Propósito de Año Nuevo: ceder el paso a los peatones

Creo que estas imágenes no son para nada exclusivas de Mérida. Es más, forma parte de lo habitual ver cómo algunos conductores van totalmente a lo suyo sin importarles para nada su entorno, especialmente los peatones. El motivo del vídeo que vemos es dar a conocer una situación particular de Mérida, concretamente en una zona donde se ha abierto un nuevo centro comercial, pero es una situación generalizada en cualquier punto de la geografía de nuestro país.

Los semáforos están inhabilitados, pero el paso de peatones si que existe. Esa actitud de algunos conductores pasando como si no viesen al peatón me es demasiado familiar, lo que no entiendo es cómo se puede comportar uno así y luego tener la conciencia tranquila. Cierto es que los semáforos no funcionan, pero en una zona que está limitada a 50 km/h (ese es otro tema) con pasos de cebra de cuando en cuando, lo lógico es que haya una cierta anticipación por parte de los conductores.

No es así, y vemos además como, entre otras cosas, el límite de 50 km/h puede no respetarse en algunos casos (comenta el chico que hace el vídeo que hay quien circula a 80 km/h), y cómo la presencia de una persona esperando a cruzar la vía no es tenida en cuenta. Este post no es de denuncia, aunque el vídeo sí que lo sea, sino que pretendo que sirva para reflexionar sobre dos cosas.

Primero, lo de siempre. Si no hay un mínimo respeto en la carretera o en la ciudad por nuestro entorno, no solo estamos favoreciendo un mal ambiente en todos los aspectos de la circulación, sino que generamos desconfianza de todos para todos. Eso es lo peor que nos puede pasar, desconfiar de los demás por defecto.

Lo segundo es que cosas tan simples como no ceder el paso en un cruce aunque nosotros tengamos que esperar igualmente en una cola, no parar en un paso de cebra porque “ya parará otro” tienen un efecto bola de nieve sobre los demás. La persona a la que no dejan cruzar por el paso de peatones siente malestar que, acumulado, no deja de ser “cabreo” con los conductores en general.

La persona a la que bloquean una incorporación “por despiste” acumula un malestar que si, se convierte en “cabreo” que transmitirá a otros con los que se tope. Yo, personalmente, tengo una teoría: si dejo pasar a una persona pierdo 10 metros o 10 segundos, pero consigo que haya un “cabreado” menos. Y si dejo cruzar a un peatón estaré haciendo lo que es de recibo, cumpliendo con las normas y contribuyendo a que la gente se enfade menos, que en estas fechas, y en todas las fechas, es más que necesario. ¡Feliz Año Nuevo!

Vía | Flor Zapata (Facebook)