Propósito para septiembre: ir al trabajo en bici de forma segura

man on bike in traffic with sunflare

Para muchos septiembre se ha convertido en el nuevo enero. Esto significa empezar el curso tras una larga temporada de descanso y desconexión que, además de ayudar a recargar las pilas, consigue llenar la mente de retos y voluntad de emprender nuevas costumbres para llevar un estilo de vida más equilibrado y saludable. La bicicleta siempre ha sido sinónimo de libertad, salud y sentir el viento fresco en la cara, y hoy en día es innegable que cada vez se está introduciendo con más firmeza en la rutina de muchos ciudadanos que buscan nuevos medios de transporte de carácter eco.

Pero existen también escepticismo y discrepancias en torno a la seguridad de circular entre el tráfico de nuestras atestadas ciudades, y no falta razón al dudar de ello, pues no siempre puede parecer prudente. Sin embargo, es posible desmontar este mito si tenemos en cuenta unas mínimas reglas de tránsito que hacen de la experiencia sobre dos ruedas una de las más seguras y satisfactorias de tu día.

Puesta a punto antes de salir

El primer paso antes de lanzarse a la calle con la bicicleta es hacer una previa inspección mínima pero necesaria de todos los elementos que pueden ser susceptibles de romperse durante la marcha como son el cableado de los frenos, limpieza de grasa acumulada en la cadena, platos y piñones, estado de las cubiertas de los neumáticos e hinchado de las ruedas, consistencia y estabilidad del sillín (en muchos casos, sí la bicicleta no es del tamaño adecuado para el ciclista puede quebrarse la tija que lo sostiene), y un ajuste breve de la tornillería, palomillas y válvulas.

A pesar de que la bicicleta no soporta una gran cantidad de carga (a excepción de la que porte el ciclista), sería muy recomendable equiparla con una serie de accesorios que pueden resolver situaciones de estrés o averías fortuitas. Las que creemos imprescindibles son un kit de mantenimiento que incluya una herramienta multiusos con diferentes utensilios, llaves allen, destornilladores, tijeras, tronchacadenas y alicates; equipo de reparación de pinchazos, ya sea en forma de parche con pegamento vulcanizante o spray (aunque existen autoadhesivos muy efectivos), junto con los desmontables para la cubierta cubierta y la lija; una cámara de neumático de repuesto; pines de cadena o eslabones rápidos; y por último una bomba pequeña de hinchado. Podrían incluirse muchos más, pero con esto sería suficiente para solventar cualquier inconveniente que pueda surgir.

Equipamiento necesario para ir a trabajar

Una vez la bici esté a punto, deberían incorporarse entonces los elementos de protección del ciclista que realmente se sintetizan en el casco y los reflectantes, aunque ninguno de ellos es estrictamente obligatorio bajo según qué condiciones. Lo que no quiere decir que no sea muy recomendable hasta el punto de ser el salvavidas más eficaz, por pequeña que sea la colisión o caída. El casco de protección debe estar homologado, del mismo modo que el chaleco reflectante que también es aconsejable. El alumbrado es imperativo y es causa de sanciones de entre 80 y 200 euros si no se cumple con la normativa que obliga a instalarlo y usarlo en túneles, pasos inferiores y periodos del día como la salida del sol, el ocaso y la noche. Debería incluir una luz de posición blanca en el manillar, una luz de posición roja detrás del sillín y catadiópticos amarillos en radios y pedales que sean visibles a una distancia de como mínimo 150 metros.

Por último y siempre que queramos, se puede acomodar un sillín homologado para llevar un pasajero menor de siete años de edad; colocar un timbre en el manillar que ayude a hacernos oír con peatones y otros usuarios; retrovisores; guardabarros y cubrecadenas que nos ahorren manchas en el traje de la oficina; y un buen candado en forma de “U” que vaya de la rueda trasera al cuadro de la bici para asegurarnos de que no se moverá de su lugar aparcamiento. Es considerable recordar el número de bastidor (situado en la parte baja del cuadro) pues nos proporcionará más posibilidades de recuperarla si sufrimos un robo.

Una buena idea para aquellos que tengan que llegar arreglados al trabajo, es la de cargar con la ropa con la que poder cambiarse una vez se llegue a la oficina. En Alemania, por ejemplo, donde la cultura de la bicicleta está muy extendida, es muy corriente ver ciclistas vestidos con ropa deportiva cargando a la espalda el maletín o bolsa de trabajo con los zapatos formales colgando. Para ello existen una gran variedad de precios para cestas frontales y alforjas laterales atadas con pulpos o cuerdas flexibles, hasta carritos-trailer donde transportar la compra o, incluso, a los animales de compañía.

Circular con seguridad no es una utopía

Cyclist on cycle track background

Desde luego que no debería de serlo y eso depende de cómo se sea de responsable al volante. En primer lugar se debe buscar un itinerario cómodo que no suponga grandes dificultades de entrenamiento dando prioridad a las vías con carril bici, carril libre de circulación y carreteras locales; montando en una posición adecuada con el cuerpo sobre el cuadro, los pies apoyados en el suelo y el sillín a la altura del manillar. Lógicamente, está terminantemente prohibido circular usando los auriculares, teléfono móvil o bajo los efectos de drogas y alcohol pues la bicicleta es un vehículo más a efectos legales, pero con las mismas obligaciones que un coche o una moto. Una tasa de alcohol en sangre por encima de 0,5g/l o de 0,25mg/l en aire espirado es una falta grave que supone multas de más de 500 euros, aunque no restan puntos del carné de conducir en caso de poseerlo.

En ciudad se debe circular siempre en línea recta por el carril de la derecha o el más cercano a la acera si hay carril bus y no zigzagueando entre el resto de vehículos parados o en movimiento. Es importante también ocupar el centro del carril para hacerse visible y así evitar adelantamientos comprometidos, manteniendo la distancia de seguridad de metro y medio con el vehículo que precede. También es posible situarse en primera fila cuando se para ante un semáforo para no perderse detrás de autobuses, camiones o furgonetas y controlar el paso de peatones, salida y bajada de conductores en coches aparcados en el lateral.

Guía del Ciclista en www.fundacionmapfre.com

Guía del Ciclista en www.fundacionmapfre.com

La circulación por carretera y autovía está permitida siempre que sea por el arcén de la derecha portando elementos reflectantes en un máximo de dos filas paralelas que puedan reducirse cuando la intensidad de tráfico sea alta o tenga que facilitarse el adelantamiento.

En relación a la incorporación a la marcha debe hacerse siempre tras una previa comprobación de lo que viene por detrás, señalizando la maniobra con los brazos: el giro a la derecha se indica levantando el brazo derecho en horizontal con la palma de la mano hacia abajo o con el brazo izquierdo a 90 grados hacia arriba; el giro a la izquierda se efectúa pegándose al eje central de la calzada y señalizando con el brazo; una parada brusca puede indicarse levantando y bajando el brazo rápidamente.

Circular por ciudad en bicicleta no siempre resulta sencillo, por lo que una buena manera de planificar los trayectos es incluir tramos en transporte público con lo que ahorrar tiempo, ya sea metro, autobús o tren. En la red de Cercanías, la bicicleta puede llevarse siempre que sea como máximo una por viajero. En el metro de la gran mayoría de las ciudades está permitido llevarla a excepción de las horas punta en jornada laborable (de 7:30 a 9 horas, de 14 a 16 horas y de 18 a 20 horas), sobre todo si es en las líneas que circulan por el centro y siempre que sea en el coche decabeza o de cola. Los autobuses urbanos e interurbanos no permiten su entrada a excepción de aquellos que posean soporte exterior o bodega. Los trenes de media y larga distancia como AVE, restringen su entrada totalmente o previo pago de un suplemento de 3 euros.

En conclusión, incluir el uso de la bicicleta en el día a día tiene beneficios económicos, tanto en el método de adquisición como el mantenimiento; ecológicos, pues no contamina con gases tóxicos ni ruidos; y saludable, pues reduce el estrés y mejora la sociabilidad, practicando un ejercicio cardiosaludable y sencillo de experimentar.

Imágenes | iStock robertiez, g-stockstudio, graphix

En Circula Seguro | Las bicicletas y motos, en el punto de mira de la DGT

En Circula Seguro | ¿Accidente con una bicicleta? Cómo socorrer a un ciclista