Por favor: recordemos que no se puede utilizar el teléfono móvil al volante

Hablando-por-telefono

El reglamento general de circulación establece que no se puede utilizar el teléfono móvil mientras se conduce, ni manipularlo ni hablar por él, a menos que se tenga un sistema de llamada manos libres. No es un capricho del legislador, ni una estrategia para fastidiar a los sufridos conductores con multas.

Es una realidad que hablar por teléfono y sujetarlo pegado a nuestra oreja, es una distracción, limita nuestra capacidad de manejar el coche, inutiliza una de nuestras manos y hasta entorpece nuestra capacidad para oir qué pasa. Y eso por no hablar de ponerse a escribir un mensaje de texto, whatsapp o mail. Utilizar el teléfono móvil al volante es peligroso.

De hecho, incluso en el mejor de los casos, hablando por teléfono con un sistema manos libres, sin quitar las manos del volante ni apartar la vista de la carretera, algunos estudios muestran que nuestra capacidad de atención a la conducción se ve mermada, por lo que tampoco habría que abusar de hablar por teléfono ni aun así.

Las distracciones causan accidentes

Las distracciones al volante se pagan caras. Del orden de un 25% de los accidentes son debidos a algún tipo de distracción del conductor, con un teléfono móvil u otros aparatos electrónicos similares, según algunos estudios realizados en Estados Unidos en 2011. Estamos cada vez más enganchados al teléfono, y más aún al smartphone.

Así que a la vista de los hechos y de la realidad, nadie debería extrañarse de que se tenga que hacer hincapié, una y otra vez, en la importancia de no utilizar el teléfono cuando se está al volante. Entonces, ¿por qué sigue habiendo conductores que lo usan?

Quienes conduzcan mucho seguro que podrán decir lo mismo que yo: todavía a día de hoy uno se sigue encontrando por la carretera o por la ciudad algún automóvil cuyo conductor va hablando por el teléfono móvil como si no pasara nada. Pues mal, muy mal: ese conductor pone en peligro su vida, y peor aún, pone en peligro la vida de los demás.

Ese conductor está coduciendo más distraído y no va a reaccionar ante un imprevisto tan rápido como sería normal. Es así, comprobado científicamente, con el cronómetro en la mano y hasta con resonancias magnéticas para ver la actividad cerebral.

Mirando-el-telefono

Y eso si solo habla y está mirando lo que tiene por delante, porque si decide mirar de reojo mientras escribe un texto, debería pensar que cuando aparta la mirada un segundo de la carretera para mirar la pantalla del teléfono, en autopista circulando a 120 km/h, en ese mísero segundo su coche ha recorrido 33,3 m. Eso es una barbaridad de distancia sin haber visto qué pasaba (para el que no se haga una idea, es más longitud que la de una piscina, y aproximadamente la altura de un edificio de nueve plantas).

Ese conductor que utiliza el teléfono indebidamente debería pensar que como el coche que le precede frene, tardará más en reaccionar y frenar, y que tiene todas las papeletas de alcanzarle y chocar contra él. Como no lleva las dos manos al volante, como tenga que esquivar un obstáculo, o tomar una curva un poco más delicada de lo que parecía a primera vista, se encontrará en un apuro. Y como va atento a otra cosa, pensando en la charla que mantiene por teléfono, como un niño salga corriendo en mitad de la calle, probablemente no sea capaz de frenar a tiempo y lo atropelle.

Por favor, seamos conscientes y sensatos. No hay nada realmente tan urgente. Podemos devolver la llamada unos minutos después, cuando paremos, o podemos responder ese guasap cuando hayamos aparcado. No hagamos que una tarea bastante complicada y de por sí peligrosa, el conducir, lo sea todavía más, y no pongamos en peligro a los demás que no tienen siquiera la culpa.

Ya estamos en verano, se hacen viajes largos. Si el coche tiene manos libres, conectemos el bluetooth del teléfono móvil para usar el sistema manos libres, y si no lo tiene, pues no pasa nada, lo mejor que podemos hacer es dejar el teléfono en silencio, para que no nos moleste ni distraiga, y conducir, sin más.

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  • José Luis

    Me ha gustado mucho el artículo, que viene muy bien en jornadas como las que se avecinan.

    Todos sabemos perfectamente que hablar por el móvil es peligroso y no se debe hacer, solo que aquellos que lo hacen siempre tienen una justificación en su cabeza -yo controlo, a mí eso no me va a pasar, solo es un minuto-. En mi opinión es el mismo proceso mental que sigue aquel que pega a su mujer, también él cree que tiene una justificación. Y así nos va.

  • Juan

    Es triste que nuestra vida siga dependiendo de una llamada.

  • Muy buen artículo. A pesar de todos los accidentes que ocurre, mínimos y grandes, no se entiende como es que hay personas tan tercas que siguen conduciendo y usando el celular al tiempo. Es uno de los actos de negligencia más grandes que existen.