Pruebas deportivas en la carretera, ¿qué dice la Ley?

Pruebas deportivas en carreteraLa celebración de pruebas deportivas en carretera se ha convertido en un fenómeno al alza en los últimos años en nuestro país. Se encuentra en pleno apogeo. Carreras a pie, marchas cicloturistas, triatlones, rallies u otros eventos deportivos alteran el uso de la vía y, en consecuencia, afectan al tránsito y la seguridad vial.

Las autoridades se encargan de gestionar estos aspectos, planificando y coordinando diferentes tipos de operativos. Esto podría dar pie a pensar que participantes y usuarios de la vía afectados pueden mostrar una actitud pasiva en su responsabilidad vial. Se trata de un error que puede conducir a imprudencias peligrosas. Es en las pruebas deportivas cuando más se ha de extremar la precaución y mantener una actitud responsable.

La excepcionalidad de las pruebas hace que podamos enfrentarnos a situaciones y conductas poco frecuentes pero que, por desgracias, se dan. Hablamos, por ejemplos, de marchas cicloturistas no competitivas y con tráfico abierto donde los ciclistas invaden de forma persistente el carril contrario o de conductores que nos respetan las instrucciones de las autoridades y ponen el peligro la seguridad de las pruebas.

Dependiendo del tipo de prueba deportiva existe una regulación específica. Para el caso de las mencionadas marchas cicloturistas, esta se ha reformado este mismo año y la nueva regulación entrará en vigor el 1 de enero de 2019.

Normativa para pruebas deportivas

La base para entender la legislación sobre la gestión de pruebas deportivas en carretera la encontramos en la información que brinda el Ministerio del Interior a través de la DGT:

Desde el punto de vista del tráfico y la seguridad vial, se considera que se hace un uso excepcional de la vía a la celebración organizada en la calzada de una vía de uso público, apta para la circulación de vehículos, de una actividad o evento de interés general y naturaleza deportiva, religiosa, cultural, lúdica, festiva o similar a la anteriores, que altera la fluidez habitual de la circulación de los usuarios de dicha vía, debiendo además llevar a cabo un cierre total o parcial de la calzada para que dicha actividad o evento pueda desarrollarse de forma segura tanto para los participantes en el mismo, como el resto de usuarios.

Tal y como se hace referencia, el régimen de autorización de las pruebas se encuentra recogido en la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial (Real Decreto Legislativo 339/1990) y el Reglamento General de Circulación (Real Decreto 1428/2003). Estas normas son de aplicación para marchas ciclistas organizadas con más de 50 participantes y eventos para vehículos clásico con más de 10. DGT y CCAA son las entidades encargadas de gestionar las autorizaciones.

Pruebas deportivas en carreteraComo mencionamos, este mismo año se ha publicado la Instrucción 18/TV-101 que actualiza la regulación en pos de la seguridad vial. La norma traza una distinción entre los diferentes tipos de pruebas.

Prueba en recinto estático vs dinámico

El criterio fundamental para la distinción de las pruebas se encuentra en el tipo de recorrido. Mientras que competiciones como los rallyes se realizan en tramos de carretera controlados y cerrados a la circulación (recintos estáticos), la naturaleza de otros eventos como pruebas ciclodeportivas o marchas cicloturitas (celebradas en los denominados recintos dinámicos) hacen inviable restringir del mismo modo el acceso.

Esto último implica un gestión específica y algo más compleja. Por ejemplo, las pruebas en recintos estáticos  no requieren necesariamente de la presencia de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil (ATGC) y hay actividades como el cierre del tráfico que pueden ser asumidas por el personal responsable de la prueba y habilitado a esos efectos. Hay que tener en cuenta que la normativa general de tráfico se sigue aplicando en los tramos del interior del recinto estático en los que no se desarrolle la prueba en sí.

La distinción entre prueba ciclodeportiva y marcha cicloturista

Tipos de pruebas deportivas

Dentro de las pruebas deportivas que se celebran en carreteras (existe un anexo aparte para las que se celebran en caminos), encontramos otra importante diferencia. ¿Se trata de una marcha con carácter competitivo o una cicloturista sin esa vocación? Si bien ambas requieren el acompañamiento de los agentes de la ATGC para señalizar el inicio y final del espacio cerrado al tráfico, el factor competitivo hace que en unas se disputen con el tráfico completamente cerrado y las segundas con el tráfico abierto.

El legislador ha querido aumentar la seguridad vial de las marchas cicloturistas y por ello la última norma limita el evento a 500 ciclistas. Además, no puede haber carácter competitivo, no hay en general invasión de carriles en sentido contrario y ni una distancia superior a 2 kilómetros entre el primer participante y el último.

Por el contrario, el concepto de marcha ciclodeportiva es más laxo en estos aspectos. De ahí que varias marchas cicloturistas masivas y de prestigio, como la Perico Delgado, hayan ya actualizado su condición a nivel ciclodeportivo.

Amor y odio por las marchas cicloturistas

La mayor complejidad de estas pruebas ciclistas ha atraído tantos adeptos como detractores. Desde el punto de vista de la seguridad vial, es conveniente tener muy presente tanto las instrucciones de las autoridades, la señalización habilitada y la normativa en general.

Carrera ciclista profesionalLa paciencia y responsabilidad de los usuarios de la vía que han de aguardar el paso o encuentran alterados sus recorridos como consecuencia de estos eventos (como el respeto a la distancia de seguridad con los ciclistas al rebasarlos) ha de ir en concordancia con el respeto a las normas y las debidas precauciones por parte de los participantes.

Y es que la masificación de las marchas ha traído consigo ciertas actitudes imprudentes en ambas partes. Dentro del colectivo de participantes, se pueden observar individuos que olvidan el carácter no competitivo, invaden carriles contrarios o ponen en peligro su salud y la del resto con actitudes propias de ídolos de la competición. El impacto medioambiental también es considerable. Hablamos de aquellos que no aprovechan los lugares habilitados para desprenderse de residuos. El ciclista retirado Luis Pasamontes criticaba con dureza esto recientemente.

Disfrutar de este tipo de pruebas deportivas incluye, a fin de cuentas, respetar la normativa e instrucciones de autoridades y organizadores. De hecho para el caso de los ciclistas, son un momento perfecto para reivindicar la tan necesaria convivencia y el respeto entre todos los usuarios de la vía. No hay que obviar que el beneficioso uso de la bicicleta seguirá en aumento durante los próximos años y con este, la popularidad y participación en las pruebas deportivas relacionadas.

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