Pequeña reflexión sobre la ergonomía de los vehículos

Interior del Renault Scénic

ergonomía.

(Del gr. ἔργον, obra, trabajo, y -nomía).

1. f. Estudio de datos biológicos y tecnológicos aplicados a problemas de mutua adaptación entre el hombre y la máquina.

Real Academia Española © Todos los derechos reservados

Eso es lo que dice el diccionario sobre la ergonomía. Pero, ¿qué dicen los fabricantes de vehículos? Bien, cuando hablamos de coches y ergonomía normalmente nos referimos a que los asientos tengan más o menos regulaciones, que los ajustes sean los adecuados, que los mandos estén accesibles…

Y está muy bien que así sea. Sin embargo, hace tiempo que me ronda la mente un problema que no sé si alguien se ha parado a atender durante un mínimo lapso de tiempo, pero sospecho que no, y tiene que ver con la ergonomía como elemento de seguridad activa vital para minimizar el tiempo que media entre la reacción del conductor y la ejecución de su decisión.

A un conductor que cambia de coche como quien cambia de calcetines – tomemos por ejemplo a nuestro compañero Javier Costas, incansable probador de vehículos – esta reflexión le tocará muy de lejos, habida cuenta de que cada día, como quien dice, se hace a la carretera con un coche diferente, lo exprime y luego cambia de vehículo otra vez. Por la parte contraria, quien sólo haya manejado un coche en toda su vida tampoco acabará de verle interés a mi pensamiento.

Cadillac Sedan

Veamos ahora qué ocurre con el resto de los mortales, esos que conducimos habitualmente un coche y, un día, de repente, cambiamos de vehículo. Al acomodarnos, notamos que los mandos nos son extraños, graduamos el asiento, el reposacabezas, fijamos los retrovisores (“ah, sí, que este en vez de joystick lleva un botoncito”), nos ponemos el cinturón, conectamos el motor (“no, no hace falta la llave, va dándole ahí”), vemos que este coche en concreto no arranca si no pisamos el pedal del embrague…

Hasta aquí, puras anécdotas que no van más allá y que se solucionan con una sonrisa y un ligero cabeceo para vencer nuestro aturdimiento, que en realidad no es más que una muestra de cuán animales de costumbres somos. Puestos en circulación, la cosa no es que varíe demasiado. ¿El limpiaparabrisas cómo se acciona: hacia arriba o hacia abajo? Vaya, voy a poner las luces. Ay, no, que este coche lleva el mando ahí. Uf, y se me empaña la luneta. ¿Dónde está el botón de la térmica?

Y, finalmente, ese momento en el que nos asalta un problema grave, queremos avisar cuanto antes a los conductores que nos siguen y para eso nuestra mano ejecuta un movimiento casi mecánico al accionar… ¿el radio-CD? ¿¡Pero dónde estaba el botón de la luz de emergencia!?

Mismas funciones, emplazamientos diversos

Pruebas de asientos en General Motors

Hay vehículos cuyos interiores parecen haber sido diseñados por personas que jamás se han hecho a la carretera con un coche, aunque sabemos que no es así, pero lo parece. Se le da muchísima importancia a los detalles para hacer más atractivo el coche y muy eficaz en cuanto a seguridad pasiva, y sin embargo no parece haber criterios uniformes para fijar dónde deben quedar determinados mandos que, sin embargo, tienen una importancia vital en el desarrollo de la conducción.

Ya no hablo de cuando el botón de la luz de emergencia quedaba alojado tras el volante (¿eso era en el Ford Escort, quizá?) porque afortunadamente esos tiempos quedaron atrás. Pero que unos coches incorporen ese botón en la parte superior de la consola central y otros lo tengan en la inferior me parece, como mínimo, curioso.

Y ni qué decir tiene que me parece asombroso que algunos vehículos lleven un botón esencial como es el de la luneta térmica escondido junto al cambio de marchas (¿me has oído, Seat Ibiza?). Quizá sean manías mías, pero un acuerdo entre fabricantes para homogeneizar un poco más la ubicación de determinados mandos a lo mejor no estaría de más. Claro que… si ni siquiera las luces de conducción diurna son homogéneas, ¡y se ven mucho más!

No se trata sólo de que como conductores analicemos la posición de los mandos cuando nos ubicamos en el vehículo, que debemos hacerlo siempre. Es que la fuerza de la costumbre es más poderosa que lo que hayamos podido observar al colocarnos en el puesto de mando, y si no nos hemos habituado a la nueva ergonomía, poco ergonómica nos resultará en un caso de emergencia.

  • escargot

    Estuve una temporada en la que por la mañana usaba el coche que ahora tengo y por la tarde el que estaba acostumbrada a usar, que es el de mi madre. Y había diferencias a cascoporro:

    – La más notable era el volante: uno con airbag y el otro sin airbag. Así que según la dirección del cambio de coche, te parece que te han puesto un gato encima del volante o te parece que te lo han puesto de juguete.

    – Las palancas: unas más fuertes que las otras. Cambias de coche y te crees que te lo vas a cargar.

    – Las largas: en uno la echas hacia ti, en el otro hacia delante. Como te equivoques igual te quedas con la palanca en la mano.

    – El limpiaparabrisas: el de mi madre, si lo empujas hacia arriba, se acciona una sola vez. Si intentas hacer eso con el mío lo dicho, igual te quedas con ella en la mano.

    – La luz de emergencia: el de mi madre la tiene entre el volante y las agujas. Bastante incómoda allí. El mío en medio del salpicadero, justo en el punto que debe estar para que un acompañante entre el 1’80 y el 1’90 la accione con la rodilla sin querer (claro que un coche tan bajito está pensado para gente de mi tamaño, no para ellos… y se lo tengo dicho).

    – La marcha atrás: unos coches tienen 3-3 y otros tienen 4-2. Pues sí, de estos dos coches cada uno tiene una cosa diferente. El mío es el 4-2 y antes de probarlo creía que me confundiría entre la primera y la marcha atrás, pero no.

    – La palanca de cambios: en el de mi madre, al poner quinta, tu mano se va directamente al punto de destino de lo alante que la tienes que echar (cosa que no pasa con el mío). O se va a la rodilla del copiloto y le tienes que echar un grito para que haga el favor de sentarse bien. Y con el mío también pasa, qué cosas. 😉

    – Los antinieblas: éste sí que es el detalle en el que más se diferencian los dos. Como un huevo a una castaña. En el mío está todo en una rosca de la palanca de las luces (ya lo comentamos hace poco: girar una vez para poner las delanteras y dos para poner las traseras). En el de mi madre es un botón en el salpicadero igualito que el del aire acondicionado. Y qué fácil es equivocarse de botón…

    – La distribución del cuentakilómetros, cuentarrevoluciones, etc… otro. Cuesta acostumbrarse, pero viene genial para darse cuenta de que te has equivocado de coche (me han pasado ya tantas cosas que hasta esto me ha pasado XD).

    Y de la diferencia entre coche manual y coche automático ya ni hablo, primero porque nunca he llevado un coche automático y segundo porque, a menos que el conductor necesite que sea automático por lo que sea, al que tiene cambio automático le suelo decir con cariño que ha matado la conducción. 😀

    Acabo con este vídeo, me encanta:

    http://www.youtube.com/watch?v=TwanIHknEYk

    • Antonio Serrano

      Excelente catálogo de variaciones de mandos.Permite ver la evolución en la industria: del 1500 al Passat, por ejemplo. Por no hablar del freno de estacionamiento, no ya de mano o de pie, sino de botoncito…

      Me imagino a Charlot o a los hermanos Marx (a Harpo) en una película “toqueteando” los mandos estúpidos de los coches antiguos (o modernos) produciendo todo tipo de situaciones ridículas… que sin embargo nos han pasado a todos alguna vez.

      Además al cambiar a menudo de coche entra cierta paranoia al no saber si habrás dejado el freno de estacionamiento, o si el cierre era con llave o con tarjeta, dónde está entonces que no aparece, no la habré dejado puesta, etc.

  • Antonio Serrano

    Creo que todos alguna vez hemos pensado que más que la ergonomía los fabricantes han cuidado la “ergonosuya”, por la extraña disposición de los mandos. A mí me llama la atención cómo el mismo coche, conducido por personas diferentes en estatura, hábitos, et es valorado como cómodo o no sin unos criterios claros. Lo cierto es que en mi caso no soy demasiado exigente, o eso creo. Sí me gustan ciertos retrovisores, y otros no. Y si me fijo en la visión trasera y en la separación entre los pedales. ¿No os ha pasado alguna vez que los pies se tocan al pisar embrague y freno?

    No soy optimista en que se normalice toda la adecuación de mandos, y quiero pensar que algunos desmanes obedecen a alguna razón técnica o espacial (que no hay sitio), porque lo del Ibiza no hay quien lo entienda. Confío en que no sea la muestra de la victoria del dios diseño sobre la diosa ergonomía, básicamente porque pienso que los dos conceptos están unidos en matrimonio, y puede uno encontrar un diseño óptimo con una funcionalidad y adaptación perfectas.

    Añado varias ideas:

    1) ¿Qué hacemos con los zurdos? Toma ergonomía: usted si es zurdo, deje de serlo al conducir. O váyase a Irlanda, Inglaterra, Nigeria,…

    2) ¿Qué hacemos en los vehiculos compartidos por varios compañeros (pareja, etc)? Cuando uno pilota un avión, su asiento tiene unas coordenadas que, al ajustarlas, le dan la medida exacta habitual de confort para esa persona… ¿A nadie se le ha ocurrido aplicarlo en la conducción?

    3) ¿Y si nuestra estatura no está dentro de lo previsto? Pues o no llegamos a los pedales o sacamos la cabeza por el techo (¿cómo lo hará Gasol?). Es increíble que aún se fabriquen coches donde esos detalles no se cuidan al máximo.

    4) La iluminación del interior del coche también aporta confort y seguridad, sobre todo en lo que se refiere al cuadro de instrumentos.

    5) ¿Os habéis fijado cómo en los coches, como en las lavadoras, se mantienen ciertos mandos por “tradición”? Quizá lo más eficaz en las lavadoras sería quitarle la rueda giratoria demodé, pero a todo el mundo le parece raro. Quizá en los coches se podría sustituir el volante por un mando tipo joystick, o los pedales por otros controles más finos (aviación!).

    6) Para los conductores con una gran discapacidad se adaptan los vehículos hasta extremos increíbles… o sea que la tecnología existe!

    Y lo mejor de todo: trabajando en una oficina, seguro que tenemos el ordenador a una altura adecuada para la vista, el teclado ergonómico, con reposamuñecas y reposapiés, junto con una silla sofisticada con apoyo lumbar… pero al subirnos al coche nos olvidamos de todos esos “mimos” (que en realidad son fundamentales) y no nos importa ir medio tumbados, con el codo en la ventanilla, medio torcidos, con la mano en la palanca, etc. Eso no hay ingeniero que lo cambie ni diseñador que lo arregle, pues no es ni ergonomía, ni “ergonosuya”, sino “ergononuestra”!!

    • escargot

      No olvides que en la oficina muchos estarían puestos de cualquier manera. Así que no esperes concienciación en el coche.

      Lo de “ergonosuya” y “ergononuestra” me ha encantado.

      • Antonio Serrano

        Discrepo contigo escargot. Cuando te duele la espalda en la oficina, empiezas a preocuparte por la posición en la silla, a hacer ejercicio y a evitar que progrese el dolor (vivido en carne propia). Hay gente que no hace nada por evitarlo, pero creo que es esencial conocerlo, porque casi siempre lo hacemos insconcientemente, yo el primero, por deformación profesional, que vas medio torcido para ver mejor qué está ocurriendo en el coche…

        • escargot

          ¡Pero la gente es muy dejada!

    • JMarSint

      Añadiría en el punto 4, que la iluminación del cuadro del intrumentos, permanezca apagado mientras no se den las luces.

      Veo mucha gente por ciudad que va sin luces cuando es de noche, pero como el cuadro está iluminado no se dan cuenta. Hablo por experiencia, me ha pasado un par de veces con mi coche actual. Con el anterior no me pasaba, nada mas arrancar, cuando era de noche, sabías que tenías que dar las luces, ya que no veias nada del cuadro.

      • escargot

        Pues a mí me pasa justo al revés. El cuadro siempre está iluminado, pero se ve más iluminado cuando las luces están apagadas. Y la verdad, no le veo mucho sentido. Pero bueno, al haber ya una diferencia entre luces encendidas y apagadas ya con eso te das cuenta (aunque debería ser al revés). Imagino que será así para que de día y con todo lo que deslumbra el Sol se vea mejor.

        • escargot

          Un pequeño añadido a esto que comentaba el otro día: acabamos de descubrir que en nuestra tele, si apagas la luz, se oscurece un poco la pantalla al cabo de unos segundos y, si enciendes la luz, sube la luminosidad.

          Eso me recuerda a las recomendaciones de tener siempre otra luz cuando se usa el ordenador o se ve la tele, supongo que para cansar menos la luz. Pues lo del cuadro de mi coche debe estar pensado también así.

  • Antonio Serrano

    Trucos válidos hasta que se normalice el diseño y la ergonomía de los coches:

    1) Antes de salir averigua cómo ajustar tu posición de conducción de forma confortable y segura (posición despierto).

    2) Antes de arrancar el coche comprueba que conoces los mandos esenciales del vehículo: no se trata de estudiarse el manual del conductor ni del autorradio, pero sí de saber dónde están las luces antiniebla, no sea que tengamos que averiguarlo en un puerto de montaña a 80 Km/h con una visibilidad de 5 m (p.e. a la salida de un túnel, para los que os guste viajar a Oviedo 😉

    3) Preguntar cualquier duda antes de iniciar la marcha si se trata de un coche de alquiler o prestado.

    Nunca es buena idea investigar todo eso en marcha: mejor bien quietos y sin prisas: puede incluso ser divertido y muy útil, por ejemplo si aprendes a usar el limitador o el aire acondicionado adecuadamente.

  • menos_16

    Me pasa (a menudo) de conducir el coche de otras personas – es lo que tiene no beber alcohol- y bueno es cierto lo que se comenta pero no le doy tanta importancia -a los mandos accesorios-.

    Entiendo que los coches no han de ser iguales y el hecho de presenten diferencias de manejo forma parte inherente de cualquier diseño evolutivo-adaptativo, Estoy seguro de que la primera vez que subes a un vehículo (cuando compras coche, autoescuela etc) te preocupas por averiguar esos aspectos. ¿Por qué no las siguientes?.
    Tampoco es culpa del fabricante que el conductor de por sabido el manejo de un vehículo que no ha conducido nunca.

    Pero con las salvedad de los controles primarios, es decir: Pedales, Volantes y Visibilidad (cristales + luces + espejos). En eso si establecería unas pautas mínimas homologables. 

    PS: Cuando vas a desembragar y descubres que tu pie es muy grande y el pedal de freno esta tan junto al embrague….

    • Antonio Serrano

      Hola. Coincido contigo en el enfoque, aunque me planteo si esas pautas mínimas no deberían ser más ambiciosas. Me explico: cuando se maneja una máquina, ésta ha tenido que superar diferentes pruebas de homologación (por ejemplo un ordenador, una carretilla elevadora, un secador de pelo, etc) que garanticen su seguridad y fiabilidad, para ser comercializada en la UE. Se busca que los mandos sean cómodos, fáciles de manejar y que se reduzcan los riesgos al mínimo. Ese mismo enfoque aplicado al diseño de vehículos, podría mejorar el confort y la seguridad.

      También te digo que me cuesta creer que alguien haya tenido un accidente porque el botón estaba 5 cms más alejado de la mano derecha. Es más, conozco personas que no han usado ciertos ajustes y accesorios por desconocerlos y no preocuparse de averiguarlos en su propio coche!

  • 51560

    Respecto a lo que comenta Antonio sobre la ergonomía del coche para los zurdos, por experiencia propia, no implica ninguna dificultad o complicación. Los zurdos tenemos problemas con las tareas de precisión manual, debido a instrumentos específicamente diseñados para diestros, como una tijera o los cuchillos, pero los movimientos requeridos para conducir son principalmente sencillos y más de brazo. El único elemento realmente a la derecha es la palanca de cambios y no requiere precisión manual ya que son movimientos muy burdos y simples. Es como los botones a la izquierda para los diestros, tampoco les causa ningún problema.

    Mas problemático y anti-ergonómico veo lo que se ha mostrado en las últimas ferias del automóvil, sobre todo en Detroit, en la que todos los instrumentos ya se basan en pantallas táctiles, con algún fabricante incluso proponiendo un dashboard completamente lcd y tactil. En mi coche, para poner el aire acondicionado, el desempañador y muchos otros ajustes, lo hago sin mirar, mi brazo ya sabe donde están los botones y no tengo que apartar la vista de la carretera. En los concept car y en coches de lujo ya en el mercado, algo tan tonto como encender la calefacción requiere manejar un joystick o botón redondeo para seleccionar opciones en una pantalla… En algunos casos con varios pasos hasta poder accionar la opción deseada. Es muy fashion y muy tecnológico, pero totalmente contrario a la seguridad. O modelos en los que el que los velocimetros cmabian de posición y aspecto en función del modo de conducción… Un modelo de Ferrari usa el mismo display para el velocímetro que para el GPS, de forma excluyente. ¿A quien se le ocurren estas cosas?

    • Antonio Serrano

      Llevas razón: cuando he tenido que conducir un coche inglés me he adaptado a los pocos minutos, y no me tengo por un genio de la conducción. El brazo izquierdo se sentía raro cambiando, pero enseguida aprendió. Sí que he observado una pega que afecta a un familiar zurdo y fumador: el cenicero! Pero fumar y conducir no es lo más aconsejable. Lo que planteas sobre los nuevos dispositivos corrobora que la seguridad se somete al diseño. ¡Ni que fuesen incompatibles!

  • busgosu

    En ese caso, estaría bien que lo complementaran con un reconocimiento de voz que entienda algo más que “radio”

    Un saludo

  • zebya

    http://www.zebyaneitor.com/2011/09/rectificvador-d
    Mirad esta aplicación, viene al caso de este post.

    En este enlace, soluciono de manera mecánica el angulo muerto que se produce en los automóviles con un espejo articulado:

    http://www.zebyaneitor.com/2011/06/eliminacion-del

    Saludos

  • stormer

    Si hay algo que no tiene excusa en el mundo de la conducción es el socorrido “en la autoescuela no me lo enseñaron…” Algo tan simple como la función de desempañado, que hoy en día es cuestión de pulsar un botón, genera habitualmente quebraderos de cabeza. Ya no digamos hace años cuando no existían los climatizadores, donde uno mismo debía ajustar la velocidad del ventilador, redirigir los aireadores, poner el aire acondicionado, la calefacción… Creo que es cuestión de superación personal y de empeño el habituarse a un coche, habrá a quién le cueste más o a quién menos, pero no le veo mucha historia. Antes de comprar un coche somos libres de verlo, de montarnos, de tocarlo, y en definitiva ver si la ergonomía es la adecuada para nosotros, y si bien no existe la combinación perfecta para cada uno, la elección final es nuestra. Una vez sea nuestro, no hay excusa para no tener un mínimo interés en aprender de qué sistemas dispone el vehículo, su función o de cómo y cuándo se usan, antes de conducirlo.

    Que en cada coche las cosas estén en un sitio distinto no debería suponer ningún problema siempre que los mandos estén en un buen lugar y que no se coloquen en lugares que dificulten su uso.

    • escargot

      Estoy de acuerdo contigo en que muchas de estas cosas no tienen excusa porque cuando eliges coche, o cuando “heredas” tu primer coche con el carnet recién sacado, puedes curiosear todo el coche antes de arrancar. El problema viene cuando te has acostumbrado a un coche concreto y tienes que usar otro, porque la mano se te va instintivamente a hacer las cosas al modo del otro coche.

      En situaciones como aparcar da un poco igual que la palanca sea 3-3 ó 4-2 porque tienes que parar el coche y entonces ves la palanca, y piensas: “ah, sí, que éste es otro coche”. Pero si vas por una carretera transitada y te encuentras un tractor a 40 vas a tener que poner las luces de emergencia para que el de atrás se entere y vaya, entonces sí que es importante tener claro dónde están las cosas. Más que nada porque, como no nos aclaremos pronto, nos enfilan.

      • Josep Camós

        Claro, es que el problema es ese precisamente, y tiene que ver con la adquisición de hábitos. No es tan fácil como decir: “vale, me siento y miro tranquilamente dónde están las cosas”.

        Vamos a ver, si estos días he tenido que cambiarme el portátil y me vuelvo loco con la diferencia entre las combinaciones de Fn + Ctrl, que en cada uno van de una manera, y estoy la mar de tranquilo en mi casa, ¿qué no puede pasar cuando estamos en un coche y en una repentina situación de peligro?

      • stormer

        Sí, es cierto que cuando estás en problemas es cuando más difícil es encontrar el botón o mando necesario. No es que diga que esas diferencias no son molestas porque para mucha gente lo pueden ser, aunque para mí no lo son porque llevo tres coches distintos habitualmente y la verdad que cuando he necesitado pulsar un botón en un momento donde no recordaba su situación, he ido dando vistazos rápidos en su busca, si bien no han sido botones importantes como puede ser el del warning en una situación de emergencia. Por supuesto que me he equivocado a veces entre un coche y otro, pero es sólo al principio, y con una buena concenctración e interés, esos fallos son menores.

  • s63aut

    El problema de estandarizar ciertos elementos para todos los coches sería que, en caso de querer cambiarlos por superación de la tecnología o por existir mandos más avanzados, habría que cambiar las leyes y nos encontraríamos con situaciones ridículas, tal como sucedió con cosas como las luces de xenón y los recambios, por ejemplo.

    Generalmente, quien conduce coches de una misma marca (o grupo de marcas) no tiene una gran sensación de cambio cuando se compra un coche nuevo, está claro que el pensamiento de los ingenieros de la marca no se ha visto excesivamente modificado aunque te saltes una generación intermedia con el cambio de vehículo, pues los criterios acostumbran a ser similares y simplemente le añades nuevas funciones, o eliminas cosas que ya no es necesario controlar, pero no te despista demasiado; creo que si alguien alquila un coche es recomendable que intente que sea de su marca habitual, aunque esté por debajo (si tienes un Mondeo, alquila un Fiesta, por ejemplo), para que no te sorprendan los criterios de otra marca y, quizá, de otro país, a la hora de hacerte a las funciones.