Puigcerdà juega a Robin Hood con los conductores que no infringen la Ley

Multas acumuladas

Medida polémica a la vista. El *Ayuntamiento de Puigcerdà* quiere repartir el dinero recaudado en sanciones de tráfico entre los conductores que no hayan sido sorprendidos por la Policía Local dándole una patada al Reglamento de la Circulación. Dice el alcalde de la localidad del Pirineo catalán que *así se demuestra que no hay afán de recaudación municipal* en el hecho de sancionar infracciones.

En palabras del máximo responsable político del municipio, el objetivo de esta iniciativa pionera es que la gente conduzca mejor y que los ciudadanos sepan que *respetar la Ley también tiene premio.* Ojo, que con lo que se saquen del botín, tampoco van a tener como para grandes celebraciones. Los cálculos publicados en El Periódico de Catalunya hablan de *unos 10 a 12 euros por conductor.*

Pero dejando de lado lo _suculento_ de la recompensa, la pregunta es: ¿Debemos compensar económicamente a los conductores que no infringen la Ley?

Euros

Y la segunda pregunta sería… ¿Por qué?

No es la primera vez que en nuestro país planteamos la seguridad vial en términos mercantilistas, por lo que la iniciativa de Puigcerdà no debería sorprendernos, pero lo cierto es que premiar actitudes que ya de por sí son las que deben ser por obligación *parece un sinsentido.* Lejos de estimular que el conductor se comporte de acuerdo con lo que marcan las normas, se consigue un tufillo de recochineo lúdico-pastoril alrededor de algo tan serio como es el respeto hacia los demás.

Porque quien infringe la Ley, no lo olvidemos, incurre en una falta de respeto hacia los demás. Y es eso lo que debería reconocerse como algo excepcional. Impulsar *medidas de tipo premio* que apoyen el cumplimiento de la Ley *hace que parezca excepcional* aquello que no puede serlo, ni siquiera a un nivel conceptual o de tipo populista, como parece que es el caso, y por lo tanto sitúa en un mismo plano al conductor infractor y al que no lo es: el plano del ajuste de cuentas económicas. Unos pagan y otros reciben. Quitando el detalle de quién gana y quién pierde, da igual lo que hagamos con el coche, porque todo se resume en un simple juego.

A ver si extrapolan las medidas a otros ámbitos y nos pagan dinero por no matar a nadie. ¿Verdad que la imagen es grotesca? Pues eso.

Vía | El Periódico

Foto | Francesco Mucio

  • La verdad que la medida es un poco asquerosa. Yo piesno que en vez de dar el dinero, podían regalar cursillos de conducción, para asi reciclar a los buenos conductores y que aun lo sean más.
    Aunque la verdad a los que les tenian que dar esos cursillos es a los infractores reincidentes.

    Un saludo