Pantallas táctiles cada vez más grandes en los coches, ¿deberían controlarse?

Pantallas en el cocheEs innegable que las pantallas forman, cada vez más, una parte importante de nuestras vidas. Es un fenómeno que afecta también a los vehículos y que está reñido con la seguridad vial. Hablamos tanto de teléfonos móviles o tablets como los monitores que integran los sistemas de infoentretenimiento. Siendo estos últimos dispositivos que suelen incluirse por los fabricantes, ¿es posible que entrañen algún riesgo?

Esos sistemas también requieren usos responsables. Conducir con una pantalla «al alcance» ha pasado en muy pocos años a ser una norma general. En ese sentido, el teléfono móvil se ha convertido en una causa de siniestralidad reconocida.

Tiene que ver con la atención requerida para conducir un vehículo. La capacidad para concentrarse se está convirtiendo en un valor a estas alturas de siglo, como consecuencia de la cantidad de estímulos que nuestra mente recibe por parte de diversos dispositivos. Pues bien, en el caso de la conducción de un vehículo no cabe la multitarea. La concentración ha de ser total.

¿Has contado cuántas pantallas llevas a bordo?

Las repercusiones de no hacerlo son tangibles y está corroboradas. Dos segundos de nuestro tiempo al volante dedicados a un dispositivo electrónico suponen conducir a ciegas unos 660 metros y dejar de percibir el 40% del entorno de la carretera.

Esto no quiere decir que evitamos todo ocio, sino que ha de hacerse de forma responsable. El número de siniestros como consecuencia de las distracciones ha crecido en los últimos años, de ahí las últimas campañas en contra de móviles y smartphones en el coche, las intenciones de la DGT de penalizar más su uso (con hasta 6 puntos del carnet) y las posibles soluciones, como la generalización del desconocido «modo coche«.

Y mientras los teléfonos se encuentran en la diana de las autoridades, otras pantallas no lo están tanto. En la historia de los salpicaderos y de los paneles de instrumentos de los vehículos, las pantallas han comenzado a contar con un capítulo propio. Aunque su relación con la seguridal vial puede pasar más desapercibida, sobre todo si lo comparamos con los móviles, su uso también es motivo de preocupación y siniestralidad.

Ocio a bordo, desde 1922

Pantallas en el cocheEl ocio a bordo del vehículo es tuvo su origen en 1922, cuando el Ford Model T incluyó por primera vez un receptor de radio en el salpicadero. Su generalización vendría décadas después, junto a la de otro elemento importado del modo de vida norteamericano: el encendedor.

Muchas de las pantallas táctiles que integran los vehículos en la actualidad son capaces de robar más nuestra atención que estos dos elementos icónicos del automóvil. La Asociación Automovilística Estadounidense (AAA) nos da una explicación: las nuevas prestaciones que suponen realizar una llamada o cambiar una emisora de radio han derivado en operaciones más complicadas.

El motivo es que muchos sistema requieren la navegación a través de menús táctiles o por comandos de voz, alejándose de lo instantáneo de pulsar un botón. Esto, por no hablar de otro tipo de servicios a bordo como la navegación por Internet, el envío de mensajes o el uso de apps y redes sociales mientras se conduce.

Pantallas táctiles, ¿intuitivas?

A la antropóloga Amber Case, especialista en relaciones entre máquinas y humanos, la integración de las pantallas en los vehículos no le parece una buena idea. Según ella, lo ideal para un sistema de infoentretenimiento es que el conductor no tenga que alejar su mirada (ni su atención) de la carretera.

Las pantallas táctiles logran este riesgo debido a la multifuncionalidad que ofrecen. Mientras que pulsar un único botón requiere un movimiento que aprendemos e interiorizamos por repetición y responde a una funcionalidad sencilla, operar una pantalla táctil requiere dosis de atención mucho más elevadas.

Pantallas en el cocheEs decir, de cara a evitar mirar a la pantalla, es más que complicado aprender de memoria la ruta que nuestros dedos siguen en la pantalla a lo largo de los diferentes menús. Para Case, la integración de las pantallas no debería dejar de combinarse con botones específicos que no abandonen el anterior sistema de nuestros salpicaderos tan conocidos nuestros dedos.

¿Estamos sumidos en una crisis de seguridad?

El presidente de AAA (Asociación de Automovilistas de Estados Unidos), Robert Darbelnet, avisaba hace unos años de que se avecinaba una crisis de seguridad pública con la futura proliferación de estas tecnologías en los vehículos. Lo que nos dicen las estadísticas es que el ocio como motivo de siniestralidad va en aumento.

Las pantallas son un instrumento de ese ocio y su tamaño es, cada vez más, un aliciente en la promoción de los vehículos. Un buen ejemplo lo encontramos con los modelos del fabricante Tesla, cuyas pantallas fueron motivo de polémica en Suiza y Alemania hace unos años.

Aunque la pantalla táctil sea una fórmula por la que cada vez más apuestan los fabricantes y aunque cada vez se integren más servicios, la responsabilidad de los conductores no deja de ser la herramienta fundamental para operar al volante. Las tecnologías de asistencia a la conducción y el coche autónomo pueden cambiar este panorama y permitir el paso a las numerosas propuestas de ocio que la tecnología depara para las pantallas de los coches del futuro.

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