Poner avisos para nada es tontería

Nieve

En estos momentos estamos viviendo un temporal de viento que puede traer consigo nieve y granizo en cotas bajas, no sólo en la montaña. Ante el más que probable riesgo, se han movilizado para evitar la debacle circulatoria que hubo el 9 de Enero de este año, cuando se tomó la foto que encabeza este texto. Concretamente en la Comunidad de Madrid ayer ya *era inevitable leer los carteles de la DGT alertando del temporal*.

Circule con cadenas, utilice transporte público, o riesgo de nevadas eran las consignas que se veían en los luminosos. Ayer por la tarde hice un viaje ida/vuelta desde la periferia a la sierra, y por la noche ya apuntaba maneras el temporal. Mucho viento, sal en la carretera, las quitanieves apostadas cerca de las autopistas… Esta vez parece que las administraciones _se han puesto las pilas_.

Esta misma mañana tenía que devolver un coche a las 8 en punto, sí o sí, y me aventuré a recorrer 40 kilómetros con riesgo no sólo de que me nevara, también de encontrarme un caos brutal en la carretera. *Pues bien, he pillado un montón de tráfico*. Podría pensar que ha habido miles de personas que, al igual que yo, no han tenido más remedio que coger el coche. Pero también puedo pensar que “han pasado”, y sería curioso saber cuántas personas llevaban cadenas en su maletero (*) o ruedas de invierno. ¿Malpensamos?

Es razonable que toda esa gente haya cogido el coche ya que no veía nevar, pero ¿qué pasa si nieva a lo largo de la jornada? Que la salida de la ciudad al acabar los turnos en las empresas iba a convertirse en un caos impresionante. Es de recibo, y de agradecer también, que las autoridades se preocupen de tener a la población informada de inclemencias de este tipo. Pero claro, también agradecerán ellos *que los ciudadanos pongan de su parte*.

Esta vez ha sido una falsa alarma, pero otras veces no tiene por qué haber tanta suerte. Y según la Ley de Murphy, al que le pille le pillará sin el depósito lleno, sin las cadenas, con el móvil bajo de carga y evidentemente, *en un mal momento*. Lo más sensato en estos casos es no coger el vehículo a menos que sea imprescindible, y si el transporte público es una alternativa, utilizarlo.

Ahora sustitúyase “Madrid” por cualquier otro lugar de España en riesgo (o del Mundo, ya puestos).

(*): Llevaría cadenas encantado, pero cambiando de dimensión de llanta cada semana, o me hago cliente del mes en un almacén de recambios o lo veo complicado…

Fotografía | Javier Costas

  • asi funciona este pais, hasta que no ocure no se actúa en consecuencia