“Me pillaron a 200, pero eso es culpa de la moto”

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Una noticia de la semana pasada: cazan a un motorista a 200 km/h por una autovía en los EE.UU., y la razón que da para su comportamiento es que “la moto es estúpidamente rápida“. Es decir, la culpa es de la moto, y como sigue diciendo el chico, “si te compras una moto es por algo, y a veces te busca(s) problemas“. Es el típico cuento de que como el vehículo (coche, moto, patinete o lo que haga falta) es capaz de correr a grandes velocidades… a veces se hace.

Lo hemos escuchado y leído muchas veces: ¿por qué, si tenemos límites de velocidad de 120 km/h se fabrican coches y motos que llegan a 250 km/h? Cuando uno se compra un coche o una moto de esas características, ¿no es normal que alguna vez se le ponga a 200? Como podéis esperar de mí, la respuesta es sí (porque hay lugares donde se puede hacer eso y más) y no. Pero desde luego la culpa nunca va a ser del vehículo, porque no es quien decide.

Si cometes una infracción, tú eres responsable

La cosa es así: las normas están para cumplirlas. Que una norma nos guste o no, no la convierte en otra cosa porque sigue siendo una norma. Y aunque tengamos un vehículo que pasa holgadamente de 120 km/h, no podemos sobrepasarlos en las vías de nuestro país. Eso sí, siempre tenemos los circuitos disponibles para darnos un gustazo, como por ejemplo en las experiencias Michelin Pilot Sport (una serie de encuentros o trackdays en circuito para deportivos). En ese tipo de eventos, uno se desfoga de lo lindo, conduce (o pilota, mejor dicho) con la seguridad de hacerlo en circuito, aprende las sensaciones de rodar rápido… pero no pone en riesgo a nadie y no viola ninguna norma vial (aunque en los circuitos también hay normas).

Siguiendo con nuestro tema, decíamos que las normas son las normas, aquí y en la China (solo que serán normas diferentes), pero siempre hay alguien que, con una sonrisa burlona, dirá que bueno, que las cosas son así, que con una moto de esas, cómo no vas a permitirte alguna vez quemar un poco de adrenalina. Al chaval en cuestión no solo le cayeron unas cuantas sanciones, de lo más variado por cierto, sino que le cayó un sermón del juez, primero por listo, y segundo por ver si le queda algo de poso en su cerebro acerca de lo que hizo.

No solo ponía en peligro su vida, sino que ponía en peligro la vida de los demás, y esa es la razón de mayor peso para sancionar como se le sancionó, llegando incluso a darle a elegir entre ir a un curso de conducción segura, o vender la moto. Conducción temeraria, de eso le acusaron por mucho que el chaval se lo tome a broma: ¿os fijasteis en el caballito que hace en plena autovía? Lo que yo me planteo constantemente es que, de verdad, todos sabemos correr apretando el acelerador: todos. Solo hay que pisar, y ya está. No se es nadie especial por hacerlo en una autovía: solo se es un mal conductor que no es capaz de respetar una simple norma, nada más.

Sé que a veces podemos parecer un poco “alarmistas alarmados”, pero nunca es el arma quien tiene la culpa, sino el que la dispara. Y este chico sí que jugaba con fuego, hasta que el “Pegasus americano” lo cazó in fraganti. Por eso nos gustan los sistemas como Pegasus. Y quien tiene un deportivo, se puede permitir una jornada en circuito dándolo todo. Si no, ¿para qué se compra ese coche? ¿Para pasearse a 20 km/h y que la gente lo admire?

  • HijoDeCain

    Magnifica argumentación Don Esteban

  • José Luis

    Creo que todos escuchamos muchas veces este tipo de respuestas u otras excusas parecidas… Solo comentar que existen muchos cursos y tandas libres en circuitos cada fin de semana, que resultan más seguros y más BARATOS, que una multa…. y Sobre todo, te enseñan a conducir y saber que es lo que realmente estás pilotando, sea coche o moto.

  • Borja

    También tenemos vehículos que pasan holgadamente por encima de las líneas continuas y que, atropellan holgadamente a cualquier peatón. ¿Hay que hacer esas dos cosas, entonces? Pero, bueno, la culpa siempre es del vecino.