Presión de grupo y seguridad vial: un particular caso (1)

Un grupo

Hace justo una semana hablábamos de la tendencia a auto-justificarnos, y las más inverosímiles excusas que solemos montarnos. Escargot, una de nuestras lectoras más activas, tuvo a bien compartir su excusa: «Si no lo hago, mis compañeros me pintarán el coche de amarillo».

A la par que impactante, es una frase que deja entrever el típico caso de presión de grupo. En Circula seguro siempre hemos dicho que la conducción es un hecho social. Pero normalmente nos referimos a la relación entre los diferentes vehículos que transitan por la misma carretera al mismo tiempo.

No obstante, no es menos cierto que en el interior de cada vehículo existen relaciones sociales entre los diferentes individuos que viajan a bordo. Y, como animales sociales que somos, dichas relaciones afectan a absolutamente todo lo que hacemos. Incluso a nuestra actitud al volante.

Si quisiera fardar de instinto periodístico diría que intrigado por su misteriosa respuesta, contacté con Escargot para conocer los detalles de su historia. Pero como soy Físico y no periodista, y como durante la campaña electoral ya hay demasiadas mentiras, confesaré que fue ella misma quien se puso en contacto con los editores de la casa con la sana intención de explicar su versión de los hechos en un medio algo más privado que el sistema de comentarios (y, como agradecimiento, lo que hago yo es publicar su historia a bombo y platillo).

Límite de velocidad debido a obras

El que presento es sólo un caso particular. Y mis interludios son sólo mi opinión, que vale tanto como la de cualquier otro. No obstante, seguramente hay muchos casos similares ahí fuera. Gente que sale de la autoescuela sabiendo que lo que tiene entre manos no es un volante, sino una gran responsabilidad, que con el tiempo pierden sus convicciones. Escargot era una de ellas:

Me saqué el carnet en el 2000 y desde el primer momento fui respetando las normas de Tráfico. Básicamente porque creía que estaban para facilitarnos las cosas y evitar los accidentes, cosa que en parte sigo pensando. (…) De todo esto ha pasado más o menos un año y le he dado un millón de vueltas. (…)

Saltarse los límites me sigue pareciendo una aberración pero determinados comentarios de la gente los comprendo y hasta los comparto un poco. Ya no le presto más atención al tema pero sí que es verdad que el tema de la velocidad me empieza a mosquear cada vez más.

No obstante, un estrambótico suceso hizo mella en su sistema de valores viales.

Pasé un día por una zona en obras. Había señales de 80, 60 y 40 y la de 40 estaba destapada, así que por ahí pasaba a 40 exactos. De pronto un día miro el retrovisor y veo que llevo a la Guardia Civil detrás y que me echan las luces. Como no entiendo nada me meto en una gasolinera que hay allí al lado y ellos se meten detrás de mí.

El guardia viene y me pregunta que por qué voy a 40, que si al coche le pasa algo. Le digo que no, que hay una señal de 40 y la estoy cumpliendo. Y me contesta que a esas señales no hay que hacerles caso (…), que no quiere volver a verme pasar cumpliendo ese límite. Yo me quedo extrañadísima. Eso sí, en cuanto se van vuelvo a la carretera y sigo como si nada, por esa zona a 40 hasta que se acaban las obras.

Velocidad

Como veis, la historia empieza con un suceso impactante, y hasta cierto punto inquietante. ¡La que daría por tener una grabación de la benemérita realizando tamaña afirmación! Apuesto a que no era una patrulla de tráfico, de las que están acostumbradas a rescatar masas de carne sanguinolentas entre de amasijos de metal.

En Septiembre del 2010 empiezo a viajar en rueda [un sistema de turnos aleatorios para compartir vehículo en trayectos diarios]. (…) Un lunes, que iba en el coche de un compañero, solos, me doy cuenta de que va a 140 por una carretera de 90 y se lo comento:

– Oye, que vas a 140.

– Ya, pero… ¿vas mal? ¿Vas insegura?

– No, si voy bien. Pero si te pillan se te va a caer el pelo.

– Oye, ¿tú siempre respetas los límites de velocidad?

– Sí.

– ¿Y nunca has sentido la tentación de saltártelos?

– Sí, pero si quiero correr me voy por una carretera de ésas por las que se puede ir a 90 pero que a 70 ya te matarías y corro lo que me parece por ahí. Sin pasar de 90, claro.

– Pues eso es más peligroso.

– Ya, pero mientras no cambien las normas…

Y entonces me doy cuenta de dos cosas: de que tiene razón, que el límite no siempre está bien puesto, y de que es la primera vez que reconozco que no estoy de acuerdo y que en el fondo yo también quiero correr.

En este punto de la historia ya es posible advertir los primeros rasgos de la presión de grupo. Por el momento, personalizada por un único individuo. Aunque, como veremos en el próximo artículo, pronto se unieron más voces al coro.

Foto | jmereio, sergis blog, toxickcore

  • escargot

    Ahora que lo veo aquí escrito me da un corte… XD Pero sí, es que me dejo llevar…

    Bueno, hay una frase que queda un poco extraña:

    “De todo esto ha pasado más o menos un año y le he dado un millón de vueltas.”

    Ese comentario que le hice es general, el resto sí que es cronológico… y lo siguiente es lo que pensaba con 10 años de carnet.

    En el 2000 me saqué el carnet, en Mayo del 2010 me pasó lo de la Guardia Civil y la conversación con este compañero (al que le ha pasado alguna tan alucinante como ésa) fue el 18 de Octubre del 2010. Tengo bastante memoria para las fechas.

    Lo cuentas de tal manera que me intriga hasta a mí, que sé lo que viene a continuación. XD

  • pepserra

    Yo siempre he querido correr, si si , yo 

     y sigo queriendo, como sigo queriendo tirarme al primera tia buena que pase por la calle(perdon por la ordinariez, que nadie me tome por un salido)…pero resulta  que tenemos un lobulo frontal  que impide pasar del pensamiento a la accion afortunadamente  y eso nos socializa…

    Ademas  mira por donde…cada vez que me acuerdo que llevo vidas detras y afuera hay un microcosmos de humanidad dentro de cada vehiculo me da por no apretar el pie… 

    En muchos disturbios del mundo  la turba  es la que ha cometido los mas salvajes actos incivicos, ¿por que deberia ser una excepcion la carretera?

    De todas maneras si que es cierto que la induccion a la infraccion deberia estar severamente penada , aunque de la benemerita se tratase…y aunque la ultima decision es la del que conduce.

     Es lo mismo que lo que os conte un dia sobre los que colaboran a que un siniestro etilico ocurra:
    Los que no le quitan la llave al colega que va trompa…él ya no es capaz de decidir. 

    Y la responsabilidad deberia recaer sobre los que permiten que alguien haga algo asi.( ojo , abstenerse de argumentar: “pues si se quiere matar que se mate”… )

    Mejor un “es que se puede matar él y OTROS…” y entonces estariamos hablando que los simpaticos amigos del alma que permiten eso , aparte de no querer a su colega NO quieren a su SOCIEDAD! si o si????

    • Kibbu

      “Y la responsabilidad deberia recaer sobre los que permiten que alguien haga algo asi.”

      Es verdad que los demás deberían intentar que no coja el coche alguien que va bebido. Pero no estoy para nada deacuerdo con que la responsabilidad de lo que pudiera pasar recaiga en quien no ha bebido… eso ya sería el colmo…

      Según tu razonamiento le estás quitanto toda responsabilidad al CULPABLE de lo que ocurra porque está borracho. Y, además, se la das a quien ha sido consciente y no ha bebido.

      Pues no, por suerte el sistema no funciona así. Es más, el beber y conducir es un AGRAVANTE y no un atenunante en los accidentes de tráfico. Es más, pienso que esta idea debería extrapolarse al resto de la justícia, porque estoy cansado de ver en las noticias gente que mata a otros y se justifica con que iba borracho… ¿y a mí que me importa que ibas borracho? No haber bebido tanto SUBN$%&/$!!

  • escargot

    Esperaba que dijeras eso… vamos, es que es lo que me imagino que van a decir el 99% de los que pasan por aquí.

    Sigue siendo una duda que tengo en la cabeza desde entonces. Bueno, no voy a adelantar acontecimientos pero llevo un año y pico dando tantas vueltas a las cosas que no sé cómo voy a acabar.

    Y no, en mi caso no es que haya querido correr siempre. Es más, todo el mundo sabe que la conducción que me divierte no es correr, sino ir por puertos de montaña con un millón de curvas. Eso es lo que me gusta de verdad.

    Pero esto… ¿los límites son buenos o malos? ¿Están bien o están mal? Ojo, que las dos preguntas son muy diferentes. Se vive mejor no planteándose esas cosas. No sabéis lo feliz que era cuando no me preguntaba eso… simplemente iba a lo que me marcaban y ya está. Te aseguro que no tenía deseos de correr. Sólo lo que he contado de esas carreteras tan malas (lo del artículo y lo de este comentario). Pero ya me lo he planteado y así se ha acabado la infancia de mi conducción. Que estuvo muy bien (alguna que otra pifia hice, pero me arrepentí al momento y enseguida me reconduje). Pero la duda es como una larva, ya me entendéis.

    No justifico una cosa ni otra ni defiendo ni critico ni nada de nada. Estoy buscando la verdad y ando perdida. Qué fácil es ver la verdad en que hay que mantener cuidado el coche, en que hay que evitar hacer viajes innecesarios, en que hay que avisar de nuestras intenciones, ser y ser vistos, en que hay que buscar la eficiencia… pero joder, no sé qué pasa con la velocidad que nos vuelve locos a todos. A mí la primera, que sigo tan desorientada como hace un año.

    • Kibbu

      “¿los límites son buenos o malos?”

      Los límites son buenos, porque si no los hubiera la gente haría lo que le da la gana mucho más de lo que lo hacen ahora. Por desgracia, lo que le da la gana a la gente sería ir siempre a tope. Habría muchísimos más accidentes y más fuertes. Eso no puede ser bueno.

      “¿Están bien o están mal?”

      Como bien dices, eso ya es distinto. Los límites genéricos no me parecen mal, ¿podrían estar mejor? seguramente, pero como base sirven perfectamente.

      Luego vienen los límites específicos, y eso ya son cada caso una situación distinta… muchos están bien y muchos están mal. Como ejemplo el de las obras del artículo. Siempre ponen límite 40 cuando están de obras, pero la mayoría de las veces circular por ahí a 40 es más peligroso que hacerlo a 60, por ejemplo.

  • capreolus

    Tan interesantes los comentarios como el artículo, no esperaba menos de Jaume. Sobre la inducción pepserra, existe en otro tipo de delitos la apología que es más o menos lo mismo que la inducción, depende el hecho. En definitiva, hay varias teorías de por qué se delinque (palabras mayores), vamos a poner transgrede mejor por esto de las infracciones y demás. Yo diría que muchas veces somos estúpidos, tropezamos más de una vez en la misma piedra, nos dejamos llevar, son etapas de la vida, tal vez pero el poder de decisión es en el último momento lo que define. La decisión, la acertividad e incluso la complejidad de lo desconocido nos atenta. Pero la decisión es sólo tuya. Entonces todo se reduce al último acto que hemos decido realizar, me explico, no hablo de actos involuntarios o reflejos, es la decisión de acelero o no, por ejemplo. Pero el pie es tuyo ni es de nadie ni nadie te lo empuja. Por otro lado, creo que lo comenté hace tiempo la figura del cooperador necesario, en los delitos contra la seguridad vial, hasta ahora es el titular, represente legal o tutor, del que a sabiendas de que no posee la autorización para conducir le presta el coche a otro, cometen los dos delito. Quizás más adelante se aplique la inducción pero eso creo que es complicao. No estamos programados para actuar para otros.
    En cuanto a la presión de grupo, es como ir a ver una película de cine, si quieres sentirla tienes que meterte dentro de la película, pero no quita de que puedes estar pendiente de la persona que no para de hablar, de las pipas que te echa el del asiento de al lado. En fin, depende de las circunstancias que te rodees puedes sentirte más afectado pero no tienes por qué dejarte influenciar.

  • escargot

    ¿Y por qué creéis que acabamos sucumbiendo? Me incluyo la primera, claro.

    • Kibbu

      Se acaba sucumbiendo a lo que dicen los demás porque es más fácil que llevarles la contraria. Pero eso va con la personalidad de cada uno y la fuerza de voluntad que tenga. No hay por qué sucumbir y no todo el mundo lo hace (me incluyo en este último grupo).

  • escargot

    Lo de los guardias me dejó tan sorprendida como a vosotros. Aunque entonces no había caído en que ellos dependen de un ministerio y las carreteras de otro. Con esto lo que quiero decir es que al fin y al cabo no hay unidad de acción ni de criterios. Esto no justifica que dijeran eso, pero creo que en parte lo explica. Las señales estaban preparadas desde el primer día, pero según cómo avanzaban las obras las iban tapando o destapando. Y ese día sólo estaba destapada una de 40 (había dos de cada tipo, una a cada lado). Cuando pasé por allí interpreté que el aire se había llevado la bolsa con la que estaba tapada, pero de todos modos la cumplí. El problema no es ése, es que ellos me dijeron lo que os ha contado Jaume… no que la señal estuviera destapada por accidente.