¿Qué es la reprogramación de los vehículos? ¿Conviene hacerla?

reprogramación del vehículo

La aplicación de la electrónica y la informatización a nuestros vehículos ha supuesto una gran evolución, posiblemente la más importante de su historia moderna. Desde hace ya unos años los conductores se encuentran rodeados de sistemas que han refinado el funcionamiento de sus vehículos e incorporado sistemas inexistentes anteriormente.

Estos sistemas electrónicos incorporan un elemento intangible que es el que los gobierna: el software o programa de control. Dicho software es reprogramable, bien para corregir defectos propios, bien para adecuar el comportamiento del motor a los deseos de su propietario con un aumento de potencia. Pero, ¿es conveniente decidir por nosotros mismos reprogramar la centralita de nuestro vehículo?

¿Por qué un vehículo lleva software?

En un primer momento la electrónica se introdujo en los vehículos sólamente como medio para disminuir la contaminación. De esta manera, gracias a la gestión de un sencillo programa informático escrito en la centralita electrónica se conseguía una exactitud en la dosificación de combustible que no podía conseguir ni de lejos el más sofisticado de los sistemas mecánicos. Así, las leyes anticontaminación y las evidentes ventajas técnicas, hicieron sustituir el imperfecto carburador por los refinados sistemas de inyección electrónica. Eran los primeros años 90 y este hito tecnológico significó el punto de partida de la era de la electrónica, la más intensa de la evolución del automóvil.

electrónica del coche

A la gestión del motor se le fueron añadiendo nuevos sistemas electrónicos que iban perfeccionando otro sistemas, como los frenos con el ABS, el control de estabilidad, el climatizador automático, llegando hoy en día a controlar prácticamente todos los sistemas, desde pequeños detalles como cuanto tiempo tarda en apagarse la luz interior tras cerrarse las puertas, hasta las recientes acciones autónomas de seguridad, como decidir si accionar los frenos para evitar el atropello de un peatón, o girar la dirección para evitar que el coche se salga de la carretera.

Todo está gestionado por un complejo sistema informático que como es de esperar, tiene su propio programa escrito o software, al igual que nuestros ordenadores o teléfonos móviles. Veremos a continuación algunos aspectos sobre la reprogramación del vehículo.

¿Se puede reprogramar el software del vehículo?

reprogramando electrónica del coche

En principio el programa que gestiona nuestros vehículos desde la centralita electrónica está optimizado y es totalmente seguro, y no se desprogramará ni tendrá defectos notables, pues ya ha sido suficientemente desarrollado por el fabricante. Es por ello que es muy raro que la centralita se “cuelgue” o se bloquee durante la marcha del vehículo. Sin embargo, existe la posibilidad de que el sistema pueda conectarse a un PC para que el programa informático que lo gobierna pueda ser modificado o reescrito para corregir defectos o introducir mejoras. Por tanto, el sistema es reprogramable y actualizable al igual que se pueden realizar en nuestros ordenadores.

 

Actualizaciones

Es posible que el fabricante llame a reprogramación a todas las unidades de alguna serie para corregir algún defecto grave, algo que es muy poco habitual. Por contra, sí es habitual que durante la visita del coche al taller oficial por causa de mantenimiento ordinario o por averia, el fabricante actualice el software para corregir la avería o prevenir pequeños fallos detectados en otras unidades, corrigiendo así un posible defecto de programación original.

¿Conviene acudir al taller sólamente para actualizar el software? La respuesta más sensata sería no hacerlo a no ser que hayamos detectado un defecto, pues en principio si consideramos que el coche va perfecto, es mejor no arriesgarse a no ser que lo aconseje el fabricante o el jefe de taller.

Cambiar el carácter

También hay cierto tipo de propietarios que por afición deciden potenciar los motores de sus coches.

Hoy en día, el nivel de optimización que traen los motores desde origen, hacen poco recomendable aventurarse en introducir unas mejoras mecánicas que antaño conseguían notables aumentos de potencia con cambios en elementos como culata, colectores, escapes o carburador.

Por el contrario en los motores actuales, especialmente en los turboalimentados, se pueden conseguir notables aumentos de potencia simplemente introduciendo cambios en los programas de gestión de los motores, algo sencillo y económico. Pero, ¿qué consecuencias puede tener?

Los fabricantes de vehículos adecúan cada modelo y versión a la potencia del motor, dimensionando cada componente para optimizar costes y pesos. Sistema de refrigeración, inyección, transmisión, frenos, neumáticos, componentes mecánicos del motor como los pistones y bielas, todo está calculado para que sea suficientemente robusto para muchas horas de uso sin fallos con la potencia original. Todo ello decidido tras muchas horas de trabajo de optimización y experiencia de los ingenieros. Una reprogramación con aumento de potencia hace funcionar al motor con esfuerzos superiores para los que ha sido validado por el fabricante, por lo que con toda seguridad, tendrá consecuencias negativas, con una probabilidad de fallo tanto mayor cuanto más tiempo y con más sobreesfuerzos trabaje el motor.

El abanico de problemas posibles en variado, desde un mayor desgaste del motor y caja de cambios hasta la rotura por sobreesfuerzos de los principales elementos del motor. Pasando por sobrecalentamiento, aumento de consumo, contaminación, y fallos de lubricación. Además, es posible perder la garantía del fabricante y tener problemas en la ITV si hay aumento de contaminación.

Reprogramar el vehículo: no por diversión

coche modificado

Es posible que algún propietario de un modelo de potencia básica que realice viajes habituales a plena carga, realmente necesite potenciar su motor, aunque en el mercado actual es difícil encontrar coches objetivamente lentos. Por contra otros conductores que deciden potenciar sus motores, buscan “sacar partido” a dicha modificación de otra manera: conduciendo por diversión a mayor velocidad y realizando mayor número de adelantamientos, con el consiguiente aumento del riesgo de accidentes, molestias y contaminación para el resto de los ciudadanos.

Si con los motores originales los límites de velocidad son sistemáticamente superados por muchos conductores, es evidente que la potenciación de motores no ayudan a mejorar la seguridad vial, incitando aun más a la infracción y a la diversion en la vía pública.

En Tecnología de tú a tú| Signos para saber que tu coche ya no está para viajes largos