Puntos negros – TCA, un nombre distinto para el mismo problema

TCA

Hace aproximadamente un mes que os comentábamos el acuerdo llegado por Fomento para la señalización de los denominados “puntos negros”. Y lo pongo entre comillas porque ya no se van a denominar más de esa forma, sino que a partir de ahora pasarán a llamarse TCA, o lo que es lo mismo, Tramos de Concentración de Accidentes.

Uno de los principales motivos que propicia el cambio de nombre, es que los TCA, es que estos si tienen en cuenta el flujo de vehículos y tienen una longitud mínima de un kilómetro de largo. Además, es la nomenclatura utilizada por Fomento y la UE.

El presupuesto, de 1.200 millones de euros, se ejecutará hasta el 2012 con el fin de señalizar las 776 zonas peligrosas. Mientras se acometen las actuaciones previstas en el plan para la mejorar de los 776 ‘tramos negros’, que afectan al 5% de la RCE (1.300 kilómetros), se señalizarán algunos de estos tramos y se instalarán dispositivos de control de velocidad. Dentro de un mes habrá un listado inicial con los tramos que deben ser señalizados y controlados, y tendrán prioridad los que registren un mayor número de accidentes, en los que la velocidad sea un factor concurrente en la siniestralidad y los que requieran más tiempo para su mejora. La nueva señalización se ubicará en el principio y final de los TCA y reflejará la longitud del mismo para que los conductores circulen con precaución en ese tramo.

La Dirección General de Carreteras será la responsable de la colocación de las señales y radares, la DGT de su mantenimiento y explotación, y la comisión de seguimiento la efectividad de las medidas adoptadas.

Parece ser, que algunos de los anteriormente denominados “puntos negros” (esto me recuerda al artista antes llamado Prince), no están incluidos dentro de los TCA, pero también van a ser señalizados. Tres tramos, ubicados en Alicante en la N-332, ya están señalizados, pero en 314 ya están en marcha actuaciones para su mejora, entre ellas la modificación del trazado en planta y alzado, adecuación de intersecciones y reordenación de accesos, instalación de barreras de seguridad, mejoras en el firme, además de otras medidas como iluminación y semáforos.

Un planteamiento muy bonito, pero deja unas grandes lagunas. A las diputaciones provinciales no se les ha tenido en cuenta, por lo que las carreteras convencionales no entran en este plan y no serán señalizados, y es aquí donde suceden la mayoría de los accidentes.

Es un primer paso, pero la actuación final debe ser su eliminación. Si en mi trabajo hago algo mal y lo reconozco, mi deber es arreglarlo, no sólo avisar a todos que está mal hecho.

Vía | El Comercio digital
Foto | Flickr

  • En efecto, una vez más, gastando dinero para solucionar algo a medias. A veces pienso que esta gente no da más de sí. Como colocar radares de velocidad en las rectas de las autovías, donde menos riesgo se corre si aceleras, en vez de en carreteras con curvas más peligrosas, con lo que se les ve el plumero ya que su política no es previsora sino recaudadora: saben que en esas rectas, los conductores aceleran para que el vehículo dé más de sí y acaban cayendo como moscas, cogidos in fraganti por el radar. O señalizando puntos negros pero no los de carreteras secundarias que son también en según qué épocas o zonas, muy transitadas, o no sustituir los “quitamiedos” metálicos que ha segado la vida de muchos motoristas y automovilistas por otras patentes más seguras.
    La verdad, no lo entiendo.

  • Un millón y medio de euros en cada TCA, les debería dar para hacer algo más que señalizarlos, el acero va caro, pero una señal al inicio y otra al final del tramo, no creo que cueste tanto, porque si os creéis que vayan a hacer algo más por suprimir esos puntos, sois verdaderamente ingenuos.