Los puntos ciegos donde nunca deberías adelantar

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Como todos sabemos, una de las maniobras más peligrosas en las vías de doble sentido, si no la que más, es el adelantamiento. Una “operación” fallida tendrá graves consecuencias, y en un alto porcentaje de los casos, si el golpe es totalmente frontal, serán fatales.

Ten en cuenta que un accidente frontal de dos vehículos idénticos (chocando simétricamente), circulando ambos a una velocidad de 80 km/h, generará una fuerza igual a la que nuestro coche se vería sometido al chocar a 80 km/h contra un muro indeformable; algo que ya explicamos hace varios años (¿Contra el que viene de cara, o contra el muro?). Si nosotros vamos en un turismo y colisionamos frontalmente contra un autobús o un camión, la mayor masa de estos producirá mayores daños a nuestro vehículo, por no hablar de las deceleraciones que sufrirá nuestro organismo.

Por tanto, antes de adelantar en vías de dos carriles con uno para cada sentido, asegúrate de que puedes realizar la maniobra con total seguridad. Echa un ojo a tu velocímetro para calcular la velocidad, si es necesario reduce una o varias marchas, mira por el espejo retrovisor, asegúrate totalmente de que no se aproxima nadie en sentido contrario y de que tienes buena visibilidad por delante, pon el intermitente izquierdo, vuelve a mirar por tus retrovisores por si algún otro vehículo hubiera comenzado la misma maniobra que pretendes hacer tú y gas a fondo.

Como es lógico, casi todas las leyes de circulación están ahí por nuestra seguridad, y debemos cumplirlas; todas, sin excepción. Por tanto, más nos vale que las hagamos caso, especialmente en las situaciones más peligrosas, ¿no crees?

Es entendible que, en alguna determinada circunstancia, bordeemos la ley (por el exterior). Mismamente en el caso de los adelantamientos, si vamos por una vía de doble sentido y superamos levemente la velocidad máxima permitida de la carretera por finalizar la maniobra antes y hacerlo con una mayor seguridad, nada va a pasar; a no ser que casualmente te “cace” un radar. Pero claro, hay situaciones y situaciones. A nuestro modo de entender, no es lo mismo saltarse la ley en una situación como la del ejemplo anterior (que al fin y al cabo logras mejorar la seguridad al estar menos tiempo en peligro), que realizar un adelantamiento en un sitio muy peligroso.

Normalmente, cuando en una carretera convencional nos encontramos con una señal de prohibido adelantar (bien sea vertical o bien la línea continua pintada en el suelo), ésta se encuentra ahí porque la visibilidad no permitiría rebasar a otro vehículo con seguridad o porque más adelante nos encontraremos con algún punto de cierta peligrosidad.

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Por tanto, estará prohibido adelantar cuando tengamos que invadir el sentido contrario en las siguientes situaciones:

Curvas sin visibilidad

Curvas muy cerradas donde el alcance de nuestra visión será muy corto, o no tan cerradas pero que se encuentran en zonas donde no podremos ver de lejos si se aproxima algún otro vehículo en sentido opuesto por árboles, vallas, barreras, etc.

Detrás de un vehículo de grandes dimensiones que adelanta

No podremos adelantar, también por ley, detrás de vehículos como camiones o autobuses que ya están adelantando. Su gran volumen nos impedirá la visión sobre lo que ocurre unos cientos de metros por delante, por lo que sería muy peligroso.

Cambios de rasante pronunciados

Esa diferencia de pendiente, si es pronunciada, deriva en una pérdida de visión a larga distancia que no recuperaremos hasta que prácticamente lleguemos al punto donde se encuentran ambas pendientes. No te la juegues y extrema la precaución, podría aparecer un coche en sentido contrario y echarse encima enseguida.

Pasos a nivel

Cada vez son menos los pasos a nivel que quedan en nuestras carreteras, pero todavía los hay y debemos saber cómo actuar. Según nos vamos aproximando, debemos reducir considerablemente nuestra velocidad y tomarnos las cosas con calma. Un golpe entre dos coches puede ser muy grave, pero que un tren arrolle a un turismo… no apetece ni pensarlo. Por eso, es importante reducir la velocidad y detenernos si es necesario. En los pasos a nivel está prohibido el adelantamiento a no ser que sea a un vehículo de dos ruedas, pero si te lo puedes ahorrar y adelantarlo posteriormente, mejor.

Intersecciones

Otra condición de la vía cuando nunca se debe adelantar es en las intersecciones o cruces. Debemos tener en cuenta que, en estos puntos, podemos encontrarnos carriles de deceleración y aceleración, raquetas, stop, isletas, vehículos que se incorporan, vehículos que salen y un largo etc. Por tanto es un punto en el que un adelantamiento sería extremadamente peligroso, incluso aunque no veamos ningún coche más que al que tenemos intención de sobrepasar. De hecho, igual que en los cambios de rasante, las velocidades permitidas suelen ser inferiores que en cualquier otro tramo de la vía con el fin de aumentar la seguridad de los usuarios.

Pasos de peatones

Como siempre decimos, los usuarios de las vías más débiles son los peatones y los vehículos de dos ruedas. Adelantar en un paso de peatones supone un riesgo de atropello muy alto. Si un vehículo se encuentra en el carril derecho justo antes del paso de cebra, bien esté parado o en movimiento, y nosotros pretendemos adelantarlo, nos causará la pérdida de la visión del lado derecho del paso, que recuperaremos cuando estemos a la misma altura que el otro vehículo. Por tanto, si lo rebasamos y algún peatón está cruzando, es muy probable que desgraciadamente lo atropellemos. Ya de paso aprovechamos para recordar que, si tenemos que hacer una parada rápida en doble fila nunca lo hagamos a pocos metros de un paso de cebra.

Túneles

En los túneles con solo un carril por sentido de marcha el adelantamiento está prohibido. La falta de escapatorias al ser un sitio cerrado y la dificultad para percibir a qué velocidad viene el vehículo que circula en sentido contrario por la iluminación y la mala visibilidad hacen que adelantar en estos tramos sea muy peligroso y que, por ello, también esté prohibido. En el caso de que tengamos varios carriles por sentido de marcha si podremos rebasar a otro vehículo.

Señal de Stop

Hasta aquí todo correcto, ¿verdad? Si las señales de la vía nos prohíben el adelantamiento, no nos complicaremos la vida (y la de los demás) y no lo haremos. Sin embargo, las señales no son capaces de prohibirnos o permitirnos en tiempo real si podemos o no rebasar a otro vehículo en cada circunstancia del tráfico. Nos referimos a cuando las señales nos permiten el adelantamiento. Que nos lo permitan no significa que podamos hacerlo; dependerá de las condiciones. Aquí es donde más importancia tiene el factor humano.

Si las normas nos prohíben adelantar en puntos o situaciones que consideran peligrosos, si nos encontramos en una zona donde está permitido el adelantamiento y nuestra percepción nos hace dudar, mejor no arriesgarnos. Mejor pecar de precavidos que de “valientes”, y más cuando nos estamos jugando un accidente muy fuerte. Y ya de paso cabe recordar que no está permitido adelantar en vías convencionales cuando la climatología (niebla, nieve, lluvia intensa) merme la visibilidad. Bastante lógico.

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A continuación, os dejamos una de esas situaciones en las que, aunque las marcas viales nos permitan adelantar, no debemos hacerlo.

Es posible que circulemos por un tramo de carretera secundaria con algunas curvas donde el adelantamiento esté permitido. Imagínate un escenario en el que una furgoneta circula a una velocidad inferior a la que las normas nos permiten; detrás de esa furgoneta circula un turismo, y a continuación nosotros.

Si el turismo inicia la maniobra de adelantamiento nosotros no debemos iniciarla hasta que él haya terminado, por mucho que nos pueda parecer seguro hacerlo. Y te explicamos varias razones. No sabemos la potencia del turismo ni si el conductor utilizará el 100 % de su rendimiento. Igual el otro coche tarda más en terminar la maniobra de lo que nosotros nos pudiéramos pensar en un principio, por lo que estaríamos detrás durante varios segundos y en peligro. Además, la furgoneta, por su volumen y por alguna ligera curva de la carretera, podría taparnos la visión de lo que pueda venir en sentido contrario; encontrándonos en una situación muy comprometida durante un tiempo que puede costar muy caro.

También puede darse el caso de que el otro turismo no vea seguro finalizar la maniobra y decida frenar (casi seguro lo hará bruscamente) para volver a colocarse detrás de la furgoneta.

Con estas tres posibles situaciones, habrás comprendido que es mejor esperamos a que el otro coche haya terminado la maniobra y, si es seguro y las normas lo permiten, ya podremos iniciarla nosotros.

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