Permiso por puntos, cuando el Estado resta y no suma

Confucio

Tal y como explicábamos el sábado, los números oficiales cantan, y la música que emiten suena a que estos cinco años de permiso por puntos han apoyado a la sociedad en una dirección más que correcta por la mejora de la seguridad vial. No esperaba yo menos de unos números oficiales.

Y ahora que toca hacer balance de este lustro, quizá no está de más recordar el funcionamiento general del permiso por puntos a la vez que le damos la vuelta a los problemas que vienen denunciándose desde 2006, cuando se instauró este sistema de créditos para el conductor. ¿De qué otra manera podemos mejorar si no es siendo críticos con nuestros propios mecanismos?

El permiso por puntos se basa en la idea de que la sociedad otorga al conductor un crédito a modo de voto de confianza en su manera de hacer al volante. De entrada todo conductor tiene un saldo de 12 puntos que se verá incrementado a medida que pasa el tiempo y no se cometen infracciones que conlleven la detracción de puntos, ganando dos puntos al cabo de tres años y un último punto al cabo de otros tres años más, siendo el techo para cualquier conductor ese máximo de 15 puntos.

Por su parte, los conductores que acaban de obtener su permiso tienen un saldo de 8 puntos, y si en dos años no cometen infracciones que conlleven la detracción de puntos, pasan a disponer de 12 en su saldo (y dos más a los tres años, etcétera).

¿Cómo se pierden puntos?

A un nivel teórico, tenemos una tabla con unos cuantos casos en los que la Administración puede ordenar la detracción de puntos del conductor, y que mostramos resumida a continuación:

Tabla de detracción de puntos

Sin embargo, el grueso de la detracción real de puntos viene dada por sólo cuatro causas: la velocidad, la falta de uso de cascos y cinturones y el uso del móvil durante la conducción. ¿Significa eso que la mayor parte de nuestros conductores respeta las distancias, las señales de stop o los semáforos? En cualquier caso significa que no hay un porcentaje significativo de pérdida de puntos por estas causas, lo cual, comparado con lo que se ve en el día a día de nuestras carreteras, quizá sirve para plantearse cómo se está poniendo en práctica todo aquello que sobre el papel pintaba bien.

¿Cómo se recuperan puntos?

Cuando hablamos de pérdida parcial de puntos, hay dos posibles formas de recuperarlos:

Realizando un curso de sensibilización y reeducación vial de 12 horas en un centro concertado con la Administración. Este curso sólo puede realizarse una vez cada dos años (anualmente en el caso de conductores profesionales). Con estos cursos se recuperan seis puntos como máximo, que se reintegran al saldo del conductor de forma automática.

Por el transcurso del tiempo sin cometer infracciones, dos años sin haber sido sancionados en firme en vía administrativa por la comisión de infracciones que lleven aparejada la pérdida de puntos (o tres años si la pérdida de alguno de los puntos fuera debida a la comisión de infracciones muy graves), se recuperará la totalidad del saldo inicial de 12 puntos.

Cuando hablamos de pérdida total de puntos, sólo hay una vía para la recuperación: la formación. Y es que la pérdida total de puntos supone la pérdida del permiso para conducir, por lo que el conductor afectado deberá obtener uno nuevo. Antes de eso, debe dejar pasar seis meses (tres en el caso de conductores profesionales) y entonces realizar y superar con aprovechamiento un curso de sensibilización y reeducación vial de 24 horas lectivas en un centro concertado con la Administración para luego pasar un examen en la Jefatura de Tráfico cuyo objeto estriba en acreditar que el conductor ha asumido los contenidos de los cursos.

En resumen, se trata de demostrar que ha habido sensibilización y reeducación vial, que ha habido un cambio de comportamiento y no simplemente que se mantienen los conocimientos teóricos o las destrezas necesarios para el ejercicio de la conducción.

La Creación de Adán, a dedo

La polémica de los centros concertados

Todo esto estaría muy bien… si no fuera porque existe el concepto “centro concertado”, que no es más que una manera fina de establecer diferencias entre escuelas de conductores, permitiendo que unas impartan cursos de sensibilización y reeducación vial para la recuperación de los puntos, y otras no puedan aunque reúnan los requisitos legales para hacerlo.

En la mayor parte de España, la CNAE (esto es, la Confederación Nacional de Autoescuelas) decide qué autoescuelas pueden impartir los cursos de sensibilización y recuperación de puntos, y cobra a las escuelas autorizadas una comisión de entre un 4% y un 20% del importe de los cursos, algo que según la CNAE da para ayudar a los centros que no ganan nada con los cursos.

Sin embargo, todo esto le huele mal a algunas escuelas de conductores, que organizadas en la plataforma Recupera puntos en tu autoescuela quieren que se reconozca el derecho de todo centro que reúna los requisitos legales a poder impartir los cursos de recuperación de puntos, sin más.

La situación está denunciada ante la Comisión Nacional de la Competencia, pero de todas formas donde este asunto de los centros concertados adquiere tintes oscuros es en Cataluña. Aquí, el RACC tiene la concesión en exclusiva de los cursos de sensibilización y reeducación vial para la recuperación de puntos desde 2006, cuando el Servei Català de Trànsit les asignó a dedo esa concesión.

Bien, pues en mayo de 2008, hace más de tres años, una sentencia retiraba al RACC la exclusiva en los cursos de recuperación de puntos en territorio catalán, obtenida de forma irregular en 2006 y por un periodo de cinco años. Ya han pasado los cinco años y el RACC sigue siendo el único medio por el que los conductores catalanes pueden recuperar sus puntos.

Más aún. Ya al conocerse la sentencia, desde el Servei Català de Trànsit resaltaron “la idoneidad de que sea el RACC el que organice los cursos”, porque al parecer los demás centros no tienen tanto pedigrí como los del club del automóvil catalán ni están a su excelsa altura. Y lo dijeron en serio, sí.

Visto lo visto, uno intuye que el Estado no está por la labor de sumar sino de restar, y desde luego quienes deciden estos asuntos no siempre están a la altura de los conductores que en estos cinco años no han perdido puntos. ¿En cuánto estará el crédito de nuestros gestores públicos de Tráfico?

Foto | Ivan Walsh
En Circula Seguro | Permiso por Puntos, mejor sumar que restar