Presión de grupo y seguridad vial: un particular caso (y 2)

Un grupo de amigos bien avenidos, presionándose mutuamente las espaldas

Hace unos días empezamos a ver la apasionante historia de Escargot, una de nuestras lectoras más activas. Conductora con más de una década de experiencia, siempre se había caracterizado por respetar de forma escrupulosa los límites de velocidad. Hasta que un encontronazo con un agente de la ley y los comentarios impertinentes de un grupo de compañeros con quien suele compartir coche le hicieron dudar de sus principios.

Habíamos dejado la historia poco después de que nuestra protagonista tuviera una conversación cara a cara con un experimentado superador de límites. La conversación, junto con algunas experiencias anteriores, hicieron mella en el credo vial de nuestra heroína (sin segundas…). Pero la cosa no acaba aquí, en el sistema rotatorio, no pasó mucho tiempo hasta que tuviera que volver a tomar el volante.

[Pocos días después] me toca conducir y voy con otros compañeros. Ya de normal vamos justo de tiempo y ese jueves encuentro tractores pero no puedo adelantarlo. El resultado es que llegamos tarde y los dos que han venido conmigo hablan entre ellos y me dicen que para la semana siguiente mejor salimos cinco minutos antes. Yo quería proponerlo pero no me atrevía porque creía que a los demás les parecería mal.

Total, que el jueves siguiente me toca otra vez y además con uno de ellos. Y con otro más. Y están de acuerdo en quedar a las 7:25. Pero el otro que va a viajar conmigo es el de los 140 y me dice que ni hablar, que a las 7:30 como siempre. (…) Cuando llegan los otros y salimos, él y yo tenemos esta conversación:

– Hoy vamos a enseñar a conducir a esta mujer.

– Oye, que ya llevo diez años conduciendo y no he estado sin conducir ni dos semanas.

– Pues hoy te vas a quitar el miedo.

– De miedo nada, que no me da miedo la carretera. Lo único que me da miedo es la multa.

Y los otros dos, que creía que se iban a poner de mi parte, se ponen de parte de él.

Lo que vemos son características típicas de un grupo de personas. En primer lugar, existe una tolerancia mínima a la diferencia de opinión. De esta forma, cualquier desviación sobre la norma del grupo rápidamente es acogida con comentarios de corte negativa, como tener miedo. Y, lo que es peor, comentarios con cierto tono repulsivamente machista.

En segundo lugar, tenemos tendencia a formar bandos imaginarios. Normalmente son temporales, pero si en alguna ocasión nos sentimos en minoría, ante la perspectiva de de quedar aislado de la sociedad, tendemos a acusar el efecto rebote. Es decir, no sólo renunciamos a nuestra conducta habitual, sino que la llevamos al extremo opuesto.

Presión grupal en el interior de un vehículo

Por supuesto, la presión continuó ya dentro del vehículo, esta vez recorriendo a una serie de topicazos que, pese a exagerados (y algunos directamente falsos), a fuerza de repetirse calan en la mente colectiva.

Total, que el trozo de autovía que hacemos se lo pasan diciendo que corra un poco, que mi aguja marca siempre más de lo que corro, que el radar tiene un margen de error, que por cualquier motivo se pueden recurrir las multas, que además no todas se mandan… y yo sigo a 120.

De ahí pasamos a una carretera de 90. Con arcén, pero no llega al metro y medio y no hay ni señal de 90 ni de 100. Al principio voy a 90, pero los tengo diciendo (sobre todo él) que corra un poco más, que si el coche puede, que si me van a pintar el coche de amarillo para que sea más agresivo y me dé por correr más… Que si es mejor para el coche, que así no se dormirá el motor, que ese coche está hecho para correr…

Llegados a este punto, la voluntad de nuestra protagonista se empieza a resquebrajar. Como decíamos el otro día, intenta buscar motivos para justificar una modificación de su conducta:

Yo, por no aguantarlos, me justifico en que no hay señal de 90 y empiezo a ir a 100 a ver si con eso ya se conforman. Pero después me empiezan a decir que puedo ir a 120. Y que con esta recta ya hemos echado el azúcar al café, y con la otra ya hemos dado una vuelta al café con la cucharilla, que ir a menos de 120 por esta otra recta es un despilfarro… Total, que les hago caso y lo pongo a 120. Pero mirando por todas partes, no vaya a ser que esté el radar escondido por allí.

Y después de eso viene una carretera de 100. Ya allí me dicen que a ver si puedo correr un poco más y no sé si ya por fastidio o por diversión (que un poco hay, sobre todo por ir con ellos) o porque sí ya en algún punto alcanzo los 140.

La presión del grupo finalmente logró su magia (negra). Como tantas otras veces. Aunque no podemos decir que la protagonista esté orgullosa de ello.

A la vuelta espero tener un viaje más calmado y que la gente esté menos pesada, pero por casualidad me toca con el mismo otra vez y me dice delante de los demás que vamos a seguir con las clases de por la mañana y los otros (que no habían viajado conmigo a la ida) quieren saber de qué habla y se unen a la fiesta. Y hala, otra vez igual y yo fastidiada. Cuando llegamos me dice que así hemos ganado 10 minutos. 10 minutos que se me pasan en casa, sentada encima de la cama, preguntándome cómo cuernos he hecho para tirar por la borda 10 años de conducción responsable por 10 míseros minutos.

El uso de drogas muchas veces se inicia a causa de la presión de grupo

Por supuesto, el grupo acogió de buen grado la asimilación del nuevo miembro a sus costumbres, que cada vez quedan más arraigadas en la personalidad:

En la rueda todo el mundo se ha enterado y ya no tengo excusa para intentar quedar antes, pero a la vez le voy cogiendo gusto a correr sobre todo cuando viajo con él.

Aunque sea una comparación polémica y algo… bruta, no me parece descabellado equiparar situaciones de este tipo de modificación de la personalidad a la iniciación a las drogas. A menudo, el consumo es por diversión en el grupo de amigos juvenil, por no ser el que da la nota y no se lanza. Pero, poco a poco, aquellos que tienen la desgracia de caer demasiado hondo en una espiral pueden acabar en el abismo. Hasta el punto de echar a perder toda una vida… sufrimiento de los seres queridos, enfermedades, o incluso la muerte.

De igual forma, aunque el nuevo hábito de nuestra protagonista le permita ganar 10 minutos al día (aunque, siendo realistas, seguramente sea bastante menos, si sólo llegaba tarde cuando había tractores…). Pero con que sólo una vez en la vida la cosa vaya mal, esa velocidad extra puede causar daño, mucho daño.

¿Por qué la presión de grupo pudo con nuestra amiga Escargot? Sólo es mi opinión: probablemente porque sus convicciones no eran firmes. Y, sobre todo, porque no estaban fundamentadas de forma correcta. Una multa es lo de menos. Diez minutos al día son lo de menos. El espíritu de vivir al día nos hace elegir las recompensas inmediatas que la seguridad del largo plazo. Pero no hay que olvidarlo: hay mucho más en juego, cosas que valen más que aguantar bromas de compañeros y perder 10 minutos cada día.

En Circula seguro | Presión de grupo y seguridad vial: un particular caso (1)

Fotos | redcargurl, Simon Sheck, Images of money

  • escargot

    Y ahora me van a empezar a llover los palos…

    La comparación… en fin, como dices es un poco brutica. XD Igual como lo que le viene a la cabeza a la gente cuando oye hablar de droga no… pero sí como las dos legales. Aunque con ésas te puedo decir que soy muy fuerte… nunca he fumado (me da mucho asco, además) y el alcohol me sabe asqueroso. Hace siglos que no lo pruebo y no ha sido por falta de oportunidades, y alguna con bastante presión además.

    Así que en este caso… no sé. Aquel día pensaba que sería sólo esa vez y que me dejarían tranquila… ¡pero es que al día siguiente ya lo sabían todos!

    En cuanto a lo de “machista”… pues no. Te lo digo porque esa expresión la usa mucho (y “este hombre” también). Le sale así siempre que va a hacer algún comentario de alguien. Da igual si lo que va a decir es bueno o malo. Aparte de eso, a mis demás compañeras no les hizo nada de esto. A una que hay este año y que también se mantiene en sus trece con la velocidad no le ha dicho nada. Me da que es porque tenía cierta idea de mi historial en la carretera. No le entraba en la cabeza que alguien que se vaya aposta por las peores carreteras, que haya conducido con una climatología de agarrarse y que no se imagine vivir sin conducir vaya… despacio. Es que sé que es por eso.

    Lo que me mosquea es haberles hecho caso, y a él a veces se lo echo en cara así como medio en broma medio en serio.

    Y me sabe mal que encima tengo claro que las desventajas de correr son mayores que las ventajas (y tanto… se elevan exponencialmente). Y con ellos me aguanto y corro, y hasta me divierte… pero cuando voy con otra gente voy más tranquila y no me cuesta respetar las normas. Pero cuando voy sola lo normal es que le vuelva a atizar, y ahí es que no gano nada de nada, y no lo entiendo.

  • Kibbu

    Escargot, el uso del “él” en tus comentarios me da a entender que existe una cierta química entre vosotros. Vamos, que suena a novela de amor, jejeje. Copio y pego:

    “Cuando llegan los otros y salimos, él y yo tenemos esta conversación”

    “Al principio voy a 90, pero los tengo diciendo (sobre todo él) que corra un poco más”

    “pero a la vez le voy cogiendo gusto a correr sobre todo cuando viajo con él”

    Tienes conversaciones con él, él insiste más que nadie y, finalmente, disfrutas corriendo con él ;p

    • escargot

      Casi podría asegurarte que, de este año y pico que llevamos viajando, es el que más interés tiene en la conducción y si no es el que más carreteras conoce le falta bien poco. De vez en cuando me recomienda carreteras de las que me gustan.

      Así que el tema de la conducción entre los dos es recurrente. Con otros igual coincidía más pero hablábamos de otras cosas. Y dio la casualidad de que ese día coincidimos tanto a la ida como a la vuelta. Los demás simplemente no le daban tantas vueltas al asunto, con no llegar tarde se conformaban. Los dos que viajaron a la ida el día anterior me habían dicho que les parecía bien quedar antes. Pero al día siguiente cambiaron de idea. Entonces… ellos también sucumbieron a la presión de grupo, ¿no? Y eso… pues ya ves, igual el otro tenía más química con ellos que conmigo, que por lo menos me resistí lo que pude.

  • pepserra

    Escargot
    Solo quiero felicitarte por ser valiente , no hipocrita y expresar en un foro de s vial, algo politicamente incorrecto para el mismo…
    Finalizar por cuestionarse : “no lo entiendo…” ya implica cierto grado de preocupacion por el tema y preocupacion es opcion al cambio como minimo. (pre-ocupacion)

    Me sorprenderia mas que dijeras: “bueno yo que sé soy así …que la vamos a hacer”

    ESo, repito, ESO… es mejor que omitir pensamientos o NO autocuestionarse el por qué alguien sigue haciendo algo cada dia igual…
    Yo no sé la respuesta desgraciadamente escargot, Te voy a ser sincero, no soy psicobiólogo. Por tanto me CALLO…tambien voy a hacer gala de humildad.

    Quiza sea dificil hallar una respuesta(ni Eduard  Punset…)

    Quizas la mejor frase de tu comentario esté justo al final

  • escargot

    Bueno… no creo que sea tampoco para felicitarme, pero gracias. 🙂

    No sé si os habréis dado cuenta, pero de todas las cosas que comento donde más me corto siempre es en los artículos relacionados con la velocidad. Y es por eso… porque no lo tengo muy claro, pero es que haciendo lo que hago tampoco creo que tenga mucho derecho a hablar. En otros temas como el alcohol, el cinturón, las luces… pues sí, son cosas que tengo muy claras y se nota.

    • pepserra

      el quid de la cuestion escargot creo que es “por lo menos cuestionarste a ti misma”, cosa que estas haciendo si lo que haces esta Ok o no. Lo que es inadmisible es la indiferencia ante estos temas
      Yo lo practico dia si dia no…
      Vamos no se que opinas??

      • escargot

        Sí, la indiferencia es peor. O la inconsciencia. Y de eso tampoco me libro. Pero bueno, espero avanzar en este sentido.

  • escargot

    Tengo que decir que de toda esta historia he sacado algo más que correr. Otra cosa que me dijeron ese día, aunque no recuerdo quién, fue que adelantando en cuarta el coche iba a salir con más fuerza y lo comprobé. De la autoescuela tenía aprendido este patrón:

    Arrancas en 1ª, con el coche recto pones 2ª, a 40 pones 3ª, a 60 pones 4ª y a 80 pones 5ª.

    Había quien me había contado que lo hacía de oído pero eso me parecía imposible. Y a esto que cuento sólo le había añadido la excepción, a base de ir por puertos, de adecuar un poco más las marchas a las cuestas.

    Pero esto era nuevo y entre unas cosas y otras empiezas a leer, y te enteras un poco más de cómo funciona un coche… y descubres que tus esquemas han sido demasiado rígidos. Ya no hablo de las normas de circulación, hablo de dar por ciertas cosas que a lo mejor no lo son y que hacen que no optimices el rendimiento del coche.

    Y otra fue la observación que me hicieron de que cuando veía la señal de 70 clavaba los frenos hasta pasar justo a 70 por el palo de la señal. Al principio decía que no, pero como ya empezó a darme igual pasar a 70 que a 80 ya no iba a pisar el freno. En vez de eso levantaba el pie del acelerador y el coche se encargaba del resto.

    En verano cogí un día el coche de mi madre y me hice un viaje por ahí. Cuando tenía que reducir levantaba el pie y la velocidad no bajaba, si no pisaba bien el freno no había manera. Y ése era el coche con el que había estado conduciendo durante siete años. Vamos, normal que con el otro se me fuera el pie al freno. Me di cuenta entonces. Y con eso me di cuenta de que aparte de lo que pese el volante o que se aparque mejor o peor dos coches son realmente distintos y para conducir cada uno hay que cambiar el chip.

  • escargot

    Aparte de esto, hubo otro compañero de antes de conocer a toda esta gente al que también le encanta conducir, y un día que se me ocurrió quedar con él le conté todo esto.

    Pues no me acuerdo de si hablamos de seguridad también o sólo de consumo, pero me dijo que aunque él había tenido su época de correr ahora iba a 90 como mucho porque a partir de ahí el consumo se disparaba. Y que iba a gusto. Lo que le conté le pareció una barbaridad.

    Total, que como no me había puesto hasta entonces a pensar en el consumo y mi coche no tiene ordenador de a bordo, me compré una libreta en la que apunto fecha, litros puestos y kilómetros. Pongo el contador a cero con cada repostaje y así calculo lo que he gastado desde el último. Pues me llevé una sorpresa… yendo de cualquier manera y corriendo mi primer cálculo me dio 5’5 l/100. En ese repostaje me propuse que, cuando no fuera con los de la rueda, no pasaría de 90 ni en autovía. Aunque con ellos corría igual. Me salió un cálculo de 4’5 l/100. Era alucinante.

    Si no tienes prisa está muy bien, en realidad la diferencia sólo la notas en la autovía (me sentía desorientada y hoy que lo he vuelto a hacer me ha pasado lo mismo y me costaba, he acabado a 120 pero por carreteras sí que lo he conseguido cumplir). Por eso mismo no entiendo por qué al ir sola durante estos meses he optado por seguir atizando.

    • pepserra

      nota urgente= ayer aqui el mendas casi se queda sin carburante(gasoil A)…
      Iba con cuatro gotas de combustible…
      MAL pep muy mal…me dije 

      GPS trabajando cagando leches para encontrar Puntos de Interes fueleros = todos casi fuera de radio estimado para seguir …

      saltaban todas las alarmas…aterrizaje de emergencia… mayday mayday ooohh diosss

       Y no te puedes imaginar lo que puede hacer un ser humano asi, con un acelerador, el calculo de la inercia ,el embrague, el aire acondicionado, el freno…etc
      filigranas tito filigranas como decia aquél.

      Y llegué por fin…

  • jniedfeld

    Escargot, valoro mucho tu participación y planteo del tema. Eso es el principio del cambio, creo que esa debilidad que te ha hecho modificar tu conducta habitual, por la presion del grupo, tiene que ver con el origen de tu convicción para cumplir con la norma. He escrito un libro que se titula Manejo Reflexivo y apunta especificamente a estas situaciones. (el dia sábado se lo he entregado en mano a representantes de la DGT que estaban por Argentina, como el Sr. Antoni Riu, en el V Congreso Ibero-americano de Escuelas de Formación Vial – V CICEFOV)
    Se lee en tu comentario que tus buenas conductas de estos 10 años se debian a la necesidad de evitar multas y eso no es suficiente para contrarrestar la presion social.
    Como ese era tu objetivo y lo estabas enfrentando a “parecer una tonta frente a tus amigos” no habia forma de soportar la presión.
    Debemos entender que el objetivo del cumplimiento de la norma vial no es para eso, sino para SALVAR LA VIDA propia, la de los que te acompañan en tu vehiculo y por último la de los demas. Claro que esto es así, porque ese es el objetivo de la norma.
    Ya verás que cuando ese sea tu horizonte será muy facil hacer caso omiso a las presiones e incluso podras explicarlo a quienes te acompañan y verás que las preciones dejarán de ejercerse.
    Elegir entre salvar vidas y quedar bien con amigos te será bien fácil, sobre todo si las vidas son la tuya y la de ellos.
    Espero que el comentario te sea util.

  • escargot

    Lo de los 10 años de antes no era por evitar las multas, ya que si había algo que tenía claro es que tal y como iba no tenía que preocuparme por eso. Lo que quería decir es que si había decidido ir más despacio que lo que tenían los demás por costumbre no era por miedo. Nunca me ha dado miedo conducir… al revés. Y creo que, si no me hubiera pasado eso con la Guardia Civil, nunca me habría sentido descontenta con tener que ir a una velocidad X y no pasarla. Hasta entonces tenía el convencimiento de que los límites tenían una razón de ser. En fin, no sé si lo he explicado bien pero es lo que hay. 🙂

    Si corres, la multa es una de las cosas que más te vienen a la cabeza. Después piensas en que debes estar gastando una barbaridad. Y a lo mejor te da por pensar un segundo en temas de seguridad. Sólo a lo mejor. Cuando te das un susto. Porque normalmente no deja de ser otra cosa que tardar menos en llegar a la siguiente curva… y sí, es un pensamiento simplista pero a veces pensamos esas cosas. La seguridad se va al fondo. Y es raro porque soy muy cabezota con las luces, los cinturones… Pero plantearse el tema de la velocidad cuesta más. Y, si no, fijaos… a vuestro alrededor casi todo el mundo llevará el cinturón y muchos ya ponen las luces (o se ponen ellas solas, no lo sé). Pero eso de ir como mucho a lo que marca… Fijaos la próxima vez.

    • jniedfeld

      No tengo dudas que el orden de como te vienen las cosas a la cabeza cuando excedes la velocidad es el que vos enumeras y ese es el principal problema de la inseguridad vial. NO lo percibimos como una amenaza (vos decis no tengo miedo) y el ser humano solo se cuidada de lo que lo amenaza por ello no nos cuidamos de los accidentes viales. “A mi no me va a pasar porque se conducir y lo hago con cuidado” la primera parte de esta falacia es la peligrosa, “a ti y a mi” nos puede pasar y cuando mas pensemos en ello menos posibilidades tendremos de que nos pase. Porque el riesgo es asi, cuanto menos lo sientes menos te cuidas y cuanto menos te cuidas mas arriesgado estas.
      Saludos

  • escargot

    Pues ya me he llevado unos cuantos sustos cumpliendo las normas… desde luego cumplirlas no va a librarnos de tener que reaccionar en una situación jodida (y, si te paseas por esta página, vas a ver unas cuantas que me han pasado de poner los pelos de punta). Pero me estoy acordando de dos de ellas en las que me podría haber comido tranquilamente un coche si hubiera corrido. En una de ellas me salvó aplicar la limitación de un cruce del que venía a otro cercano que no la tenía.

    Antes hacía eso… aparte de donde me marcaran una reducción, también reducía en sitios que me parecían similares o más complicados pero que no tenían esa señalización. Por ejemplo, si iba por una carretera de 100 los cruces, dependiendo de cómo fueran, los pasaba a 70 u 80… tanto si una señal me lo pedía como si no.

    Hoy un amigo me ha contado que el otro día le salió un jabalí en la autovía (ojo, que no sólo los tenemos por carreteras… si los coches pueden entrar por alguna parte, los bichos también) y lo evitó porque iba a 90 ó 100. Éste es el que os contaba en el comentario 7. Un saludico si entra a leer esto. 🙂

    • Jaume

      Por lo general, circular de forma responsable puede ser (y es, muy a menudo) la diferencia entre un susto y una muerte.

      La gracia del asunto es que las normas están puestas con miras de que seguirlas se asemeje mucho a circular de forma responsable. No siempre lo consiguen, pero la mayoría de las veces sí.

  • 51265

    También me uno a las felicitaciones a escargot, porque es verdad que no siempre estamos dispuestos a admitir que nos dejamos influir por los demás en ciertas situaciones y admitirlo es una muestra de valor mucho más real que el “atreverse” a ir a 120 por una carretera limitada a 90.

    Yo he viajado como pasajero con conductores “valientes” que no bajaban de 180 en autovía y que aseguran “estresarse” si van a 130 porque se aburren. Como me daba corte decir nada, no fueran a molestarse, me callaba y llegaba a nuestro destino con la pierna derecha dolorida de tanto “pisar” el pedal de freno que me habría gustado tener en mi asiento para controlar al valiente en cuestión.

    Sin embargo, cuando soy yo el que conduce, no admito que nadie me diga ni cuestione nada sobre mi velocidad (o falta de). Aclaremos: no tengo problema con que alguien me ofrezca una opinión o un consejo interesante para mejorar mi conducción o para tener en cuenta algún detalle que se me pasa por alto. Pero mi punto de vista es que, cuando uno conduce, es como si fuera el capitán de un barco. Y el capitán de un barco es la autoridad máxima en éste, lo haga bien o lo haga mal. Si alguien insiste en enseñarte cómo hay que conducir, la mejor respuesta es: “¿Te digo yo cómo tienes que conducir en tu coche? Pues entonces no me lo digas tú a mí en el mío”.

    Para muchas personas, ser asertivo (es decir, ser capaz de defender tu posición sin ceder a las primeras de cambio) supone un aprendizaje, pero es lo que evita que corras más de la cuenta porque llevas a un comeculos pegado al maletero o viajas con un “listo” que te asegura que por ir a 120 – o más – en una carretera de doble sentido no pasa nada (hasta que pasa, claro, y sales en los telediarios). La única respuesta en estos casos es mantenerte firme. Si no estás circulando como una tortuga, entorpeciendo el tráfico y consideras que vas a una velocidad adecuada para tu forma de conducir y la vía por la que circulas, nadie tiene porqué obligarte a ir de otra forma. Si el de atrás tiene prisa, que frene hasta que llegue a un lugar seguro para adelantar. Si se pega más, mantente a la velocidad máxima de la vía y que se fastidie mientras te cuenta los pelos del cogote. Y lo mismo vale para los que van contigo en el coche. Si tienen prisa, que se aguanten o que vayan con otra persona la próxima vez.

  • escargot

    Lo malo es que esa respuesta la tenía que haber dado hace un año y ahora los que había antes esperan que siga corriendo, los que no estaban creen que todo va a seguir igual… Eso sí, para dejar las cosas como deberían estar con ellos tengo un as en la manga. 🙂

  • escargot

    Jaume, comentaste que lo que me decían mis compañeros eran topicazos exagerados e incluso falsos. Y debajo copiabas esto:

    “que mi aguja marca siempre más de lo que corro, que el radar tiene un margen de error, que por cualquier motivo se pueden recurrir las multas, que además no todas se mandan…”

    ¿Aquí qué es lo exagerado y qué es lo falso? Lo del margen de error de la aguja y el radar es verdad, fíjate en este otro artículo:

    http://www.circulaseguro.com/vehiculos-y-tecnologi

    Lo de la aguja lo tengo comprobadísimo en los radares informativos de ciudad. Si paso llevando aposta la aguja en el 50 exacto, me marca siempre 42-43. Siempre.

    • Jaume

      La mayoría de esos argumentos los encontrarás repartidos por todo CS. Por ejemplo, el margen de error del radar tienen que dejarlo porque existe la probabilidad de que marque más de la velocidad a la que vas tu realmente. Por lo tanto, si superas el límite, existe la posibilidad de que marque aún más de tu velocidad. Así que usar ese margen de error para correr más es una falacia. Encontrarás más información aquí: http://www.circulaseguro.com/instituciones-y-norma

      Sin embargo, el error más grande en todo ello es considerar que el único motivo para no correr son las multas. Con esa premisa, da igual lo que te diga.

  • escargot

    Incluso aunque respetes los límites el radar te puede dar cierto yuyu… ¿qué pasa si justo cuando pasas bien por al lado de uno te adelanta un gallifante a toda velocidad y hace que salte el radar… y salís los dos en la foto? Eso es algo que también me preocupaba, ya ves. Mientras yo fuera a mi manera no había problema.

  • escargot

    Han pasado cinco meses…

    Cuando voy sola o voy con gente que no viaja en la rueda no me cuesta mucho cumplir los límites. Es más, por carreteras de 100 voy tranquilamente a 90 sabiendo que así estiro el depósito del gasoil. Después de consumos brutales como un 5’71 que tengo apuntado (esa vez, por un momento, rocé la avería y lo sé porque por un momento se encendió una luz sospechosa en el salpicadero) estoy feliz de haber bajado a cantidades como 4’33 en mi último repostaje. Eso poco le vale al “superador de límites”, pero a mí me hace sentirme orgullosa de mi Caracol y de mí misma.

    Pero seguimos igual. Ya hace tiempo le mandé el enlace para que leyera este artículo, a ver si recapacitaba, y me contestó que el blog era una secta. ¬¬ No le hago ni caso en eso, aunque al siguiente viaje juntos se puso en plan de que yo era una pobrecita alma cándida llevada a la perdición por un demonio maligno con un coche negro, que es el color que le corresponde al malo de la película. @_@ El as en la manga no me sirvió, los castigos poniéndolo a viajar con quien menos le apeteciera tampoco, ni mis peticiones de puntualidad, ni nada de nada.

    Pero fuera de la rueda voy a mi marcha, aunque le joda… y sé que gasto menos y voy más segura y ya le di a probar de su propia medicina hace poco, cuando lo pillé despistado y le adelanté (me quedé más a gusto…). Al día siguiente me dijo que era una macarra… se quedó bien escocido. XD

    Aunque no se note nos llevamos bien, ¿eh?

    Sobre el de los 90-100… pues él no ha cambiado. Sus argumentos son más de seguridad que de consumo, por cierto. Siempre me recuerda lo del jabalí.

    • Jaume

      Si no hace caso a tus “peticiones de puntualidad”, no te has planteado dejarlo en tierra cuando llegue tarde? :p

      • escargot

        Cuando llega tarde es por alguna historia con las bicis. No me explico por qué sigue cogiéndolas.

  • escargot

    Ya está, este curso ya no trabajo con el Pitufo Gruñón. Él se ha quedado y a mí me han mandado a otro sitio. Aquí es posible que hagamos una rueda pequeñita (cinco personas como máximo) y a él lo dejé encargado de hacer la rueda de ellos si no volvía. Lo ha hecho a la perfección el tío, le ha pasado el muerto a otros. XD Eso sí, hice una visita sorpresa (tenía que ir por allí y me dio la venada) y lo pillé haciendo un cartel para que se apuntara la gente. Ver eso no tuvo precio. ^-^

    Con mis nuevas compañeras ruederas (seremos todo chicas) casi no he hablado sobre la conducción pero me parece que tienen más interés en cumplir las normas que mis queridos fitipaldis. Voy a echarlos de menos… si es que soy una moñas.

    Y sin Pitufo Gruñón… ¿con quién me voy a meter?