Peatonalización de la Gran Vía de Madrid: cómo y porqué

Estos días estamos viendo con intensidad las distintas reacciones al proyecto del Ayuntamiento de Madrid para la peatonalización de la Gran Vía. Un proyecto que ha levantado numerosas dudas al respecto de cómo se desarrollará y qué beneficios reales tendrá en la ciudad. Vamos a intentar arrojar un poco de luz sobre el tema.

Cómo se producirá la peatonalización de la Gran Vía de Madrid

La progresiva peatonalización de la Gran Vía dejará a la céntrica calle en una configuración de dos carriles para cada sentido, uno para el tráfico de vehículos autorizados (residentes y profesionales de reparto) y otro para el transporte público y las bicicletas. Así, se reduce el número de carriles de tres a dos para cada sentido, y se amplía considerablemente el espacio de las aceras para los peatones.

Desde las 17 horas del pasado 1 de diciembre el tráfico ya permanece cortado para los vehículos privados, quedando habilitado únicamente para los residentes, las personas con movilidad reducida y los hospedados en los hoteles, con una velocidad máxima de 30 km/h. Para ello se han colocado barreras de cemento que delimitan el nuevo espacio peatonal, que ha ganado unos tres metros por cada lado (5.400 metros cuadrados en total).

Esta restricción de acceso a los vehículos particulares durará hasta el 7 de enero. Mientras tanto, las obras de remodelación coincidirán con las medidas de movilidad peatonal puestas en marcha con motivo de las fechas navideñas, y que son similares a las puestas en marcha el año pasado. El cierre definitivo al tráfico de vehículos privados no autorizados tendrá lugar en junio del 2018, cuando entre en vigor el Área Central Cero Emisiones.

Qué beneficios tendrá la peatonalización de la Gran Vía

La nueva Gran Vía será solo una pequeña parte del área de prioridad residencial en todo el centro de Madrid, que se pondrá en marcha en 2018. El objetivo del ayuntamiento es convertir la conocida como almendra central (la comprendida dentro de la M-30) en una zona de bajas emisiones. Con estas y otras medidas, se espera reducir la polución de la capital en un 25% de aquí al 2020.

Pero no sólo se trata de reducir la contaminación (aunque sí el problema más apremiante), sino también de mejorar la seguridad vial de los madrileños. Principalmente por la considerable disminución del tráfico, que se estima se reducirá en un 80%, pasando de los 50.000 vehículos diarios actualmente a los 10.000. Pero también porque se mejorará la movilidad de los peatones y se ofrecerá una circulación más segura a ciclistas y motoristas.

Otro factor determinante será la reducción de la velocidad máxima permitida a 30 km/h. No es una medida aleatoria ni una cifra escogida por capricho, pues como hemos visto en otras ocasiones, bajar la cifra de 50 a 30 significa reducir la mortalidad de los accidentes por atropello en un 10%.

Peatonalización de calles en otras ciudades del mundo

José Manuel Calvo, concejal de Desarrollo Urbano Sostenible del Ayuntamiento de Madrid, afirmó en una entrevista que “en ninguna ciudad del mundo desarrollado los coches cruzan por el centro de la ciudad”. Y no le falta parte de razón, porque la mayoría de las capitales del mundo occidental están tomando medidas de todo tipo para restringir el tráfico al vehículo particular y peatonalizar las principales calles.

Quizás el primer antecedente que podamos contar con Europa es el de Londres, que en 2003 impuso importantes peajes para acceder al centro de la ciudad. Este sistema de peajes (ampliado en 2007) ha supuesto la reducción del tráfico en un 21% y la recaudación de 170 millones de euros, que se invierten en transporte público. No es una fórmula exclusiva de Londres, pues las capitales nórdicas cuentan también con peajes similares.

El caso más cercano a Madrid es el de París. El famoso paseo de los Campos Elíseos se peatonaliza íntegramente el primer domingo de cada mes, en una actuación que podría servir como experiencia para hacerlo definitivo en el futuro. Lo que sí se está peatonalizando íntegramente es la importante arteria de los muelles en el margen derecho del Sena. Una medida que ha causado mucha polémica por las quejas de los conductores pero que ha conseguido reducir el tráfico y la contaminación en el centro de la capital francesa.

Otro ejemplo en el que podría verse reflejado el ayuntamiento de Madrid es en el de Berlín. En la capital germana tienen previsto peatonalizar buena parte de la emblemática Unter Den Linden, en concreto el 1,5 kilómetros que van desde la Puerta de Brandeburgo hasta la catedral. En este caso parece que la tarea será más sencilla, pues con las obras del metro se ha conseguido desviar el tráfico, reduciendo el número de vehículos de 30.000 a sólo 8.000 cada día.

Fuera de Europa, podemos encontrar también importantes precedentes como la peatonalización en 2010 de algunos importantes tramos de Brodway, en Nueva York; la de la calle Madero, en el centro de Ciudad de México, por donde ahora caminan 250.000 personas al día; o la de la avenida Quanmen de Pekin en 2008 con motivo de los Juegos Olímpicos de 2008, y convertida hoy en una de las principales calles comerciales del mundo.

Como vemos, muchas grandes ciudades en todo el mundo ha emprendido en mayor o menor medida la peatonalización de importantes arterias en su centro urbano. Hasta el punto de que casi podría decirse que Madrid ya va con retraso respecto a ellas. Aunque cada ciudad es distinta y tiene sus propios problemas y necesidades. Veremos cómo se desarrolla el caso de la Gran Vía en el futuro próximo.

Imágenes | Wikimedia/FelipeGabaldon | Wikimedia/GuilhemVellut

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