruedas directrices a ser eficaces.

Es muy importante no pisar a fondo, pues el exceso de frenada _levanta_ el eje trasero, pierde adherencia y nos arriesgamos al fenómeno inverso: sobreviraje: el coche gira más de lo esperado.

Chevrolet Kalos

Si nuestro coche está equipado con control de estabilidad (ESP), él se encargará de reducir la fuerza del motor y de frenar selectivamente determinadas ruedas para ayudarnos a recuperar el control. Los modelos equipados con *control de frenada en curva* (CBC) suponen una ayuda suplementaria.

En aquellos modelos antiguos que no disponen de ABS hay que tener en cuenta que si bloqueamos ruedas perdemos totalmente la dirección: *accidente garantizado*. Esto es un complemento al consejo de antes, si hay que frenar, no debe ser a fondo, sino en la medida justa para perder velocidad para evitar el golpe o la salida de carril e invasión del contrario, que puede ser más peligroso en sí que el propio _quitamiedos_.

Esta técnica se aprende por a) tener sustos o *b) practicarlo en un curso*. Creo que no hace falta decir cuál es la forma más saludable de hacerlo. Son totalmente voluntarios, pero su realización se amortiza con creces. Por menos de 300 euros es posible hacer una inversión en seguridad tan importante como los airbags o el ESP, podemos librarnos de más de una y de las gordas.

El respeto de los límites de velocidad es importante pero *en las carreteras que no conocemos es especialmente importante*.

Fotografía | *General Motors*