Pensando en los demás

Cigarrillo

He estado dudando entre el título que encabeza este artículo, o el equivalente desde el punto de vista negativo, es decir: no pensando en los demás. Y es que cada vez me sorprendo más de lo poco que los conductores piensan en los demás usuarios de la vía.

Como conductor de vehículos de dos y cuatro ruedas, he observado comportamientos que rayan el absurdo y el total pasotismo al volante. Por ejemplo, la cantidad de basura que se agolpa en los STOP situados en vías cercanas a las grandes poblaciones, me deja perplejo. Perdón por la expresión, pero ¿cómo podemos ser tan guarros?

Arrojamos todo tipo de desperdicios por la ventanilla: cigarros, latas de refresco, envoltorios de chicles, papeles, cleanex… Me imagino que esta gente, en su casa no usará bolsas de basura, sino que de vez en cuando pasarán la escoba y tirarán sus desperdicios escaleras abajo, y que las recoja el vecino.

Aun concienciando a la gente de que en la medida de lo posible intente no ensuciar, y aunque el echo hecho de arrojar objetos por la ventanilla suponga sanción de hasta 300 euros y retirada de cuatro puntos, a los conductores parece que le da lo mismo.

¿Y esta pequeña rabieta? Os preguntaréis. Pues resulta, que no hace mucho, circulando en moto detrás de otro vehículo, la pantalla se me llenó de repente de un mar de chispas de color rojo, muy bonitas en época de fiestas, pero nada divertidas cuando circulas a noventa por carretera. Resulta, que el insensato que llevaba delante, decidió arrojar su colilla por la ventanilla, sin importarle el medio ambiente, ni por supuesto el que yo circulase detrás de él.

Me pregunto que habría ocurrido si llego a circular con la pantalla del casco abierto. En el mejor de los casos, habría empezado yo también a fumar. En el peor de los casos, me hubiese convertido en el Rey del pais de los ciegos. Con una pata de palo y un garfio, ya podría ser pirata en el próximo carnaval.

A un conocido, dos niños en la parte de atrás de un coche, le llegaron a arrojar varias manzanas. Debía ser algo así como el tiro del motorista. Ideal para las ferias de pueblo, pero con una recompensa en caso de caída un poco más dolorosa.

Antes de irme, os dejaré reflexionar un momento con esta pregunta: cuando activáis el líquido del limpiaparabrisas, ¿alguna vez miráis hacia atrás por si lleváis a alguien? Me imagino que no. Por eso, la próxima vez acuérdate de echar una ojeada y no hacerlo si llevas a alguien cerca. Quizás, la próxima vez, seas tu el que va detrás, con el coche recién lavado, en moto, o con el descapotable que te has comprado para superar la crisis de los 50 junto con tu bonita camisa de flores.

Foto | Zaniele