Peligro por la proximidad de prostitutas

Attenzione: prostitute

El alcalde de *Mogliano*, en la provincia italiana de Treviso, ha decidido acabar con un *problema de seguridad vial* que se da en su zona y que se puede extrapolar a algún que otro lugar más de la geografía mundial. El máximo responsable municipal ha emplazado *señales explícitas* para advertir a los conductores del peligro que supone distraerse mirando a las personas que ejercen la *prostitución cerca de la calzada*.

Confieso que *el tema no me ha sorprendido*, a pesar de que seguramente la noticia correrá de redacción en redacción bajo un epígrafe como “Curiosidades del Mundo”, y digo que no me ha sorprendido porque es un asunto que me llama la atención desde siempre. No, no me refiero a la prostitución en sí, que ese no es tema para tratar aquí, sino de la incidencia de la prostitución callejera en la seguridad de los usuarios de la vía.

Desde que tengo permiso de conducir, he tenido ocasión de transitar diariamente por decenas de carreteras con *prostitutas apostadas en los arcenes* y esperando a que alguien se preste a entablar relaciones comerciales con ellas. Entre tanto eso no sucede, no es raro observar cómo más de un conductor *da un frenazo al pasar ante las chicas* para luego acelerar de nuevo y perderse en la lejanía. No juzgo este comportamiento, simplemente cuento lo que veo con muchísima frecuencia y lo asocio al más que evidente *peligro de colisión por alcance* que esta forma de proceder conlleva.

Claramente *el conductor es el máximo responsable* de estar por la labor cuando se halla al volante, de manera que es suya la responsabilidad de cuanto pueda ocurrir si se descuida por mirar donde no toca. Sin embargo, tenemos sobre la mesa el ejemplo de un alcalde que piensa que *desde las instituciones también se puede hacer algo* al respecto… aunque la iniciativa no es del todo novedosa.

Hago un paralelismo con un *doloroso episodio* que sucedió en la *Barcelona* de finales del siglo pasado. En 1997, un conductor *atropelló mortalmente a una niña de 13 años* e hirió gravemente a otros dos menores. Aunque él declaró que se había distraído mirando por el retrovisor y por eso se subió a la acera con el resultado ya descrito, lo que trascendió a la sociedad fue la tesis del juez que procedió al levantamiento del cadáver de la niña: *el conductor podría haberse distraído mirando un enorme anuncio de lencería femenina* situado en un establecimiento próximo.

Total, que el *escándalo* que se montó fue mayúsculo; tanto, que *el anuncio fue tapado* y el entonces alcalde de la ciudad, *Joan Clos, anunció que se revisaría la normativa* de vallas publicitarias en Barcelona para evitar que sucesos así volvieran a tener lugar. El triste suceso de los niños atropellados por un conductor despistado duró muchos días en los medios de comunicación y *dio para más de un debate*, quizá porque de alguna manera muchas personas se sintieron tocadas no sólo por la historia, sino porque se evidenciaba de forma pública y notoria *el peligro de la distracción al volante*, que en definitiva es el principal factor de riesgo inherente al conductor tipo de nuestro país.

No sé en qué quedó la anunciada revisión de las vallas, pero sí sé que, ya sean anuncios de papel o anuncios de carne y hueso, hoy por hoy el conductor cuenta con tal cantidad de *estímulos ajenos a la conducción* que es más necesaria que nunca su *convicción* de que, por encima de todo, lo que debe primar es lo que acontece entre calzadas, aceras, vehículos, peatones… el entorno viario, vaya.

Y quitando esa convicción sincera, todas las iniciativas que salgan de los despachos, aunque se formulen con la mejor de las intenciones, a la práctica no serán mucho más que *parches tardíos y carne de noticiarios*. Para más señas, que se lo pregunten a los ciudadanos de Mogliano durante los próximos días, que seguramente tendrán tema de conversación para rato.

Vía | Daily Mail